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jueves, 14 de junio de 2007

La Laguna de Vacares


Donde hoy en día se halla la Laguna de Vacares, en un tiempo lejano existió un jardín muy hermoso, al que frecuentemente acudía una bella princesa al encuentro con su amante. Un influyente príncipe moro también la amaba pero sin ser correspondido. Un día, cansado de ser rechazado y cegado de celos se quiso vengar y decidió asesinar a su rival. Una noche, mientras los amantes se hallaban reunidos, consumó su venganza cortándole la cabeza al joven, quien, seguidamente, se convirtió en una piedra negra aún hoy visible sobre uno de los márgenes de la laguna. Ante esta visión, la princesa subió a una peña, comenzó a llorar hasta cubrir el jardín con éstas e inundándolo por completo. Tras ello se convirtió ella también en una roca. Se dice también que en ocasiones se escuchan gritos terribles gemidos, procedentes del fondo de la laguna, proferidos por el moro.

miércoles, 13 de junio de 2007

La escoba del Diablo


Se cuenta que en una época remota existió un castillo en la Alpujarra, en el cual habitaban un rico señor y su hija, a la cual guardaba como si de un preciado tesoro se tratase. Cuando ésta cumplió 20 años, fue prometida en matrimonio a un señor de la comarca, de tanta riqueza y poder como él, pero igualmente tan déspota y brutal, sin haberse dado cuenta de que ella se había enamorado de un pastor de la tierra, siendo correspondida. Cuando se supo la noticia y aunque pensaban que no había ninguna esperanza, los amantes tomaron la decisión de escapar y, si era necesario, morir, antes incluso que separarse. Cayó la noche y el pastor se dirigió en busca de su amada. En el camino, un hombre, que afirmó ser el diablo y que quería ofrecerle su ayuda, le proporcionó una escoba capaz de barrer la nieve por sí sola. Escoba en mano, los jóvenes huyeron hasta llegar a las cercanías del pico Alcazaba, lugar en el que la escoba comenzó a barrer por sí sola y provocó un alud, sepultando a quienes les seguían. La escoba quedó allí olvidada y hoy en día sigue barriendo la nieve y provocando aludes.

martes, 5 de junio de 2007

Vejer & Chaouen


Cuenta la leyenda que en la segunda mitad del siglo XV, un joven "cherif", (descendiente del profeta), del clan noble de los alamis de Marruecos, llamado Magali Ali Ben Rachid, pasa al reino de Granada. Vive en Andalucía, pasa por Vejer de la Frontera (Cádiz), en donde encuentra el amor de Catalina, cristiana vejeriega, que por amor y, parece que sinceramente, se convierte al Islam, adoptando el nombre de Lal-la Zohra o Zahra, yendo con Ben-Rachid a Marruecos, a la región de Yebala, donde en 1471 funda Chaouen, a semejanza de Vejer para que su enamorada no eche de menos su tierra natal. Desde allí, entre montañas, se constituye Ben Rachid en caudillo de todo el norte de Marruecos, y lucha por su independencia contra los portugueses. Siguen llegando andaluces musulmanes del reino de Granada, refundan Tetuán, etc.

sábado, 5 de mayo de 2007

La Romería de la Virgen de la Cabeza I


Según explicó el cronista oficial de Andújar, Enrique Gómez, la "devoción" por la Virgen de la Cabeza tiene su origen en una historia que cuenta que en plena Sierra Morena, dentro del término municipal de Andújar, un pastor de Colomera (Granada), impedido de un brazo, encontró una imagen de la Virgen en lo más alto del cerro del Cabezo, en agosto de 1227.

La Virgen le curó el brazo para que lo creyeran cuando volviera a la entonces villa de Andújar. Allí anunció la aparición, y se dice que la Virgen le pidió que allí le edificaran una ermita, más tarde transformada en santuario.

La tradición dice que el pueblo y las autoridades le creyeron y le acompañaron al lugar de los hechos y encontraron la imagen, a la que comenzaron a dar culto en la iglesia de Santa María la Mayor de la localidad.

miércoles, 25 de abril de 2007

Puente de las Herrerías (Cazorla, Jaén)


Según cuenta una leyenda fue construido por los caballeros de Isabel la Católica en una sola noche. La reina iba en campaña a la conquista de Baza y habiendo salido por la mañana de Quesada hizo noche en el paraje donde ahora se encuentra el puente. Como el río bajaba crecido por las lluvias de otoño y siendo imposible vadearlo, los caballeros del séquito de la reina construyeron durante esa noche este puente.

Los Baños de la Hedionda (Casares, Málaga)


Toda una leyenda envuelve a estas famosas aguas del municipio de Casares, situadas en plena naturaleza. Año 61 antes de Cristo. Las legiones de Julio César acampaban al pie del Canuto de la Utrera dispuestas a atacar a las tropas de Pompeyo. Todo estaba listo para la batalla, pero la sarna mermaba la atención de los soldados. Aparentemente no había alivio posible. El malestar iba en aumento y el campamento se asentaba junto a un río de aguas color turquesa que desprendían un desagradable olor a huevos podridos en el que se sentaban los guerreros. Sorprendentemente comprobaron cómo sus picores disminuían después de lavarse en ellas.

Según la historia, así es como se descubrieron las propiedades curativas de las aguas sulfurosas de estos baños. Un paraje ubicado en el valle del río Manilva en el que según otras versiones, fue el propio emperador quien mandó construir unas termas tras curarse de una enfermedad herpética después de tratarse con las aguas de este lugar.

El paso de los años no ha podido borrar esta leyenda. Buena cuenta de ello dan los múltiples visitantes que cada día acuden a este paraje para disfrutar de las propiedades beneficiosas para la piel que dejaron en herencia los romanos. Nada más llegar al lugar el fuerte olor que desprenden estas aguas sorprende a quienes no conocen la zona.

Aconsejados por unos amigos, Irene y Sergio visitan por primera vez este balneario de la naturaleza. «La sensación es difícil de explicar; el olor desagrada pero sólo con estar aquí durante unos minutos te sientes más relajada y notas la piel más suave», trata de describir esta granadina que ha escogido una pequeña casa rural en el pueblo de Casares para pasar unos días de vacaciones.

Trucos

Pero, ¿cómo se pueden aprovechar al máximo las propiedades de este balneario natural? Los lugareños se conocen al dedillo el pequeño ritual a seguir. Recomiendan darse un baño, ya sea en el interior de las termas o en el cauce del río, para después aplicarse una capa del barro verdoso de la ribera sobre todo el cuerpo, e incluso por el cabello.

Una vez hecho esto, y si se consigue soportar el hedor, habrá que dejar que el sol seque el lodo hasta que empiece a cuartearse. Cuando esté bien seco, un baño en el río será la mejor forma de terminar este tratamiento de belleza que según dicen, es el más barato y eficaz que hay en el mercado.

Quienes conocen la zona saben que este lugar, declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), no es sólo un atractivo de verano. Otra de las curiosidades de los baños de la Hedionda es la temperatura del agua; tanto en invierno como en verano se mantiene a unos 18 grados ,ya que la Sierra de la Utrera no sólo emana aguas sulfurosas, sino también calientes. «En invierno a veces la sensación de frío es más intensa fuera del agua», desvela Josefa Algaro, vecina del municipio.

Todo un descubrimiento imperial, que aunque fuera por casualidad, ha conseguido sobrevivir al progreso para llegar convertirse en un regalo de valor incalculable para este municipio.

jueves, 19 de abril de 2007

El peñón de los Enamorados


Desde lo alto de la ciudad de Antequera (Málaga) e incluso desde el llano, llama poderosamente la atención una enorme roca caliza que domina la vega y recorta el cielo como perfil enigmático, dando la sensación de tratarse de un rostro yacente (simulando el rostro de un indio).

Esta extraña forma geológica se conoce como Peña de los Enamorados, en torno al cual existen varias leyendas, siendo la más famosa y popularizada la que le da nombre.

Era Antequera límite fronterizo de la España cristiana con la morisca. Un joven cristiano, Tello, cae prisionero en una localidad próxima. La hija del mandatario moro de esta localidad, Tagzona, va por curiosidad a los calabozos en los que se encuentra con Tello. Ambos, de una sola mirada casi única, caen enamorados y deciden marcharse, ya que por aquellos siglos, no se les permitía contraer matrimonio a parejas de distintas creencias.

Aunque escapan de la cárcel, son descubiertos por los guardias que, con el padre de Tagzona al frente, salen a su captura. El desafío se va difuminando, los moros se acercan y no saben qué hacer. Llegan a un peñón en las entradas de la ciudad de Antequera, decidiendo subir por él. Ya en todo lo alto, los arqueros del padre moro apuntan a los jóvenes. Ambos se miran, se cogen de la mano, y se colocan al filo de la cima. No tenían escapatoria: rendirse y ser capturados y separados. Pero no, Tello y Tagzona, unidos por sus manos, vuelven a mirarse fijamente y se despeñan, saltan al vacío. Prueba clara en la que se demuestra que el amor no tiene límites, ni los de las creencias ni las imposiciones de los padres.

Hoy en día, aún en Antequera se toma como referencia en las declaraciones de amor entre los jóvenes enamorados, aunque ni decir que se queda en palabras y no en hechos, destacando sobre todo el quedamiento. Hay algunos que le recitan a su amada la leyenda, otros que le interfieren con fuegos artificiales e incluso, los más osados, son capaces de alzar una avioneta con el nombre de su amada...

Esta historia está muy arraigada en el pueblo y fue recogida en la crónica literaria que escribió el humanista italiano Lorenzo Valla en el siglo XVI por encargo de Alfonso V el Magnífico.

A mi amada Virginia