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domingo, 10 de enero de 2010

El Cristo del Socorro de Santa Ana


El Cristo del Socorro de Santa Ana es una obra no documentada atribuida al taller de Andrés de Ocampo, quien lo realizaría hacia 1620.

En el verano de 2008 por las obras que se estaban realizando en la capilla bautismal de la Real Parroquia de Santa Ana lo colocaron al pie de la capilla sacramental, debido a su lamentable estado de conservación antes de volver a su ubicación habitual fue restaurado por el taller trianero de José Manuel Cosano.

La suciedad acumulada y los deterioros del paso del tiempo provocaron que incluso la talla tuviera casi desprendida la cabeza a la altura del cuello por la parte de la nuca, donde había cedido el papelón y se observaban grandes orificios.

Desde entonces, el paño de pureza, que era quizás de las piezas más castigadas y muy corto, es ahora cubierto por un Faldellín a la antigua usanza, como solíamos ver en las imágenes antiguas.

La Hermandad que le daba culto fue fundada por el gremio de Mareantes, cuando los mismos conocían una época de gran desarrollo gracias al comercio con las Indias y que tenía Reglas aprobadas en 1596, con sede canónica en la Real Parroquia.

Procesionaba el Miércoles Santo y tenía Hospital, junto al río, en lo que hoy es la calle Betis. La Hermandad pasó posteriormente al Palacio de los Duques de Monpensier cuando se creó el Seminario, en el cual se extinguió como Corporación a mediados del siglo XIX.

Tenía también como titular a la Virgen del Buen Viaje e igualmente tenía una imagen de talla completa de San Juan Evangelista que podría fecharse entre finales del siglo XVII o principios del XVIII.

En la actualidad las tres imágenes siguen recibiendo culto en la catedral trianera aunque en lugares distintos, antes formaban un calvario en la actual capilla Bautismal.

Fotos: Francisco Santiago.

Fuente: ArteSacro.

martes, 25 de marzo de 2008

El Cristo de los Desamparados del Santo Ángel


Esta imagen del Cristo de los Desamparados fue titular de la Hermandad de Sagrada Lanzada entre los años 1852 y 1915 etapa en que esta Corporación radicó en la Iglesia conventual del Santo Ángel. Fue esculpido en 1617 por Martínez Montañés aunque en la Exposición celebrada sobre este escultor en 1969 en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría su Presidente el profesor D. José Hernández Díaz sólo atribuía su hechura a este insigne maestro de la gubia.

Mide la imagen 1,75 m. y se trata de una magnífica imagen de Crucificado que continúa la serie de representaciones de Cristo en la Cruz que interpretó el Dios de la Madera Juan Martínez Montañés.

Sigue la ordenación iconográfica y la morfología artística del Cristo de la Clemencia y se relaciona con el de la Catedral de Lima (Perú) ambos de este autor; en él se refleja la hondura teológica que supo imprimir este artista a sus Crucificados plenos de aires dogmáticos que afloran en el suave realismo de la figuración.


Para los más cofradieros es dato principal el que haya sido titular de la Hdad. de la Lanzada que en 1851 se establece en el Convento del Santo Ángel a obtener su residencia canónica en esta iglesia y el sacerdote rector de la misma le concede la cesión de esta talla mientras radicasen allí. Cuando en 1880 vuelven los exclaustrados frailes carmelitas se suscita una disputa por la titularidad del Cristo que conllevaría en 1915 a la expulsión de este templo de la Hermandad y con ello perdió a esta imagen como su Titular.

La presencia de este Cristo en el paso de la Lanzada fue factor determinante para la popularidad que adquirió esta Hermandad por dicha época. Realmente fue una pena se perdió de la vista de los sevillanos una gran imagen de Crucificado que en parte hoy día pasa un poco desapercibida en un altar del actual Convento del Santo Ángel.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

lunes, 24 de marzo de 2008

El Cristo del Consuelo de San Isidoro


Desde el domingo 6 de marzo de 2005, fecha en la que fue bendecido, se encuentra en la parroquia de San Isidoro el Santísimo Cristo del Consuelo, obra del imaginero de Morón de la Frontera Manuel Martín Nieto.

El mismo se encuentra en la capilla bautismal, siendo de tamaño natural y policromado al óleo. representa el último momento de vida de Jesucristo y fue donado por María del Pino Sáenz.


Sobre el imaginero decir que Manuel Martín Nieto nació en la localidad de Morón de la Frontera en 1978, donde tiene su taller de pintura y escultura. Discípulo de Guzmán Bejarano y Manuel Hernández León, colaboró igualmente en el taller del imaginero Navarro Arteaga.

Ha participado en la III Exposición de Imaginería Religiosa en Espartinas, o en el IV Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa de Salamanca. Una de sus últimas obras para Sevilla fue la nueva Cruz procesional para el Señor de la Salud de la Hermandad de la Candelaria, realizada en el 2004.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

domingo, 23 de marzo de 2008

El Cristo de San Diego de Alcalá


El crucificado que preside la parroquia de San Diego de Alcalá y que muchos imaginan como el Señor Atado a la Columna de "Cigarreras" pero muerto, aunque en otras visiones, dan una clara inspiración al Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad Universitaria.

Este crucificado es una de las obras menos conocidas en Sevilla del gran imagniero Francisco Buiza y, lamentablemente no existe documentación ni contrato escrito en el archivo parroquial, sin embargo en una tesis doctoral de D. Pedro Ignacio Martín Leal, de abril de 1987 aparece lo que sigue: "Fué contratado por el primer parroco que tuvo esta parroquia y que fué D. Juan Manuel Dominguez Peña con el escultor D. Francisco Buiza Fernández. Se contrató el dia 8 de julio de 1971 y se terminó en 5 de febrero de 1972. Mide 1,80 mts. y fue tallado en Pino de Flandes. El precio de la escultura fué de 85.000 pts". La imagen aún no tiene advocación, ni la ha tenido nunca.

Es una imagen de Cristo Crucificado muerto en la Cruz, de estilo barroco que inclina la cabeza hacia el lado derecho, en un suave gesto, apareciendo los ojos cerrados y la boca entreabierta.


El sudario es de una pieza, atado por cuerda, dejando entrever la cadera derecha. Aunque podemos asegurar que el mismo modelo inspiró al Atado de Cigarreras, este último realizado en 1974, su expresión es más cercana, por la dulzura a la obra de Juan de Mesa que al gesto de sufrimiento que podemos ver en el de la Fábrica de Tabacos.

Igualmente carece de corona de espinas y potencias, y la cabellera, como es habitual en Buiza, aparece minuciosamente tallada y abundante, destacando un largo mechón en el lado derecho.

Su policromía evidencia la maestría de Buiza, junto a la correcta anatomía, mostrándose distintas heridas y laceraciones, además de regueros de sangre no excesivamente acusados.

Esperamos que con estas líneas y con la Hermandad del Sol celebrado sus cultos en San Diego de Alcalá, podamos contemplar con más detenimiento esta gran obra de Francisco Buiza para Sevilla, una de las grandes desconocidas para el público en general.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

jueves, 13 de marzo de 2008

El Cristo del Consuelo de La Milagrosa


En el barrio de Ciudad Jardín y en la parroquia de La Milagrosa, se encuentra la Asociación Parroquial de Fieles que da culto a esta imagen cristífera, aunque hasta el momento aún no ha procesionado en paso.

La imagen es obra del imaginero Darío Fernández Parra, siendo bendecido el 6 de marzo de 1999. Es un Cristo vivo, realizado en madera de cedro de 1,90 metros , con encarnadura policromada al óleo.


Este Cristo crucificado se nos muestra momentos antes de su muerte en actitud de hablar, con la cabeza inclinada hacia la derecha, con la boca entreabierta mostrando los dientes tallados, al igual que la lengua. El dato de su intención de hablar, podría representar en un futuro un posible paso de misterio. Sigue los cánones de inspiración barroca, estando sujeto a la Cruz por tres clavos. El sudario tallado está sujeto al cuerpo por medio de cordel anudado a la derecha.

Aunque en un principio fue concebido sin corona de espinas, el propio autor donó en el 2005 una, lo mismo que también se sustituirá la Cruz la cruz por otra de mayor tamaño, que estrenará en la cuaresma de 2006. En agosto de 2005 Darío Fernández restauró la imagen al tener fisuras en los ensambles producidas por los cambios climatológicos.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

miércoles, 12 de marzo de 2008

El Calvario del Convento de La Encarnación


En el pequeño y a la vez bello espacio que se conforma en el actual Convento de La Encarnación, situado en la Plaza Virgen de los Reyes, encontramos dentro de su patrimonio artístico, un Calvario neoclásico anónimo que nos trae connotaciones decimonónicas.


Es un grupo escultórico de talla completa que nos recuerda a distintas hermandades sevillanas, siendo el crucificado de características parecidas al Titular de las Siete Palabras, mientras que el San Juan nos recuerda en aspecto al que procesiona en el misterio de la Sagrada Lanzada.

María Magdalena, arrodillada, abraza la cruz, mientras que en la izquierda encontramos a la Virgen , que se sale de los moldes iconográficos del misterio, situándola quizás en los finales del siglo XVII, cercana a la iconografía de Ntra. Sra. de la Antigua, Siete Dolores y Compasión.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

martes, 11 de marzo de 2008

El Cristo de las Virtudes de la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz


En el barrio de Padre Pío, concretamente en la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, se encuentra una de las obras de la imaginería con más historia cofradiera y quizás con más sedes, pues aunque se desconoce su autoría, fue el Titular de una de las hermandades extinguidas en Sevilla, la del Despedimiento de Ntro Sr. Jesucristo de su Santísima Madre, Santo Cristo de las Virtudes y Dulce Nombre de María.


Se estima fundada en el segundo tercio del siglo XVI. Procesionaba el Miércoles Santo, llevando el Señor Crucificado y la Virgen desde el Convento de San Agustín. Por la reducción de cofradías se agregó en 1623 a la de la Coronación de Espinas, al igual que La Exaltación. Posteriormente se traslado a San Isidoro donde se unió a otra allí existente, la del Despedimiento de Ntro. Señor y posteriormente a la del Dulce Nombre de María. Esta hermandad reorganizada en el siglo XIX, procesionaba con tres pasos, siendo una de las últimas salidas documentadas la producida en 1820. La primera Titular fue reemplazada por la que actualmente es la Virgen de la Angustia de la Hermandad de Los Estudiantes.

Tras su desaparición como Hermandad, el Cristo quedó en la parroquia de San Isidoro, pasando posteriormente a San Gonzalo en 1974 y actualmente, desde el 2001, presidiendo la parroquia del barrio de Palmete.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

lunes, 10 de marzo de 2008

El Cristo del Amparo


Corríjanme si me equivoco al decir que muy pocos de ustedes sabrán ubicar perfectamente esta obra. ¿Cuántas veces habremos entrado en la Parroquia de San Lorenzo y ni siquiera hemos percibido la existencia de este crucificado?.

A todo esto ha ayudado en gran medida la poca trascendencia cofradiera y artística que tiene esta imagen en la ciudad de Sevilla. Dos son los defectos que tiene este crucificado; uno, el no ser titular de ningún tipo de cofradía de penitencia o hermandad de gloria; y dos, el inadecuado estado en el que se encuentra la imagen.

El crucificado se encuentra en la Parroquia de San Lorenzo, y se sitúa en la zona hastial de la nave izquierda sobre un retablo muy oscurecido por la acumulación de polvo y suciedad. La mala iluminación del retablo ayuda de igual manera a que la imagen pase desapercibida por feligreses y visitantes de la Parroquia.

Consciente de que no estamos ante uno de los hitos de la imaginería sevillana, creo no equivocarme al confirmar que este crucificado resulta interesante y requiere de un estudio detallado. El Santo Cristo del Amparo es una talla en madera policromada de autor anónimo fechable en torno a mediados del siglo XVII. Ocupa un hermoso retablo tallado en 1682 por Fernando Barahona.

En cuanto a su autoría, algunos historiadores afirman que salió de la gubia de Francisco Dionisio de Ribas, mientras que Maria Teresa Dabrio González, historiadora del arte que realizó su tesis sobre el taller escultórico de los Ribas, en ningún momento concede la autoría de esta obra a Francisco Dionisio . Según ésta "... la atribución no puede mantenerse, ya que los pocos crucificados conocidos de Francisco Dionisio de Ribas no guardan relación con la imagen en cuestión. El maestro cordobés concibe de modo diferente la caída del sudario, el tratamiento del torso y la colocación de los pies, que Francisco nunca cruza".

Para sacar nuestras propias conclusiones, podemos comparar este crucificado con el que remata el retablo mayor de la Parroquia de San Pedro, obra documentada de Francisco. A estas dos posturas sobre la autoría de la imagen no podemos olvidar que ésta fue exhibida con motivo de la Exposición de Valdés Leal en 1922, siendo catalogada entonces como obra del siglo XVI.

La ejecución del crucificado no hay que adelantarla tanto ya que se trata de una talla de mediados de siglo XVII. Tradicionalmente se viene afirmando que la imagen fue concebida para residir el altar mayor, pero al no ser sus dimensiones las adecuadas para desempeñar tal función, se mandó hacer una nueva de mayor tamaño.

Éste sería el crucificado que hoy remata el retablo mayor de San Lorenzo, obra documentada de Felipe de Ribas. Sea como fuere, parece poco creíble que un maestro escultor calculase erróneamente las dimensiones adecuadas para un crucificado de retablo, por lo que ésta última afirmación carece de sentido.


Se trata de un Cristo muerto que se fija con tres clavos a la cruz. El crucificado presenta un canon esbelto, sin estridencias anatómicas en general y expuesto elegantemente sobre una cruz arbórea. Recuerda modelos italianos de Jacobo Florentino, y como éstos, Cristo se muestra antinaturalmente erguido en su tronco cruciforme. Las discretas flexiones de cabeza y piernas y el plano del torso absolutamente frontal, sin asomo de contrabalanceo, resta realismo a la imagen.

Auque el crucificado nos transmite una serenidad de líneas y equilibrada morfología, conceptual y técnicamente entronca con la producción hispalense del siglo XVII. No obstante, en este Cristo del Amparo, la poca flexión de las piernas, así como la leve inclinación de la cabeza reflejan la muerte con menor realismo que en otros crucificados de la misma época.

En cuanto a la cabeza, destaca el cuidado trabajo tanto en la barba como en el pelo. Éste cae partido en dos mitades por encima de la cabeza. Esta formada por mechones largos y ondulados, de color castaño oscuro, lo que contribuye a estilizar el rostro de la escultura.

El rostro destaca por la suavidad de las facciones; nariz recta, pómulos sobresalientes, labios bien formados, siendo el inferior algo mas grueso que el superior, ojos bien delimitados, así como entrecejo en forma de "v", probablemente tomado de Juan de Mesa.

El rigate que fluye del costado, del que emana abundante sangre, se desplaza ligeramente hacia la izquierda terminando en la intersección con el paño de pureza. De esta manera hemos llegado a uno de los detalles mas curiosos de esta imagen. Sin duda, resulta muy interesante cómo queda resuelto el paño de pureza.

Lejos de copiar modelos montañesinos caracterizados por el cordel que sujeta el paño, éste se inspira en modelos anteriores a esos. En este caso, un escueto paño de pureza envuelve las caderas de Cristo, cubriendo mínimamente la desnudez del crucificado. El perizoma se ciñe con una o dos vueltas a l a cintura y se sujeta con un lazo a la cadera derecha, lo que recuerda más a modelos manierístas que a los típicamente barrocos de su época.

No menos interesante resulta la coincidencia tanto lineal como estética de la caída del mechón derecho con la caída del lazo del paño que cae sobre la cadera derecha. Como podemos observar caen paralelamente sobre la misma línea que es la diagonal. La policromía del paño de pureza se encuentra muy desgastada, por lo que las vetas de madera del mismo son fácilmente visibles.

De la parte inferior de las piernas llama la atención cómo quedan resueltas las tibias que aparecen ostensiblemente marcadas y curvadas, a modo de doble paréntesis. Los pies se cruzan, el derecho por delante del izquierdo y adoptan una postura antinatural.

De esta manera los dedos del pie derecho se representan frontalmente mientras que el tobillo y talón se resuelven lateralmente. En definitiva, el modelado del pie resulta poco realista y adquiere una postura forzada.

La obra se completa con una bella policromía en parte oscurecida por la suciedad. La encarnadura muestra un leve matiz verdoso, si bien destacan los tonos de color tostado, del que fluye abundante sangre, en el resto del cuerpo la sangre se limita a rodillas, pies y manos, y siempre de manera contenida.

Se puede concluir que técnicamente es una obra que no representa ninguna innovación, tanto en el esquema compositivo como en el tratamiento de la figura, lo que no supone una clara evolución respecto a las imágenes cristíferas de la misma época.

Este crucificado del Amparo es y seguirá siendo uno de los numerosos Cristos olvidados por Sevilla, y permanecerá, como en los últimos 352 años, en el retablo que Fernando Barahona tallara allá por 1682.

Fuente:
http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

domingo, 9 de marzo de 2008

El Cristo del Amparo de la Capilla de la Divina Pastora


El Cristo del Amparo, se encuentra en la Capilla de la Divina Pastora de las Almas y Santa Marina, sita en la Calle Amparo. El mismo fue encargado por Luis Becerra, para la Exposición que, con motivo del Corpus, se realizó en el patio central de la Sede de la Caja de Ahorros San Fernando, en la Plaza de San Francisco.

La realización de la talla corrió a cargo de José Mª Gamero Viñau, bajo la dirección artística de su maestro escultor, el profesor Miñarro, realizado en poliester y con una serie de tubos interiores para que de las llagas brotara de forma alegórica sangre y agua, puesto que se intentó recrear la iconografía típica renacentista de Cristo como Fuente de Vida.


Una vez concluida la exposición, el Cristo fue guardado en los almacenes de la Caja de Ahorros, hasta que en 1992, cuando la Hermandad de la Pastora se instala definitivamente en la Capilla y ante la falta de imágenes, el hermano mayor, José Luis Borrachero, ex director de la citada entidad bancaria, recordó esta imagen y la solicitó, siendo cedida en depósito a la Hermandad.

Al no contemplar una advocación, la Corporación pastoreña decidió llamarlo Cristo del Amparo, al no existir otro Cristo en Sevilla con este nombre y por el nomenclátor donde se sitúa la capilla. En los primeros años, se llegó a realizar Vía Crucis en su honor por el interior de la capilla, se realizaron Solemnes besapiés, incluso se llegó a realizar Misa Solemne en su honor, aunque en la actualidad ya no se realizan.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

sábado, 8 de marzo de 2008

El Santo Cristo del Mayor Dolor del Dulce Nombre


Siguiendo con nuestro recorrido por los crucificados no procesionales de Sevilla, en esta ocasión retomamos de nuevo la información sobre el Cristo del Mayor Dolor, imagen Titular que forma parte del patrimonio artístico de la Hermandad del Dulce Nombre (La Bofetá), toda una joya de la imaginería sevillana que para muchos es totalmente desconocida.

Dicha joya no es otra que la talla del Santísimo Cristo del Mayor Dolor, que en los albores de esta Hermandad, cuando en el siglo XVII comenzó su andadura en Santa María de las Nieves (Santa María la Blanca), conoció gran esplendor. Igualmente, esta talla fue la primera que la Corporación tuvo en propiedad, cuando residía en San Román.

El Santísimo Cristo del Mayor Dolor es una magnífica escultura realizada en madera de cedro policromada, de 1,40 cm. de altura. Por sus características, se ha enmarcado dentro del manierismo hispalense y, aunque no hay confirmación de su autoría, está atribuida a los círculos de Juan de Oviedo y Andrés de Ocampo.


La cabeza del Crucificado, cae sobre su costado derecho, doblando su cuerpo en pronunciada curvatura hacia la derecha, siendo talla robusta y de gran fuerza anatómica, con claras y evidentes influencias del arte de Miguel Ángel. Su sudario de abultados pliegues, con moña y abertura lateral izquierda, deja ver parcialmente descubierta la cadera del Señor, descarnada por la hiriente y tosca cuerda, está considerado sin duda, como de los más atrevidos y más bellos, de los realizados en su época.

La talla muestra una atinada encarnadura en sí, siendo la misma de acertados efectos naturalistas, que impregnan a su imagen un severo dramatismo. El Cristo está fijado a su cruz arbórea mediante tres clavos.

Similitud.- Por la curvatura que presenta la imagen, se asemeja al Cristo de la Fundación, de la Hermandad de Los Negritos, que realizara Andrés de Ocampo en 1622. Por su anatomía, recuerda al Cristo d ela Misericordia, de la parroquia de San Juan del Puerto (Huelva), obra de Juan de Oviedo para el Monasterio del Carmen en 1591. Ya sea la atribución a uno u otro escultor, lo que si queda evidente es lo magistral de esta escultura premontañesina.

Restauraciones.- En la Iglesia Conventual de San Antonio de padua, en 1941, la imagen sufrió quemaduras en sus piernas, al caer un cirio encendido sobre la Imagen, siendo restaurado por Sebastián Santos Rojas y repuesta al culto el 21 de febrero de 1942. En 1990 el taller Isbilia restauró la imagen.

Su ajuar.- La Cruz arbórea actual fue realizada en el taller Isbilia en 1985. Tiene dos juegos de potencias, uno de plata de ley sobredorada, datado de la época en la cual residió en el Beaterio de la Trinidad (1809-1922), de autor desconocido. Las otras son de metal plateado y sobredoradas de Jesús Domínguez Vazquez (1973). La corona de espinas fue realizada por Sebastián Santos Rojas (1942).

Última Salida.- La última salida que efectuó la Imagen, fue el 23 de noviembre de 1985, en el paso cedido por la Hermandad de la Vera Cruz, de forma extraordinaria y en conmemoración del IV Centenario Fundacional de la Corporación.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

viernes, 7 de marzo de 2008

El Cristo del Perdón y la Misericordia de la Iglesia del Señor San José


En la Iglesia del Señor San José, esquina calle Levíes con San José, encontramos este crucificado obra de Luis Álvarez Duarte, realizado en 1983 en madera de cedro policromada.

Pertenece a la serie de variaciones sobre el tema de Cristo dialogante clavado en la cruz desplegada por su autor a lo largo de su trayectoria y que comenzó con el Cristo de la Sed en 1970, aportando en ellos un cierto tremendismo anatómico debido posiblemente a su acercamiento en sus comienzos con Francisco Buiza.

Este Cristo se representa vivo en actitud dialogante, hecho este por el cual el compositor José Albero le dedicó en 1985 la marcha "Cristo Dialogante", sometido a una composición triangular marcada por sus tres clavos de sujeción y en especial por la postura que adoptan sus brazos y en los que se aprecia el estiramiento de la figura a diferencia de otros crucificados muertos e la cruz cuyo peso a cedido por el empuje de la gravedad.


Podemos apreciar en él una bella cabellera al estilo barroco con sus complicados y trenzados bucles que se deslizan sobre espalda y hombros, rostro en el que el imaginero ha preferido sacrificar cualquier sensación de dolor para sustituirlo por una visión de belleza destacando su fuerza expresiva a la hora de pronunciar las palabras desde la cruz,hecho este por el cual se pueden apreciar dientes y lengua tallados, trabajo delicado del torso sin exageraciones de musculatura y sudario al estilo de Juan de Mesa cuya sujeción mediante cuerda ha sido sustituida por una franja de tela lisa del mismo sudario al contrario de la complicada disposición del mismo en su parte izquierda.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López.

jueves, 6 de marzo de 2008

El Santo Cristo del Mandato de Sta. María la Blanca


Tras un largo paseo por los barrios de Santa Cruz y San Bartolomé, recomendamos la visita de un edificio donde podemos disfrutar de la obra de artístas como Roldán, Astorga, Andrés de Ocampo, Juan de Mesa o el mismo Bartolomé Esteban Murillo, aunque esta vez nos vamos a detener en un artífice poco o nada conocido, que realizó algunas imágenes, a su vez poco o nada conocidas, que se encuentran en este templo de Santa María la Blanca.

Si cruzamos el cancel que da acceso a la capilla sacramental, percibiremos que el espacio se encuentra presidido por un retablo en el que recibe culto el Santo Cristo del Mandato. A su derecha se sitúa la Virgen del Pópulo, mientras que a la izquierda completa la escena del calvario la talla de san Juan Evangelista.

Las imágenes proceden de la extinguida Hermandad y Cofradía del Sagrado Lavatorio de Nuestro señor Jesucristo. Santo Cristo del Mandato y Madre de Dios del Pópulo.

El Santo Cristo del Mandato es obra de pasta policromada realizada por Diego García de Santa Ana en el año 1599. Esta desconocida advocación proviene del mandato que Cristo dio a sus discípulos de que se amaran los unos con los otros, y que Él cumplió al ser crucificado.

Tras un primer acercamiento detectaremos con cierta facilidad que la talla no está realizad en madera si no en pasta. Es éste un material que a pesar de todas las ventajas que ofrece, no fue el más utilizado por los maestros escultores en la Sevilla del siglo XVII. Estos se decidieron en su gran mayoría por el uso de la madera.


Sea como fuere, Diego García de Santa Ana eligió como material para la realización de este crucificado la pasta. Lo realizó a tamaño natural fijándolo a la cruz con tres clavos. Es precisamente en el acabado rígido de los dedos de las manos , donde mejor se detecta el uso de la pasta para la realización de la talla. Seguramente nos recuerde las extremidades del Cristo de la Expiración venerado en la capilla del Museo en Sevilla.

Presenta la imagen un buen estudio del rostro, detallado acabado de cabello y barba, que termina de forma bífida. Presenta tres potencias de plata y no lleva corona. El sudario cubre al Crucificado a la altura de las caderas anudado a la derecha, mientras una delgada soga lo sujeta a la cintura. Tanto el paño de pureza como el torso de la talla presentan una pérdida de volumen con respecto al resto del cuerpo, lo que provoca una apariencia desigual de la misma.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López.

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Cristo de la Sangre de la Capilla del Baratillo


Uno de los crucificados más desconocidos por el mundo cofrade es el que podemos contemplar en el retablo del testero de la Nave del Evangelio de la Capilla del Baratillo, con la advocación de la Sangre.


El mismo es de autor anónimo del siglo XVI y fue una de las piezas expuestas en la muestra "Signos de Evangelización: Sevilla y las hermandades en Hispanoamérica", celebrada en el Archivo de Indias en 1999 con motivo del Primer Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

martes, 4 de marzo de 2008

El Cristo de la Paz de Los Humeros


El Santo Cristo de la Paz, Titular de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario de Los Humeros, es un Crucificado de talla de 85 cm sostenido a la cruz por tres clavos.

El sudario está atado con soga con muñón en el lado derecho, dejando al descubierto la pierna izquierda. La melena, bien trabajada, descubre su oreja izquierda y oculta con un mechón la derecha.


El rostro de este Cristo muerto es sosegado y apacible. Es obra documentada de Jerónimo Roldán de 1761, siendo encarnada por Joaquín Cano un año después.

Según el profesor Villar Movellán " (...) encaja perfectamente dentro del estilo familiar (Roldán), pero revela ya las suavidades formales de mediados de siglo, patentes por ejemplo en el perizoma caído, resguardado de los fuertes y dramáticos vientos que hacían moverse el sagrado paño cincuenta años antes (...)".

En la actualidad, la imagen del Cristo se encuentra en el retablo de la Virgen del Carmen, tras haber permanecido muchos años en el Manifestador del retablo mayor.

La imagen del Santo Cristo, al contrario que la Stma. Virgen, no presenta ninguna restauración. Fue en 1995, en los talleres SERBAL, donde se le practicó una limpieza y reposición de la encarnadura, devolviéndole su primitiva configuración.

En el año 2000, con motivo del Via Crucis al convento de Sta. Rosalía, nuestro hermano José Manuel Bonilla Cornejo, realizó una nueva cruz para la imagen, siendo ésta más proporcionada al tamaño del Cristo.

En el año 2005, coincidiendo con el 275 aniversario de las primeras reglas corporativas, volvió a salir en Vía crucis sobre el paso procesional de Ntra. Sra. del Rosario.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

lunes, 3 de marzo de 2008

El Cristo de la Redención de la Puerta Real


Desde 1875 la Hermandad de Ntra. Sra. de las Mercedes de la Puerta real tiene como Titular al Cristo de la Redención, en referencia a la imagen de Jesús Crucificado que estaba al otro lado de la puerta. La actual imagen es obra del imaginero Antonio J. Dubé de Luque, realizada en 1984 y de tamaño académico, más pequeño que las medidas naturales.


En el año 2004 los cultos en su honor fueron celebrados en el patio del Convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, de la calle San Vicente, consistiendo los mismos en una Función Principal y Posterior Vía Crucis. Tras los mismos se celebra besapiés.

El hecho de celebrar estos cultos en el Convento, fue debido a que la Imagen estuvo depositada en la clausura del Convento de las RR.MM. Siervas de la Caridad de Jesús al haberse detectado problemas de xilófagos en el cajillo de la cruz.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

domingo, 2 de marzo de 2008

El Cristo del Millón


Este Crucificado que corona el Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla, es de los más antiguos que se conservan en Sevilla junto al cristo del Subterráneo del Museo Bellas Artes y el de la Sangre de San Isidoro, realizados en el siglo XIV, aunque algunos sitúan su hechura en el siglo XIII.

Se aprecian en la talla suavidad de formas destacando la representación de la belleza por encima del sufrimiento, cuerpo arqueado fijado a la cruz arbórea provocando la dislocación de sus brazos y su forzada disposición de piernas y pies, su desnudez se cubre con largo sudario de complicados pliegues a modo de faldellín que desciende desde la cintura hasta por debajo de las rodillas y anudándose en su cadera derecha. Cabeza reclinada sobre hombro derecho y cabellos ondulantes con corta barba rizada, en su rostro expresa sentimientos de tristeza y serenidad.


Esta tipología lo hacen semejante a otras obras, como son el Cristo de la Vera cruz de Sevilla, el Yacente de Lebrija, que en sus orígenes fue un crucificado, o al Crucificado de la Iglesia de San Pedro de Sanlúcar la Mayor.

Aunque tiene otros nombres, el del Cristo del millón le viene de la leyenda milagrosa que ejercía sobre los fieles que lo contemplaban pues, a pesar de la altura a la cual está colocado, su postura parece que lo hace entablar conversación con los devotos que a Él suplican, superando el millón los milagros a esta imagen atribuidos.

Como rasgo de la escultura gótica, la Virgen y San Juan aparecen junto al Cristo, otras características de este tipo de crucificados es que los párpados están casi cerrados y los labios abiertos, siempre rodeando a la talla de un halo místico.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

sábado, 1 de marzo de 2008

El Cristo del Perdón de Nervión


Continuando con este trabajo sobre los crucificados sevillanos que no procesionan por nuestra ciudad centrémonos en el barrio de Nervión, concretamente en la desconocida calle Agustín Moreto donde nos encontramos con el Templo del Santo Cristo del Perdón.

Bajando su escalera que nos adentra en la Parroquia nos encontramos en el altar mayor un crucificado de gran parecido al Cristo de la Buena Muerte titular de la Hiniesta, llamado en este caso Santísimo Cristo del Perdón, siendo la obra póstuma del insigne imaginero Antonio Castillo Lastrucci.

Al construirse la parroquia un grupo de feligreses fueron a comprar una imagen para presidir el altar mayor al mencionado imaginero, ofreciéndole este dos esculturas, este crucificado y una Piedad que hoy podemos ver en San Julián en el monumento donde reposan sus restos, eligiendo finalmente al crucificado abonando voluntariamente una de las feligresas su importe, pasando entonces a ser titular de la Agrupación Parroquial.

Aunque no procesiona, hecho este casi imposible por las condiciones en las que se encuentra construida la iglesia, si realiza un piadoso Vía Crucis por las cales del barrio el Viernes de Dolores asistiendo a las casas de todos aquellos vecinos impedidos.


Esta crucificado sujeto a la cruz mediante tres clavos dejando caer su cabeza, libre de corona de espinas, hacia abajo fue realizada en madera de cedro policromada por el mencionado imaginero en 1965 aunque fue restaurado debido a diversas fisuras en 1999 por Juan Manuel Miñarro.

En ella podemos apreciar sudario corto tallado anudado con gran nudo en su parte izquierda y además en su perfecta anatomía, como en sus demás imágenes, se muestran los distintos signos de la muerte como amoratamiento de rodillas, clavícula, señalamiento de costillas, etc. contrastando todo ello con sus apreciables rasgos de serenidad de su rostro, ideales anatómicos todos ellos que acercaban al imaginero a los ideales prodigados por Juan de Mesa y Martínez Montañes.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López.

viernes, 29 de febrero de 2008

El Cristo de la Paz de Rochelambert


Presidiendo el Altar Mayor de la Parroquia de San Luis y San Fernando en Rochelambert y titular de la Agrupación Parroquial de la misma nos encontramos con la primera obra realizada por Juan Manuel Miñarro en 1985, El Santísimo Cristo de la Paz, sobre el cual realizó para su tesis doctoral en la Universidad de Sevilla y de la que obtuvo la calificación de Cum Laude.


Destaca en esta portentosa Imagen de perfecta anatomía su gran fuerza expresiva representando un Crucificado vivo de tamaño natural sujeto a la cruz por tres clavos, cabeza inclinada hacia la derecha con corona de espinas tallada presentando la peculiaridad de acabar en cabeza de serpiente y en la cual tambien se puede apreciar un caracol en señal de la lentitud de la Pasión.

El sudario está tallado, sujeto mediante cordel anudado en su costado derecho apreciándose así la cadera y pierna de ese mismo lado. Actualmente no procesiona, aunque se le realizan diversos cultos por la Cuaresma finalizando con la realización de un Via Crucis por las calles del barrio.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López.

jueves, 28 de febrero de 2008

El Cristo de la Santa Cruz de La Barzola


El origen de este Cristo proviene de la realización de la Virgen del Mayor Dolor por Navarro Arteaga para la parroquia de Ntra. Sra. del Mayor Dolor del barrio de La Barzola y el deseo de la Hermandad de Los Gitanos de recuperar la Cruz que tenía cedida en la parroquia, desde la Consagración de su Templo.

En el año 2001, a comienzo de curso, Manuel Soria Campos, párroco, hizo una pregunta a sus feligreses: ¿hecha de menos algo en el templo parroquial? La mayoría de las personas, más del 60 % respondió que echaban de menos la imagen de Cristo.

A partir de ahí, el tema fue llevado al Consejo Pastoral, encargándose al mismo escultor trianero la imagen del Crucificado. Igualmente se acordó que para este Cristo no se pediría dinero, que sería pagado de las aportaciones voluntarias de los feligreses.

Para el encargo de esta imagen, D. Manuel Soria pidió al escultor que el Cristo estuviera clavado por las muñecas, que responde más a como se crucificaba en aquel tiempo a los condenados a muerte en Cruz, igualmente que el Cristo representara el momento del Evangelio de San Juan cuando dice "Inclinando la Cabeza entregó su Espíritu".


Es un Cristo que esta entre la vida y la muerte, sin haber sido aún atravesado por la lanza y sin la cabeza erguida. Concretamente recoge el momento de la entrega del Espíritu al Padre.

Igualmente otro de los deseos era que no fuera un Cristo muy dramático y que no tuviera mucha sangre, sólo la justa y necesaria, que fuera de gesto dulce para anunciar que la muerte no es el final de la vida, dejándonos ver tras ella, la esperanza de la Resurrección.

El Santísimo Cristo de la Santa Cruz está tallada en madera de cedro real, directamente, sin máquinas por medio, sólo la madera y la gubia. El sudario del Cristo recuerda bastante a los pliegues del manto de la Virgen del Mayor Dolor.

La imagen del Cristo preside el Altar Mayor desde el sábado 14 de septiembre de 2002, fecha en la que fue bendecida por el Arzobispo de Sevilla, durante la Función Principal a la Santa Cruz. Para ello se realizó una pared de estuco, para resaltar la imagen, evitando con esto el peligro de incendio que producen las telas.

El Cristo recibe la advocación de la Santa Cruz, a petición del propio párroco, primero porque en la parroquia hay desde el 2001 una reliquia de la Santa Cruz que está junto a la Imagen del Cristo, además, la primera parroquia donde estuve de párroco, recibía el título de la Santa Cruz, teniendo ya en mente la realización de un Crucificado y al venir a esta parroquia, no se pudo realizar, con lo cual, por aquél deseo que no pudo cumplirse, lleva el nombre de Cristo de la Santa Cruz.

El documento autorizando la realización del Crucificado, fue recibido del Palacio Arzobispal, fechado el 9 de septiembre de 2002 y firmado por el Vicario General de la Diócesis, D. Antonio Domínguez Valverde, donde se expresaba el deseo expreso de la parroquia, y contando con el parecer favorable del Departamento del Patrimonio Histórico Artístico, donde se autoriza a que el Cristo sea venerado con el Título de la Santa Cruz y reciba culto en esta parroquia con el Título de la Santa Cruz.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

miércoles, 27 de febrero de 2008

El Cristo del Convento de Capuchinos


Los templos de los franciscanos capuchinos tienen una particularidad, y es que no cuentan con retablo mayor en la zona del presbiterio.

Este caso lo podemos encontrar en la iglesia del Convento de los Capuchinos de Sevilla, donde en vez de Altar, tienen un cuadro que muestra a San Francisco Abrazando a Cristo y un crucificado.

Este crucificado es de autor anónimo del siblo XVIII, aunque por sus formas manieristas nos retraen a imágenes como la de la Expiración del Museo.


Este crucificado capuchino es de estilo barroco, está vivo y mira hacia la derecha, con un gesto en su cuerpo que denota dramatismo en movimientos.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.