martes, 15 de abril de 2008

El Cardenal Manuel Joaquín Tarancón y Morón


Entre los prelados que ha habido en España en el presente siglo más distinguidos por sus talentos, vastísima instrucción y virtudes, merece un lugar preferente el benemérito catedrático de la universidad de Valladolid, el sabio director de estudios de S. M. la Reina y de su augusta hermana; el dignísimo sacerdote y prelado, el Sr. Tarancón, en fin, como buen patricio ha sabido cautivarse con aprecio de todos sus compatriotas y el cariño de cuantos le conocen.

El Sr. Tarancón nació en Covarrubias, partido do Almazán, provincia de Soria, el día 20 de marzo de 1783. Su tío, el Ilmo. Sr. D. Manuel Joaquín Morón, obispo de Valladolid, se le llevó muy niño consigo y le dirigió constantemente desde los primeros estudios hasta la terminación en aquella universidad de la doble carrera de leyes y cánones.

En 1807 hizo varias oposiciones, cuyos ejercicios llamaron la atención, y en el mismo año recibió el nombramiento de catedrático de instituciones civiles de la referida universidad, cuyo cargo desempeñó hasta 1818. Nombrado en esta época, previa nueva oposición y propuesta unánime de los censores, catedrático de prima de leyes, sirvió este destino de una manera tan notable que se conserva siempre memoria en aquella escocia, y sus numerosos é ilustrados discípulos, que le amaban como á un segundo padre, nunca olvidarán. El largo espacio de cuarenta años sin faltar un solo día á las clases permaneció al frente de su cátedra el Sr. Tarancón, hasta que, a instancias propias, le fue concedida por S. M. la jubilación, habiendo sido, además de profesor, vicecanciller, canciller, decano de la facultad y rector de la universidad, repetidas veces.

Desde 1810, en que obtuvo una de las canonjías doctorales de Valladolid, fue gobernador del obispado sede vacante, provisor y vicario general, en cuyos oficios dio pruebas de su infatigable laboriosidad, siendo en 1834 presentado para el obispado de Zamora, que renunció en virtud de conveniencias políticas del gobierno. Presentado en 1847 para la villa de Córdoba, fue consagrado con la más solemne pompa en la iglesia de San Isidro el Real de Madrid el 2 de enero de 1848, siendo su padrino el esclarecido académico y título señor duque de Frías. S. M. se dignó regalarle para este día un pectoral, y el mismo agasajo recibió de parte del cabildo vallisoletano, al cual había pertenecido tantos años, a cuya universidad, al ser consagrado, cedió el Sr. Tarancón gran parte de su rica y selecta biblioteca. Sus admirables prendas y su celo verdaderamente apostólico le valieron muy pronto la estimación y el amor de sus diocesanos, y contento se hallaba en Córdoba, cuando S. M. se dignó presentarle para la alta dignidad de Cardenal Arzobispo de la santa iglesia metropolitana de Sevilla, donde actualmente reside recibiendo las mejores y más honoríficas pruebas y demostraciones de homenaje y estimación, así de las autoridades como del clero y el pueblo.

El Sr. Tarancón ha sido diputado á Cortes por su provincia de Soria, senador del reino y vicepresidente del alto Cuerpo colegislador. Entre los muchos cargos que ha ejercido debemos citar los de individuo de la junta municipal de propios, protector de la Real Academia de matemáticas y nobles artes de la Purísima Concepción, director de la Sociedad económica, director de la Caja de ahorros y Monte de piedad, de la que fue principal fundador, todo esto en Valladolid, director de estudios de S. M. la Reina, que con el fin de recompensarle, le concedió por su espontánea voluntad la gran cruz de Carlos III, consejero Real extraordinario y presidente de la junta mixta para formar el proyecto de arreglo definitivo del clero por cuyos trabajos se dignó S. M. felicitarle, lo mismo que el representante de Su Santidad en la corte el Sr. Arzobispo de Tesalónica.

No menores elogios merece la admirable conducta privada del Sr. Tarancón: es bien pública para que nosotros se los tributemos, seguros por otra parte de que a ello se opone su natural modestia y sus generosos y elevados sentimientos.

Sus escritos son:

— Sus Sermones, como predicador de S. M.

— Sus Pastorales, impresas en Córdoba y en Sevilla.

— Algunos discursos y otros trabajos inéditos.