jueves, 10 de mayo de 2007

Un año que se hizo realidad nuestro sueño


10 de mayo de 2006


Ha pasado un año. 365 días desde que se cumplió el sueño de todo sevillista: ver al equipo de nuestros amores levantar un título. Doce meses de purísimo sabor rojiblanco cuando se recuerdan aquellos instantes de la noche más larga de nuestras vidas. Javi Navarro subía al cielo (qué grande Alvarado) la Copa que nos cambió la vida, la Copa que nos pertenece, mientras entre una nube de papelillos rojos y blancos latían al unísono corazones de todos los sevillistas del mundo. Latía Eindhoven, palpitaba el Auditorio de La Cartuja, latían las pantallas instaladas en cada pueblo con ocasión de tal efeméride, latían, en definitiva, los miles de televisores, radios y ordenadores repartidos por todo el globo. Mi Sevilla, nuestro Sevilla, se proclamaba campeón de la Copa de la UEFA en la temporada de nuestro Centenario en aquel mítico escenario: el Phillips Stadium de Eindhoven. El camino fue largo hasta llegar a tan esperada Final. Luego llegó el delirio... desde la Plaza Markt de Eindhoven llegaban los ecos de la victoria sevillista hasta los albores del coliseo de Nervión, que se inundaban de una marea roja que no paraba de cantar, de animar, de abrazarse, de besarse, de corear los nombres de los jugadores... Desde Triana a Sevilla, de Rochelambert a Bellasvista o de San Jerónimo a Torreblanca, los claxones regalaban a la ciudad una melodía anunciada: la del éxito. Hasta Madrid llegarían las mieles de tan sonado triunfo y la Diosa Cibeles luciría más radiante que nunca.


Nuestra queridísima Puerta de Jerez estaba en obras. Pero poco importaba. La marea roja que salía del Auditorio se dispersaba por la ciudad, bañándose en cada fuente, saliendo de los coches en cada semáforo, propagando una locura colectiva que no llegaba desde hacía 58 años. La Giralda, más que nunca presumía orgullosa de ver a tantas personas unidas bajo un mismo sentimiento,a una afición que desde hacía un siglo llevaría prestado el nombre de la ciudad para que lo defendiera bajo el sobrenombre de "Guardianes de Nervión". Luego llegaría el resto... el órgano de la Catedral tocaría el himno de El Arrebato, el patio de Banderas sería fiel a su nombre tiñéndose de banderas rojiblancas, la Plaza de San Francisco no pararía de corear los nombres de nuestros héroes recién llegados de Eindhoven y el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, La Bombonera de Nervión, no pararía de animar a los suyos hasta bien entrada la madrugada. La fiesta no tenía pinta de acabarse.


Y es que aquel día el sol radiante de Sevilla luciría más que el Jueves Santo, el Corpus Christi y el día de la Ascensión. El Sevilla FC volvía a ser GRANDE entre los GRANDES. Y es que definitivamente NADIE PUDO QUITARNOS LA ILUSIÓN.

¡¡¡Felicidades Sevillistas!!!


1 comentario:

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