viernes, 4 de abril de 2008

Quien fue a Sevilla perdió su silla


Esta frase hecha alude a un hecho histórico ocurrido en el siglo XV, en tiempos de Enrique IV. Siendo Alonso de Fonseca arzobispo de Sevilla, su sobrino fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela. Como por aquella época el reino de Galicia estaba muy revuelto, el sobrino pidió a su tío que fuera temporalmente a Santiago a pacificarlo, mientras él se hacia cargo del arzobispado de Sevilla. Tras restablecer el orden en Santiago y regresar a su feudo eclesiástico, el tío se encontró con que su sobrino se negaba a abandonar por las buenas la silla hispalense, lo que provocó grandes disputas entre ambos. De ahí la popular expresión, cuya forma original era en realidad: "Quien se fue de Sevilla, perdió su silla".