Mostrando entradas con la etiqueta Conventos y Monasterios de Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conventos y Monasterios de Sevilla. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de enero de 2010

El Convento de San Leandro


Fuente: Wikipedia

El convento de San Leandro, situado en la Plaza de San Ildefonso, es un interesante ejemplo de la arquitectura conventual de la capital hispalense (además de ser conocido pro sus famosas yemas). Este convento fundado en 1295 por la Orden de Agustinas, estuvo en su origen emplazado en el lugar conocido como «Degolladero de los Cristianos», junto a la Puerta de Córdoba. En 1310 la comunidad de religiosas agustinas que lo habitaba obtuvo licencia para trasladarse a unas casas en la collación de San Marcos, concretamente a la calle de Los Melgarejos. Posteriormente, fue trasladado en 1369 a unas casas situadas junto a la parroquial de San Ildefonso.

Interior:

A finales del siglo XVI el conjunto conventual fue objeto del comienzo de una total renovación, de modo que el templo, tal y como hoy lo podemos ver, data de principios del siglo XVII y su fábrica se atribuye al arquitecto Juan de Oviedo.

El inmueble posee una planta casi cuadrangular, con tres fachadas exteriores. El acceso al convento se realiza a través de un vano que se localiza en el frente correspondiente a la plaza de San Ildefonso, y que da paso a un pequeño compás. Este posee dos galerías con pilarcillos metálicos y una tercera con columnas. En su perímetro se encuentran la puerta reglar y los locutorios, así como el torno.

Tras la citada puerta reglar, mediante un acceso en recodo se pasa al claustro. Este, también llamado «Patio grande» o «Patio central», posee una estructura romboidal, con doble galería de arcos peraltados en planta baja y de medio punto en planta alta. Las galerías están soportadas por columnas de mármol, y se enmarcan con alfices. Los muros del claustro, por su parte, están revestidos con azulejos de cuenca, que alternan con otros lisos. En el centro del patio se localiza una interesante fuente poligonal, con tazón central.

Alrededor del citado claustro se sitúan las principales dependencias del convento, dispuestas en sus diferentes alas: la iglesia y el coro bajo, la sacristía interior, la sala capitular, el refectorio y el despacho de la abadesa.

La actual iglesia, construida a fines del siglo XVI, posee estructura de cajón, con los coros alto y bajo a los pies. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos, formando cuatro tramos entre arcos fajones. El presbiterio, que queda diferenciado de la nave mediante un gran arco de triunfo decorado con pinturas, se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. En el muro derecho del presbiterio se localiza el vano de acceso a la sacristía llamada «de afuera».

A los pies de la iglesia se encuentra el muro de cerramiento que separa la nave del coro bajo; está articulado por medio de pilastras y de un gran vano de medio punto, cerrado con una artística reja, en su parte central. A ambos lados del citado vano se abren dos portezuelas adinteladas, que dan paso al coro bajo. Este espacio se cubre con tres tramos de bóvedas de cañón con lunetos. El coro alto, por su parte, posee una estructura similar y presenta una gran celosía de madera.

En el interior del templo, además de los interesantes bienes muebles que posee, destaca un magnífico cancel, fechado en 1729.


 Fuente: Sevillaguia.com

En su interior sobresalen los retablos laterales de Juan Martínez Montañés, dedicados a San Juan Evangelista (1631) y San Juan Bautista (1621) Otras piezas artísticas de interés son las imágenes de Santiago el Mayor y Santiago el Menor, además de un relieve que representa el Martirio de San Juan Evangelista, obras todas de Francisco de Ocampo. También un pequeño retablo barroco dedicado a la agustina Santa Rita de Casia, del segundo cuarto del XVIII.

La sala capitular, situada en el ala del claustro perpendicular a la iglesia, es el resultado de una subdivisión efectuada en la nave de los antiguos dormitorios. Se trata de un espacio rectangular, con cubierta adintelada y vigas de madera. En la planta alta se localizan los antiguos dormitorios.

El refectorio, por su parte, se localiza en el ala derecha del claustro. Posee planta rectangular y se cubre con un sencillo artesonado fechado a comienzos del Siglo XVII. Sobre el citado refectorio se han dispuesto las actuales celdas-dormitorios, aunque existen otras distribuidas de madera dispersa por todo el convento.

En el inmueble destaca el sector que comprende la esquina entre la calle Zamudio y la plaza de San Ildefonso, conocido como «del obrador». En este ámbito se sitúan las dependencias utilizadas para la fabricación de los dulces típicos de este convento, alrededor de un patio denominado «de San José».

Otro núcleo interesante lo constituye el noviciado. Este, que se organiza también en torno a un patio, se localiza al fondo de la parcela formando fachada con la calle Caballerizas. Junto a este sector se sitúa la cocina (paralela al refectorio) y la vivienda del capellán (a un lado de la zona del compás, con fachada a la calle Caballerizas). No lejos de estas dependencias se encuentran los lavaderos, aún utilizados a pesar de su antigüedad, y en los que destaca un hermoso patinillo con columnas.

En el sector de la calle Imperial se encuentra un pequeño patio llamado «de la Cruz». Posee doble arquería y alrededor se alojan la enfermería y la antigua cocina de la misma.

Por último, y frontero con el jardín de la Casa de Pilatos, se localiza el jardín conventual. Este, de apreciables dimensiones, cuenta con pozo y fuente, así como edificaciones relacionadas con su mantenimiento.

Exterior:

Al exterior, el conjunto posee tres fachadas. La principal, que se localiza en la plaza de San Ildefonso y la calle Caballerizas, presenta sus paramentos encalados y una serie de vanos adintelados. En ella destaca la portada de acceso al convento, muy sencilla.

La fachada correspondiente a la plaza de San Leandro y a la calle Zamudio incluye la portada de acceso a la iglesia. Esta se compone de un vano de medio punto enmarcado por pilastras toscanas, rematado por un frontón triangular roto. En el centro del mismos se sitúa el escudo de la Orden Agustina, mientras que a ambos lados aparecen dos remates piramidales coronados con bolas. El conjunto se remata mediante un frontón curvo coronado con una cruz.

La tercera fachada, ubicada en la calle Imperial, presenta un esquema semejante a las anteriores, con sus paramentos encalados y vanos adintelados.

Desde 1964 este convento está incluido en el Conjunto Histórico de Sevilla. En 1995 fue declarado Monumento por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural.

Fuente: Wikipedia.

viernes, 15 de enero de 2010

El Convento de Santa Inés

Fuente: Sevillaguia.com

El Convento de Santa Inés fue fundado en 1374 por la dama sevillana Doña María Coronel, viuda de D. Juan de Lerda y protagonista de una conocida leyenda.

Hija de un caballero llamado Don Alonso Fernández Coronel quien se negó a entregar la fortaleza de Aguilar siendo acusado de deslealtad con el rey don Pedro I el Cruel por lo que fue condenado a muerte, a partir de ese momento Doña María se muestra muy contraria a la política del monarca e impulsa a su marido don Juan de la Cerda a llevarle la contraria. Condenado también su marido y mandado matar en el Alcázar, doña María pierde también todas sus posesiones familiares. Requerida más tarde en amores por el rey, Doña María tiene que refugiarse en la antigua Ermita de San Blas junto a la collación de Omnium Sanctorum y después en el Convento de Santa Clara, donde hizo cavar para esconderse un subterráneo en el huerto en donde posteriormente fue descubierta. Desesperada ante la insistencia del monarca, en una de las persecuciones por el Convento decide verterse en el rostro un recipiente con aceite hirviendo que le provocó graves quemaduras desfigurándose el rostro para siempre.

Años antes de la fundación su marido había sido encarcelado y muerto por orden de D. Pedro I de Castilla. Doña María Coronel ingresó entonces en el convento de Santa Clara, donde, para acabar definitivamente con los requerimientos amorosos del rey, arrojó sobre su rostro aceite hirviendo.

Muerto el rey, decidió ceder las casas de su padre, el Señor de Aguilar, para que sobre ellas se fundara un convento femenino de clausura de religiosas clarisas, dependientes de la Orden franciscana.

El conjunto pasa casi inadvertido para quienes transiten por la calle Doña María Coronel, justo al lado de la Iglesia de San Pedro y muy cerca, por ejemplo, del Palacio de Dueñas. Volcado hacia el interior, es necesario atravesar un pequeño compás (adornado por un aguacate y una costilla de adán) para acceder al templo y al torno.

La Iglesia, de estilo gótico-mudéjar, data del momento de la fundación. En el siglo XVII se llevaron a cabo diversas obras, entre las que cabe mencionar: La puerta de ingreso, barroca; las yeserías en los arranques de las bóvedas y las pinturas del coro, obra de 1630 de Francisco de Herrera.

La Iglesia tiene tres naves cubiertas por bóvedas de nervaduras.

El retablo mayor es obra del siglo XVIII de José Fernando y Francisco José de Medinilla, sustituyó al primitivo del siglo anterior, del que se conservan la escultura de Santa Inés, obra de Francisco de Ocampo y las de San Juan Bautista, San Antonio, San Pascual Bailón  y San Juan Evangelista de Juan de Remesal.

En los pilares del antepresbiterio se hallan sendos retablos hornacinas donde se veneran las imágenes de Santa Clara y la Inmaculada realizadas también por Juan de Remesal.

El Coro es de planta rectangular cubierto por bóveda con nervadura, sillería del siglo XVI y lienzos barrocos. Tras su reja, en el trascoro, se encierran la urna que contiene el cadáver momificado de Doña María Coronel (puede visitarse cada 2 de diciembre) y el extraordinario órgano que Bécquer hizo famoso en su leyenda "Maese Pérez el Organista". El instrumento es obra de transición entre los siglos XVII y XVIII y está decorado con pinturas florales.

Sobre el muro del Coro se halla el Retrato de Doña María Coronel realizado por Joaquín Domínguez Bécquer en 1856.

En el crucero se halla entre una reja gótica el arca de las reliquias de las 11.000 vírgenes de Colonia, que según la tradición quién le reza 11.000 Padrenuestros, las almas de las vírgenes le anuncian el día de su muerte. Realizada en ébano y plata, fue regalada al Convento en el año 1600. Junto a ella, un retablo cuya distribución data del siglo XIX y en cuyo centro se halla una imagen del siglo XVIII de la Virgen del Rosario y alrededor tablas pictóricas de un artista flamenco desconocido y que representan escenas de la vida de la Virgen y en el banco a San Blas, obra de Juan de Mesa de 1617 y las pinturas sobre tabla representando a San Juan Bautista y San Jerónimo, obras del siglo XVI. Todo ello es un retablo de factura neoclásica, situado en la nave derecha.

El resto de los retablos no son muy destacables siendo ejecutados en su mayoría durante el siglo XVIII y XIX y dedicándose a San Francisco, San José, San Antonio de Padua y San Expédito.

Hace algún tiempo la comunidad vendió al Ayuntamiento una zona del conjunto que estaba en ruinas, acondicionada ahora como sala de exposiciones. Fue, además, sede del Pabellón de Sevilla durante la Exposición Universal de 1992.

Como otros cenobios hispalenses, el Convento de Santa Inés es famoso por sus dulces, que pueden adquirirse allí directamente a través del torno, lo que supone un atractivo añadido a estas exquisiteces monjiles. Estos son, a modo de ejemplo y tentación, algunas de las especialidades con sus precios: Bollitos de Santa Inés (3,50 euros, ½ kilo), Pastas de Santa Inés (2,60 euros, ¼ kilo), Tortas de polvorón (3,50 euros docena), Almendrada (3,50 euros docena), Sultanas (2,50 euros, ¼ kilo), Empanadillas de batata (3,60 euros, media docena), Cajas surtidas (12 euros medianas, 10 euros pequeñas).

Más información:

Calle Doña María Coronel, 5.

Teléfono: 954 223 145.

Orden religiosa: Franciscanas Clarisas

Nº de religiosas: 14

Fines: oración y elaboración de dulces entre los que destacan mantecados, pestiños, almendradas y pastas.

Superficie de la edificación construida: 8.042 m2.

Monumento histórico de acuerdo con la Declaración 25/1/83 ( B.O.E 5/3/83).

Horario de visita: La Iglesia se puede visitar de 19.00 a 19.30 horas y la exposición de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas. Los lunes cierran y los domingos la exposición abre sólo por la mañana.

Horario de torno: de lunes a sábado, de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00. Los domingos y festivos no se despachan dulces.

Fuente: www.sol.com

domingo, 19 de abril de 2009

El Real Monasterio de San Clemente


El Real Monasterio de San Clemente es un monasterio de la Orden del Císter fundado en 1248 por Fernando III el Santo, que habiendo entrado sus tropas en la ciudad de Sevilla un 23 de noviembre, festividad de San Clemente, convino erigir un monasterio dedicado al Pontífice. Por tanto, este monasterio sevillano de más de setecientos cincuenta años de vida se sitúa hasta el día de hoy en el mismo enclave desde su inicio. El Rey Santo, decidió que la orden monástica del Císter femenino ocupara este nuevo monasterio, debido probablemente a que en aquellos momentos esta era la orden que aparecía más ligada a la familia real. La primera abadesa de la que existen evidencias fue una señora llamada Doña Gontrueda Ruiz de León, con la que posiblemente se iniciara la vida de este cenobio femenino.

Este convento de importancia y relevancia suficiente, siempre ligado a la Corona y al arzobispado, recibirá en su claustro a las más importantes damas de la sociedad sevillana de los siglos medievales. Tanto es así, que el monasterio terminó siendo escogido como Panteón real, iniciándose en ello con la infanta castellana Doña Berenguela, hija primogénita de Alfonso X, quien fue enterrada aquí y descansa eternamente en el monasterio. Medio siglo después, la reina de Castilla Doña María, esposa del rey Alfonso XI y madre del rey Pedro I siguió los pasos de Doña Berenguela, puesto que también descansa en el Monasterio sevillano de San Clemente. No obstante, también Doña Beatriz de Castilla, sería la última en ordenar su entierro mediante testamento en la citada Iglesia.

A finales del siglo XVI se realiza una ampliación en el monasterio, pues había que hacer una nueva iglesia más acorde y suficiente en tamaño para el número de religiosas, de manera que esta pudiera cubrir sus necesidades. Esta remodelación es indicador de la importancia del monasterio, que no solo se observa relevante en los siglos medievales, si no que también se mantiene así durante los siglos posteriores.

Arquitectura:

Arquitectónicamente es un conjunto heterogéneo de edificaciones, construidas en diferentes épocas y estilos, desde el siglo XVI al XVII. En el monasterio se describen dos hechos diferenciables, las salas de exposiciones y la iglesia; una iglesia a la que se accede a través de un extenso y tranquilo doble compás neoclásico con atrio aporticado y recorrido por naranjos, damas de noche y jazmines. La nave de la iglesia está cubierta por un magnífico artesonado mudéjar, observándose también paramentos cubiertos en su parte inferior por un conjunto de azulejería cerámica pintada.

Obras de arte:

Una de las joyas que encontramos en el convento, es el Retablo mayor, que consta de sotobanco y banco, dos pisos de tres calles y un ático. Levantado por los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas, puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas sevillanas.

El resto de los retablos de la iglesia del convento de San Clemente, a excepción de uno dieciochesco, son del siglo XVII.

En el interior de la iglesia podemos observar también un magnífico artesonado mudéjar que cubre la nave, y sus muros están cubiertos por excelentes frescos, con un zócalo de azulejería de gran valor atribuido a Roque Hernández (s. XVI).

La riqueza artística que ostenta el convento se reparte entre relieves, lienzos, pinturas, esculturas y motivos ornamentales de diversas épocas y artistas, tales como Juan Martínez Montañés, Gaspar Núñez Delgado, Francisco de Ocampo, Francisco Pacheco, Valdés Leal, Lucas Valdés, Francisco de Paula Escribano o Lorenzo Barba Figueroa entre otros tantos.

Otros tesoros lo conforman la rica colección de orfebrería existente en el monasterio, en la que destacan un copón de plata dorada, joya gótica del siglo XIV, un portaviático de plata y plata dorada que data en 1829, o un ostensorio de oro, plata dorada y perlas, obra de Miguel María Palomino realizado entre 1813 y 1825.


Fuente: Wikipedia.

sábado, 21 de marzo de 2009

El Monasterio de Santa María de las Cuevas o de la Cartuja

El Monasterio de Santa María de las Cuevas, también conocido como Monasterio de la Cartuja, está situado en la Isla de la Cartuja de Sevilla.

Historia:

Antes de pasar a ser terreno monástico, los almohades en el siglo XII le dieron uso ubicando en el lugar hornos alfareros de cocción aprovechando su situación junto al río y dada la existente abundancia de arcillas que la extraían labrando cuevas (más tarde continuarían con la extracción de arcilla también los alfareros de Triana), y existe una leyenda de alrededor del año 1248 que cuenta que se halló una imagen de la Virgen María en una de las cuevas (se supone que la escondieron durante la época musulmana), a partir de entonces se construye la Ermita Santa María de las Cuevas para venerar el icono, a finales del siglo XIV, era dirigida por la Orden Franciscana. Con el tiempo aumentó la devoción hasta llegado el año 1400 que cambia a Monasterio, fundado por el entonces Arzobispo de Sevilla, don Gonzalo de Mena (fallecido al año siguiente debido a una epidemia) ayudado por el noble Ruy González de Medina, los franciscanos fueron trasladados al Aljarafe y al terreno se añadieron extensas propiedades. Al ser miembro de una de las familias de más renombre dejó huella en el monumento plasmando el escudo heráldico familiar en las entradas y principales estancias.

La muerte del Arzobispo deja el conjunto en una difícil situación pues los fondos donados por Gonzalo de Mena fueron utilizados por el regente don Fernando de Antequera (durante la infancia de Juan II) para sufragar sus campañas militares.

Años más tarde, otro miembro de la aristocracia sevillana, el Adelantado Mayor don Perafán de Ribera (Casa de Pilatos), subvencionó la construcción de la iglesia y se responsabilizó del mantenimiento del monasterio siempre que tuviera derecho a ser enterrado en el edificio y sus armas heráldicas ocuparan el lugar de las del Arzobispo. También la familia de los Veraguas aportó bienes para su supervivencia.

A finales del siglo XV se establece en el monasterio la Orden de San Bruno (fundador de la primera cartuja en 1084).

El mortífero terremoto de Lisboa de 1755 también afectó gravemente al edificio.

Hasta comienzos del siglo XIX, la Cartuja fue un monasterio más donde se practicaba la oración, ayuno y el silencio (reflejado en los cuadros de Zurbarán –Museo de Bellas Artes–), era austero en sus cenobios, pero destacaba su gran decoración que fue aportada por sus benefactores desde los principios de su existencia, hasta que se sucedieron los hechos de la invasión por tropas francesas.
En 1810 durante la invasión fue saqueada, haciendo desaparecer todo rastro decorativo, y utilizada por el ejército extranjero como cuartel general. La iglesia la convirtieron en cuadra.

Los cartujos fueron expulsados durante la invasión, huyeron a Portugal para regresar en 1812, una vez que pasaron todos los hechos revolucionarios, durante la regencia de María Cristina de Borbón (madre de la reina Isabel), entre 1835 y 1836 se produjo la expulsión de los monjes de manera permanente, finalizando con cuatro siglos de vida en comunidad, era el periodo de Desamortización de Mendizábal que decretó la extinción de las órdenes religiosas.

Fábrica de loza:

El comerciante Carlos Pickman, procedente de Liverpool y afincado en Sevilla para continuar con el negocio familiar, alquila primero el monasterio, que estaba abandonado y maltrecho, en 1838, comprándolo en 1840, para transformarlo en 1841 en lo que más fama y renombre ha dado al lugar, una fábrica de loza y porcelana china decorada a la manera inglesa haciéndose en poco tiempo la preferida por la clase acomodada, ya fuera para darle un uso particular como para adornar alacenas de todo el mundo, piezas que aún hoy día se pueden encontrar en perfecto estado de conservación en muchos casos. Al principio de su funcionamiento la fábrica se adaptó al edificio siendo respetuoso con el mismo, pero la demanda de producción de loza terminó por utilizar todos los restos edificados sin piedad. En esta fecha es cuando se levantan los diez hornos de botella que dan originalidad al conjunto monumental de los que sólo quedan en pie cinco y unas cuantas chimeneas. La fabricación de loza y porcelana estuvo funcionando en el monasterio hasta 1982, fecha en que es desalojado.

Fue declarado Monumento Nacional en 1964 y expropiado por el ministerio de Obras Públicas transfiriéndose en 1982 al gobierno de Andalucía para su rehabilitación.

Aspecto artístico:

En el espacio de cuatro siglos fue un centro de gran riqueza y patrimonio cultural por contener el legado de Gonzalo de Mena, los Ribera y diversas donaciones de nobles ciudadanos, al tiempo que estaba exento de tributos y tenía privilegios reales. Sus paredes y estancias sirvieron para alojar importantes colecciones artísticas de autores como Alejo Fernández, Durero, Pace Gazini y Aprile de Carona; Martínez Montañés y Juan de Mesa; Murillo, Alonso Cano y Zurbarán; Pedro Roldán, Duque Cornejo, etc.

La marquesa viuda de Pickman mandó colocar un monumento a Cristóbal Colón en 1887 en los jardines.

El monasterio:

La distribución de las cartujas estaba dispuesta de la siguiente manera principalmente: celda del prior, iglesia y estancias de uso común (refectorio y sala capitular).

Desde su levantamiento, el recinto ha sufrido varias reconstrucciones, en gran parte debido a la proximidad del río Guadalquivir, sus regulares subidas inundaron y dañaron el monasterio en múltiples ocasiones. Así, se pueden apreciar las distintas tendencias artísticas que lo componen como los restos mudéjares existentes en el claustrillo, los góticos de la iglesia y la sala capitular, renacentistas en zona de la celda del prior y algunas obras de escultura y restos barrocos por todo el recinto sin menospreciar la colección de cerámicas que produjo en su época de “fábrica”.

La construcción de la iglesia está fechada en la misma época que la de la Catedral de Sevilla, tiene fachada de esquema abocinado gótico con decoración mudéjar y plateresca, rematada con pretil de bellos azulejos. Su interior consta de una sola nave cubierta con bóveda de crucería, destaca la zona del presbiterio, allí la bóveda es de tipo abanico. La decoración interior que se conserva proviene de una reforma cometida en 1614.

Desde la nave de la epístola se puede acceder al claustrillo, que permite el acceso al refectorio (destaca su magnífico techo mudéjar de lacerías y piñas y su púlpito gótico desde donde los monjes continuaban sus enseñanzas durante las comidas). Opuesto al claustro se aprecia la Capilla de la Magdalena, primer templo del monasterio en el que todavía se conservan restos de frescos y azulejos de la época renacentista. La siguiente estancia es la sala capitular (destaca su bóveda con numerosas esculturas decorativas góticas y tumbas de la principal familia benefactora, Ribera).

Mediado el siglo XVIII se realizan bastantes reformas gracias al Maestro Mayor de la Cartuja, Ambrosio de Figueroa, entre ellas cabe destacar el muro defensivo circundante del recinto, la portada de ingreso, la Capilla Pública y la portada del frente este. La Capilla Pública conserva parte de la sillería del coro, incompleta porque el resto fue llevado a la Catedral de Cádiz, fue obra de Agustín de Perea en el año 1697.

La portada que se ve desde el río tiene en el remate pináculos vidriados y decorados con azulejos que datan del siglo XVII y otros más actuales que detallan la fecha de su efímera restauración, el año 1759.

La Cartuja y la Exposición Universal de 1992:

Desde 1986 el gobierno autónomo de Andalucía se propone restaurar y rehabilitar el conjunto y así poder recuperarlo para uso y disfrute del público sevillano y foráneo mostrando el esplendor que tuvo de su pasado monástico, militar y fabril. Para poder hacer efectiva sus pretensiones se crea en 1989 el Conjunto Monumental de la Cartuja de Sevilla, cuya misión es proteger el monumento, convirtiéndolo en centro de investigación y difusión cultural al tiempo que lo acondiciona con instalaciones expositivas para que forme parte de la Exposición Universal de 1992, de esta manera comienza una nueva fase histórica para el monumento.

Con la Exposición Universal de Sevilla de 1992, además de cambiarse la infraestructura urbanística, también se recuperó en todo lo que pudo el monumento para la ciudad (sobre todo arquitectónico), sus huertos y jardines, aunque gran parte de su patrimonio ya estaba perdido el recinto recuperó parte de su belleza. Durante la Expo’92 fue el emblema de la muestra, sede del Pabellón Real, lugar de recepción de gobernantes y monarcas de todo el mundo, aunque este no es un hecho aparte puesto que durante los siglos anteriores también fueron recibidos numerosos visitantes ilustres, y es que los Cartujos fueron una orden que siempre estuvo cercana a la corona, por lo tanto, con bastante poder.

Entre los visitantes destacados, sobresale Cristóbal Colón (y familia) que era amigo íntimo de Fray Gaspar Gomicio (albacea testamentario y consejero espiritual de sus hijos), en la época del descubrimiento de América y del que recibió apoyo para su ambicioso proyecto y prepararon su segundo viaje al Nuevo Mundo, asimismo hizo uso de las estancias del edificio para hospedarse mientras estaban en la ciudad (hecho decisivo para formar parte de los acontecimientos de 1992). En 1519 sirvió como segundo lugar de enterramiento provisional del Almirante, donde reposaron en la capilla de Santa Ana por expreso deseo del mismo (en 1542 los restos fueron exhumados para llevarlos rumbo a Santo Domingo, aunque después volvieron a su ubicación definitiva en la Catedral de Sevilla).

También sirvió como retiro espiritual de Felipe II, el resto de reyes españoles que estuvieron de paso por Sevilla y personas de renombre como Arias Montano y Santa Teresa de Jesús.

A partir de 1997 comienza a funcionar como museo al tomarlo como sede el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo asumiendo para si la gestión del personal y las colecciones que han sobrevivido del Conjunto Monumental de la Cartuja así como del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla. Por decreto pasa a ser un Organismo Autónomo dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. También alberga el rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía.

Curiosidades:

• Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, según la tradición, plantó un ombú, árbol que todavía puede ser visitado en el conjunto.

• En el altar de la capilla de Santa Ana (hoy desaparecido) estuvo el Cristo de la Clemencia (obra de Martínez Montañés, encargada por el arcediano Vázquez de Leca), fue colocado en la Sacristía de los Cálices de la Catedral de Sevilla.

• La sacristía fue el aposento donde estuvieron colocados los cuadros que Zurbarán realizó para el monasterio.

• La capilla de la Magdalena, donde descansaron por vez primera los restos de Gonzalo de Mena (el fundador), después fueron trasladados a la Catedral de Sevilla.

• Capítulo de monjes: lugar de descanso de la familia Ribera, con sepulcros realizados en mármol por los escultores italianos Aprile y Gazzini, fueron encargados por el hijo de ambos, don Fadrique Enríquez de Ribera.

• A lo largo y ancho del monasterio se pueden encontrar esculturas realizadas por Isidro de Villoldo en el siglo XVI principalmente para el altar mayor de la iglesia.

Los restos del hermano de Cristobal Colón, Diego de Colón, se encuentran en la actualidad en el Museo de la Fábrica de loza de La Cartuja de Sevilla, situado en las instalaciones actuales de la Factoría. Gracias a estos restos se ha podido demostrar donde estaban los del almirante.

Fuente: Wikipedia.

sábado, 7 de marzo de 2009

El Convento de Santa Clara

Fuente: Sevilla Web

Su fundación es posterior a la conquista de Sevilla, situándose en la época fernandina en una ubicación desconocida, siendo el actual emplazamiento, en la calle Santa Clara número 38, de 1289, en terrenos que pertenecieron a Don Fadrique y cedidos por Sancho el "Bravo".

El convento contó con multitud de privilegios gracias a su relación con la Casa Real, siendo la construcción del mismo, junto a la Iglesia, gracias a los donativos de doña María de Molina. El convento tiene portada con azulejo de Santa Clara fechado en el siglo XVII, precediendo al bello compás del convento, con un gran atrio de entrada.

La Torre de Don Fadrique:

En el compás, con portada gótica del siglo XV, encontramos la Torre de Don Fadrique, único resto del primitivo palacio mandado construir por Don Fadrique (1252) . Es de planta cuadrada que conjuga los estilos románico y gótico, de planta cuadrada y tres pisos de altura con cubiertas con bóvedas de crucería.

La Iglesia:

Con monumental pórtico, diseñado por Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga, fue construido por Diego de Quesada en 1622. Tiene espadaña del siglo XVI con azulejería. La iglesia es de planta de cajón con una sola nave con cabecero poligonal y artesonado mudéjar, con bóveda de nervaduras en la capilla mayor.

Se construyó en el siglo XV, aunque tuvo obras y ampliaciones en los siglos XVI y XVII, con estucos de Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga de 1620.

El retablo mayor tiene diseño de Martínez Montañés (1621), siendo realizado por su taller, de estilo manierista. El convento posee obras de Francisco de Ocampo, Hernando de Esturmio, Juan de Vandelvira, Pedro de la Cueva, Diego López Bueno o La Roldana, entre otros.

Fuente: ArteSacro

martes, 17 de febrero de 2009

El Convento de Santa Ana

Fuente: Sevilla Web


Situado en la calle Santa Ana, desde el siglo XIII, era una calzada sin casas y entre huertas interiores de la ciudad. Desde 1573 pasó a llamarse Monjas de Santa Ana y Santa Ana por el convento. La comunidad religiosa está establecida en Sevilla desde 1564 y en su actual ubicación desde 1606, con la reurbanización de esta zona de la ciudad.

Perteneciente a la Orden de Carmelitas Descalzas, tiene desde 1990 la consideración de Monumento Histórico-Artístico. La portada, muy sobria, no llegó a concluirse en la restauración que sufrió el convento en 1995.

La iglesia es de una sola nave con una bóveda de cañón entre arcos fajones y lunetos.

El Retablo Mayor está compuesto de banco y ático con reformas del siglo XVIII en su remate. Las tres calles se ven delimitadas por columnas salomónicas. El conjunto puede fecharse en el último cuarto del siglo XVII.

La Virgen del Carmen preside el retablo en la hornacina central del primer cuerpo, acompañada por San José y San Joaquín. A ambos lados del segundo cuerpo aparecen las esculturas de los profetas Elías y Eliseo. Ocupando el centro destaca el grupo escultórico de la santa titular, Santa Ana con la Virgen niña, obra de Martínez Montañés. En el muro izquierdo de la nave se encuentra el retablo dedicado al Bautista, confrontado al del Evangelista.

La hornacina principal la ocupa San Juan Bautista atribuida a Montañés de 1638, con dos relieves de La Coronación de Espinas y El Camino del Calvario. En el remate se sitúa un relieve de La Presentación de Jesús en el Templo y las esculturas de las Santas patronas de Sevilla, Santas Justa y Rufina.

El retablo más próximo al Coro, fechado en 1600 lo preside la Virgen de la Estrella, flanqueada por la fundadora de la Orden, Santa Teresa de Jesús. Como actividad complementaria, las religiosas ofrecen planchado, lavado y bordado a máquina, así como la confección de ornamentos. En fechas especiales también elaboran dulces. La vecina Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen, de la calle Calatrava, hace estación a este convento en su salida anual de Reglas en el mes de julio.

Las hermanas Carmelitas, surgidas en las inmediaciones de la capilla de la calle Calatrava (que por diversas circunstancias, entre ellas la reducción de claustros, tuvieron que abandonar), se establecieron en primer lugar, en la actual parroquia de Ntra. Sra. de Belén, para posteriormente y tras visitar la provincia, hacer lo propio en el Convento de Santa Ana.

El bello altar que preside la capilla del convento, procede de la anterior estancia en el Convento de Belén, con añadidos para adaptarlo a su actual situación.

Fuente: ArteSacro.

martes, 3 de febrero de 2009

El Convento de Madre de Dios

Fuente:  Sevillapedia


El Convento de Madre de Dios pertenece a la orden dominica y forma parte de la donación realizada por la reina Isabel la Católica a estas religiosas, de una manzana de casas junto a la parroquia de San Nicolás, en plena judería y en uno de los ejes históricos de entrada a la zona antigua de la ciudad, dentro del barrio de San Bartolomé.

La remodelación del convento comienza en el año 1551 siendo objeto de una serie de privilegios por parte de Felipe III que hicieron que un buen número de aristócratas ingresaran en la orden, como la viuda e hijas del descubridor Hernán Cortés.

Este convento se organiza alrededor de tres elementos fundamentales fechables en el siglo XVI: la iglesia, un pequeño patio que hace las veces de claustro y otro de mayores dimensiones que sirve de jardín.

La construcción de la iglesia se lleva a cabo bajo la dirección de los arquitectos Juan de Simancas y Pedro Díaz de Palacios. Es de las denominadas de tipo de cajón, de planta rectangular y nave única, rematada con cabecera cuadrada y coro alto y bajo a los pies. En su interior sobresalen los artesonados de la nave, de la capilla mayor y del forjado del coro.

Cuenta con una bella portada a la calle San José, obra de Juan de Oviedo y de la Bandera del año 1590 que presenta una notable vistosidad que destaca sobre el paño continuo y sobrio de la fachada del convento.

La zona de clausura se organiza alrededor de un pequeño patio que hace las veces de claustro, siendo uno de sus lados medianero con el coro de la iglesia. Tiene planta cuadrada y dos plantas de altura, con galería adintelada con columnas de mármol sobre pedestales en ambas y vigas de madera en la planta baja. En torno a este patio se despliegan distintas dependencias tales como el refectorio y el despacho de la abadesa en la planta baja y las celdas en la planta superior, siendo además usado como cementerio de la comunidad.

El otro patio es de forma irregular con de tres galerías de tres alturas en algunos de sus tramos y a su alrededor se ubican parte de la antigua zona de dormitorios, la enfermería baja y algunas celdas. Hoy sirve de jardín y es lo que queda del primitivo huerto del convento, cuya fachada la componen la nave de la iglesia y una crujía lineal donde se encuentra la entrada, el torno, locutorios, la puerta reglar y de obras y vivienda del portero.

En 1868 las religiosas son exclaustradas, volviendo al convento a final del siglo XIX, aunque para esa fecha éste ya había sido dividido, alojando algunas de sus estancias a diversas entidades públicas.

Junto a la portada de la iglesia se encuentra una placa de mármol explicativa de parte del proceso de formación de este convento, donde se incluye los nombres de algunos de los principales personajes y las fechas más destacables en su historia.

Bien de Interés Cultural, el convento está catalogado en la categoría de Monumento en el año 1971.

Fuente: El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de Sevillapedia, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.

lunes, 19 de enero de 2009

El Convento de Santa Isabel

Fuente: Sevillapedia


El Convento de Santa Isabel lo funda la viuda de don Gonzalo Farfán de los Godos, doña Isabel de León, en el año 1490, dedicándolo a la Visitación de Santa Isabel y a San Juan Bautista, como sede para alojar a las religiosas de la Orden de San Juan. Se encuentra en el número 2 de la calle Hiniesta, dando su fachada sur a la Plaza Santa Isabel.

Del primer edificio de este convento sólo se conservan un patio con pilares ochavados de factura mudéjar y una fuente renacentista realizada en mármol.

La iglesia la proyecta el reconocido arquitecto Alonso de Vandelvira, quien además se hace cargo de la dirección de las obras en el año 1602.

De Vandelvira es también la portada de piedra que se levanta al pie de la plaza, organizada según un hueco de medio punto centrado entre parejas de columnas corintias de fuste estriado con hornacinas en sus intercolumnios. Por encima de este primer cuerpo se crea un ático cuyo motivo central es un magnífico altorrelieve enmarcado en un orden de columnas corintias, con la escena de La Visitación de Santa Isabel, tallado por Andrés de Ocampo. La serena belleza de esta portada queda rubricada por el carácter manierista que le otorgan las altas pirámides con esferas que la rematan lateralmente y su frontón triangular superior.

En su interior cuenta con un notable grupo de valiosos retablos, muy de acorde con la arquitectura del edificio, con obras manieristas y protobarrocas de Juan Martínez Montañés, el gran Retablo Mayor, obra de Juan de Mesa -a quien se debe también la imagen del Cristo de la Misericordia, realizado en 1622-, o las pinturas de Juan del Castillo, realizadas hacia el año 1625.

Una gran parte de este conjunto conventual fue transformado y reutilizado después de la Desamortización, siendo usado como cárcel de mujeres, después como Casa de Arrepentidas, y más adelante como centro docente.

Desde mitad del siglo XIX el convento queda regentado por las religiosas filipenses Hijas de María Dolorosa, la orden que fundara la Madre María de los Dolores Márquez y Oñoro, cuyo cuerpo se encuentra enterrado en el coro bajo junto con el del otro promotor de la orden, Francisco García Tejero.

Fuente:
Sevillapedia.

domingo, 4 de enero de 2009

El Convento del Espíritu Santo


Situado en la calle Dueñas, 1 y 3, esquina con Espíritu Santo, pertenece a la congregación de Comendadoras del Espíritu Santo, orden fundada por Venerable Guido de Montpelier en 1173. Tiene como fin la oración y sus dependencias albergan una residencia femenina y de enseñanza. El edificio está incluido dentro del Conjunto Histórico de Sevilla desde 1964.

En el año 1538 recibió doña María de Aguilar la bula que permitía la fundación del monasterio del Espíritu Santo. Años más tarde se compraron las casa en las que actualmente vive la comunidad, que se llamaron de Las Niñas de la Doctrina, por destinarse el convento a educación y asistencia de jóvenes pobres. Desde entonces ha convivido inseparablemente convento y colegio.

Destaca por su elevado interés artístico el templo barroco de una sola planta rectangular y bóveda de cañón.

Numerosas piezas de arte de incalculable valor se alinean a lo largo de los muros de la iglesia. Pieza importantísima del convento es el coro bajo, con un hermoso y artístico comulgatorio. Sus proporciones y, sobre todo, su compartimentación en tres naves lo convierten en caso único de su género.

Recomendamos degustar los deliciosos dulces que tan laboriosamente realizan las monjas. Sobre la reja del coro bajo aparece un gran lienzo en el que se representa a la fundadora del convento ante el Papa Paulo III. Es una obra de correcta ejecución, firmada en 1790 con las iniciales F. X. que corresponden a Francisco Ximénez.

En el año 2000 la Hermandad de Montesión trasladó a sus Titulares a esta Iglesia, durante las obras en su Capilla. Al estar situada la puerta en la estrecha calle Espíritu Santo, la salida procesional la realizó desde San Juan de la Palma.

Fuente: ArteSacro.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El ex-Convento de la Paz

El 14 de Diciembre de 1967 el cardenal Bueno Monreal concede la iglesia del ex-Convento de la Paz a la Hermandad de la Sagrada Mortaja, tras los sucesos de julio de 1936, cuando se incendió la Iglesia de Santa Marina.

La fachada exterior del templo consiste en una portada con arco de medio punto que da acceso al compás, de superficie rectangular, donde destaca un púlpito de forja del siglo XVIII.

La iglesia sigue las líneas características del maestro Diego López Bueno. En la parte superior de la portada del templo se encuentra una pintura de Maireles representando el momento en que según la tradición se descubre la imagen gótica de la Virgen de la Piedad en un hueco de la torre de Santa Marina. En la parte inferior está la puerta flanqueada por pilastras y hornacinas.

El templo tiene planta de tipo cruz griega con bóvedas de cañón en los cuatro brazos de la cruz y cúpula de media naranja sobre el crucero con linterna.

Frente a la entrada del templo se aprecia un retablo obra de Diego López Bueno en 1613, modificado en el siglo XVIII, presidido por el Niño Jesús y sobre el que se sitúa un busto de San Francisco de Borja todo ello rodeado de varios Santos jesuitas. Junto a este altar, en el mismo crucero observamos otro, obra del siglo XVIII, dedicado a San José.

El retablo mayor está formado por banco alto, cuerpo central y ático, y es obra de José Fernando de Medinilla (1752). Se encuentra presidido en su camarín por grupo escultórico del misterio de la Hermandad. Está formado por Jesús muerto obra de Cristóbal Pérez (1667) y la Virgen, las Tres Marías, San Juan y los Santos Varones obras atribuidas al circulo de Roldán. Se flanquea por imágenes de "San José con el Niño" en el lado del Evangelio y "Santa Bárbara" en el lado de la epístola.

Encima del camarín se aprecia la imagen de Ntra. Sra. de la Paz, del siglo XVI y en los laterales están las imágenes de Santa Bárbara en el lado de la epístola y de San José con el Niño en el lado del Evangelio.

En el ático se contempla a "San Agustín" en el centro acompañado de religiosos de su orden y en los laterales "Santa Mónica" y "Santa Clara de la Cruz Montefalco".

En el lado del Evangelio se contempla retablo con un lienzo de la Virgen de Belén y varios Santos cuya autoría se atribuye a Bernabé de Ayala.

Fuente: SevillaGuía.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El Monasterio de Santa María del Socorro

El Monasterio de Santa María del Socorro se encuentra en la ciudad de Sevilla, en la calle de Bustos Tavera. Pertenece a la Orden de la Inmaculada Concepción (Concepcionistas Franciscanas), orden fundada por Santa Beatriz de Silva en 1484.

El monasterio sevillano fue creado en 1522 por Juana Ayala, en unas casas que ya existían, cerca de la Iglesia de San Marcos. Las ordenanzas decían que la comunidad debía ser de origen noble y que no podía rebasar el número de 20 religiosas. El objetivo era la oración y la vida contemplativa en clausura.

En la actualidad el convento cuenta con 14 monjas que, además de llevar vida religiosa, dedican algunas horas del día a la elaboración de dulces que ponen a la venta (siempre a través del torno), para obtener dinero para su subsistencia. Regentan además una residencia universitaria, con acceso directo desde la calle.

El monasterio fue incluido dentro del Conjunto Histórico de Sevilla en 1964 y declarado Monumento Histórico en 1983.

El edificio:

Es un edificio renacentista de la segunda mitad del siglo XVI. La planta de la iglesia es de una nave y está cubierta por un artesonado mudéjar. El ábside tiene bóveda de crucería. El retablo mayor es del siglo XVII. En el centro se encuentra la titular del monasterio, Virgen del Socorro esculpida en alabastro. Anteriormente hubo otro retablo de 1610, obra de Montañés que se encuentra actualmente en la Iglesia de la Anunciación y que podemos apreciar en la siguiente fotografía.

Alma mater hispalense

De gran importancia artística es el zócalo que recorre las paredes de la iglesia fabricado en la Cartuja de Sevilla en 1904, en colores blanco y azul y con temas religiosos. Ha sido considerado como Patrimonio histórico artístico.

Parte de las dependencias de la Clausura fueron derribadas para la realización del colegio y residencia de estudiantes que actualmente alberga.

Elaboración de dulces tradicionales:

Se elaboran con destino a la venta hasta 54 variedades entre las que se cuentan bizcochadas, pestiños, mazapán, pastelillos de nueces, etc.

Fuente: Wikipedia y Artesacro.

domingo, 19 de agosto de 2007

El Convento de Santa Rosalía

Situado en la calle Cardenal Spínola, fue fundado en 1701 por monjas capuchinas llegadas de Zaragoza, siendo por entonces arzobispo de Sevilla Jaime de Palafox y Carmona. En primera instancia se ubicación estuvo cercana a la feligresía de Santa Marina.

El convento y la iglesia fueron construidos entre 1701 y 1724, año en el que se terminó la portada. En 1761 un incendio destruyó casi al completo el convento, refugiándose las religiosas primero en San Clemente y después en una casa frente al Hospital de la Misericordia.

En 1762, bajo el mandato y cargo del Cardenal Francisco de Solís Folch de Cardona, se reconstruyó el convento, volviendo sus religiosas en 1763. La Capilla de San Blas data del siglo XVI y es anterior a la fundación del convento.

La iglesia:

Atribuida su construcción a al arquitecto Diego Antonio Díaz, tras el incendio la restaura Antonio Matías de Figueroa. La planta es de cruz latina, con una sola nave con bóveda de cañón con lunetas, siendo la parte del crucero cubierta por bóveda vaída. El Retablo Mayor del presbiterio es obra del retablista y escultor portugués Cayetano de Acosta, entre 1761 y 1763, además de otros retablos laterales y con pinturas atribuidas a Juan de Espinal.

Durante los días 14 y 15 de agosto, es posible contemplar la Dormición de la Virgen. Especialmente emotiva resulta la visita de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario de Los Humeros el día 12 de Octubre, que trasladan a su Titular al Convento en Rosario de la Aurora para posteriormente, tras la misa, volver en procesión a su templo.

Les informamos que la Comunidad de Monjas Clarisas Capuchinas del Monasterio de Santa Rosalía, han destinado parte del convento para hospedaje, siendo un lugar idóneo para retiros y disponiendo, incluso, de la Iglesia Conventual para celebrar la Eucaristía o la sacristía para lugar de Conferencias.

Habitaciones:

Dispone de 9 habitaciones distribuidas de la siguiente forma:

Planta baja: 2 habitaciones individuales.
Planta alta: 3 habitaciones individuales y 4 dobles.

Cada habitación cuenta con las camas, mesilla de noche, ropero y lugares de asiento, así como cuarto de baño completo e independiente. Hay zonas comunes donde poder estar (salón, patio y azotea) . Además cuenta con un planchador en la planta alta.

La Hospedería, que se encuentra dentro del Monasterio, está totalmente independizada del claustro, por lo tanto los visitantes tienen entrada y salida libre. Aunque no se sirven comidas, hay a disposición de los huéspedes Cocina amueblada con vajilla, frigorífico y microondas, para aquellos que deseen preparar sus comidas.

No hay ni que decir que la comunidad religiosa, con esta ayuda económica podrá ayudar al mantenimiento del convento y cubrir los gastos de la propia hospedería. Para la Reserva de habitaciones, pueden llamar al teléfono: 954383209, de lunes a viernes de 09:30 a 12:00 horas y de 17:00 a 18:00 horas. Los sábados el horario es de 09:30 a 12:00 horas. Los domingos no se atiende. Las reservas, a ser posible, se realizarán con 15 días de antelación.

jueves, 3 de mayo de 2007

El Convento de Santa Paula

La fundación de este convento de religiosas jerónimas se realizó en el año 1475.

Las obras de la Iglesia se realizaron entre 1483 y 1489. La portada de la misma, fechada en 1503, constituye un magnífico ejemplo del estilo llamado Reyes Católicos, que se desarrolló en España en el último cuarto del siglo XV, en la que se unen estructuras góticas, técnica constructiva mudéjar y decoración renacentista.

En esta fachada colaboraron el escultor Pedro Millán y el ceramista Niculoso Pissano.

La Iglesia presenta una sola nave cubierta por un artesonado obra de Diego López de Arenas de 1623.

El presbiterio ligeramente más elevado, se cubre con bóvedas de nervaduras.

El retablo mayor es obra barroca de 1730 realizada por José Fernando de Medinilla. La imagen de Santa Paula se atribuye a Andrés de Ocampo de finales del siglo XVI y podría proceder del antiguo retablo.

En el muro de la izquierda figura el enterramiento de Isabel Enríquez bajo cuyo patrocinio fue construida la Iglesia y en el de la derecha su marido D. Juan Condestable de Portugal y marqués de Montemayor, las figuras yacentes son obra de principio del siglo XVI.

En los muros laterales del presbiterio aparecen dos grandes lienzos en los cuales se representan episodios de la vida de Santa Paula. son obra de Domingo Martínez realizadas hacia 1730. Al mismo pintor pertenecen las pinturas al temple que adornan las bóvedas y que entre elementos vegetales representan angeles.

De la primera mitad del siglo XVII es el retablo de San Juan Evangelista realizado por Alonso Cano, la imagen del Santo titular se debe a Martínez Montañés.

El retablo de San Juan Bautista fue realizado en 1637 por Felipe de Rivas. el Santo titular situado en la hornacina central es obra de Martínez Montañés.

El Convento de Santa Paula ha sido el primero en crear un Museo donde exponen al público obras de arte antes relegadas en la clausura.

El Museo se dispone en varias dependencias altas a las que se accede desde el compás interior por una escalera que aunque moderna ha sido realizada con una perfecta adecuación al espíritu histórico del edificio.

En el museo se guardan diversas obras pictóricas y escultóricas correspondientes a los siglos XVI al XVIII.

Una mención especial merece la colección de orfebrería entre las que destaca la pieza más antigua datable en el siglo XV y el relicario regalado por Mariana de Austria en 1694.

Desde la ventana de la Sala San Isidoro puede admirarse el claustro principal del convento, obra de principios del siglo XVII.

El recorrido del Museo finaliza en el coro cubierto por una artesonado mudéjar, prolongación del de la Iglesia.

La comunidad religiosa elabora dulces, especialmente mermelada muy estimados por su cuidada elaboración que pueden adquirirse en el mismo convento.