miércoles, 8 de agosto de 2007

El Palacio de la Condesa de Lebrija

El Palacio de la Condesa de Lebrija, ubicado en una de las calles más concurridas del centro de la ciudad, la calle Cuna, paralela a la famosa calle Sierpes, es calificado como uno de los mejores existentes en Sevilla por la cantidad de restos arqueológicos y obras de arte que posee repartidas por las distintas salas que lo componen, desde vasos y vasijas hasta ánforas, columnas, mosaicos y esculturas de incalculable valor, la mayor parte de los objetos son traídos de la cercana ciudad romana de Itálica.

Sus paredes son un auténtico muestrario de estilos arquitectónicos poseyendo elementos como arcos de traza árabe, adornos platerescos, zócalos de azulejos procedentes de un convento en ruina, artesonado de un palacio, un friso renacentista y la fachada y planta al estilo andaluz y sevillano.

Historia:


Comienza a construirse como casa señorial con el estilo propio del siglo XV, la fachada es de estilo sevillano realizada en el siglo XVI, entre los siglos XVIII y XX es remodelado y ampliado.

En el año 1901 pasa a ser propiedad de Doña Regla Manjón Mergelina (Condesa de Lebrija) que lo restaura y acondiciona para albergar su valiosa colección de antigüedades, era una apasionada por la arqueología y decidió adornarlo con unos restos encontrados por casualidad junto a las ruinas de Itálica y que adquirió.

Tiene una superficie de aproximadamente 2000 m² repartida en dos plantas donde disfrutaban de estancias para el invierno y para el verano.

A destacar:

Una de las maravillas a destacar es la solería de opus sectile compuesta por mármoles polícromos y el mosaico del dios Pan que se puede observar en el Patio Central (encontrados en las cercanías de Itálica respectivamente en 1902 y 1914).

También posee un gran número de vitrinas cuyo contenido es muy variado contando entre sus obras con bustos grecorromanos y representaciones mitológicas.

No hay que olvidar los elementos de la época que los árabes gobernaron la región, sus restos pueden observarse tanto en vitrinas como en paredes, ni tampoco los de estilo chino y persa.

Entre sus obras pictóricas cabe destacar piezas como un Van Dick, un Sorolla, un cuadro de la Escuela de Murillo, asimismo posee una amplia biblioteca con un número superior a 4000 unidades entre libros y otros objetos de lectura.