domingo, 15 de junio de 2008

El Fontanal

Entre la estación ferroviaria de Santa Justa y la Carretera de Carmona se encuentran diversos barrios que, estando cerca del caso antiguo de la ciudad, son escasamente conocidos por el resto de los sevillanos. La Carretera de Carmona, tradicional vía de acceso a la ciudad, comenzó a urbanizarse a comienzos del siglo XX, cuando se produjo la alineación del Camino de la Fuente del Arzobispo y el establecimiento en esta zona de naves industriales y almacenes, proceso que tuvo lugar entre 1928 y 1945 y del que aún quedan bellas muestras de lo que podría denominarse arqueología industrial urbana. Podemos destacar entre ellos los Almacenes Holgado, las Destilaciones Boredas Chinchurreta y las manufacturas de Corcho Armstrong S.A., buenos exponentes del carácter industrial de este espacio de Sevilla. Junto a ellos se edificó el barrio de El Fontanal, a base de viviendas autoconstruidas, al igual que sucedería con la barriada Árbol Gordo, predominando en ambas las casas de una y dos plantas. En la década de los cincuenta se incrementaron las construcciones industriales, configurándose toda la zona a comienzos de los años setenta como un núcleo de asentamientos industriales, que fue dejando paso a finales de la década a nuevos núcleos residenciales que convirtieron este lugar en un espacio densamente urbanizado. Así, se cubrió de barriadas toda su franja izquierda y se rellenaron los espacios vacíos con barrios como El Zodiaco.

Entre la Carretera de Carmona, Francisco de Ariño, San Juan Bosco, Arroyo y el Colegio de los Salesianos, se encuentra la barriada de El Fontanal, que nació como residencia de los trabajadores de las cercanas industrias de la Carretera de Carmona, en especial de la Corchera. rotulada del año 1928 a 1945 con topónimos relacionados con el Descubrimiento de América y pavimentada en 1933, acusó gravemente los efectos de la riada del Tamarguillo de 1961. Su eje principal, la calle Jabugo, es un claro modelos de las primitivas edificaciones, de una y dos plantas, que predominan en el Fontanal. Este barrio, al estar ya consolidado como tal, sirvió de catalizador de las distintas actividades comerciales y lúdicas de las que carecían los nuevos barrios que fueron creándose alrededor.

Árbol Gordo:

Un caso distinto es el de la barriada de Árbol Gordo, limitada por las calles Vicente Alanís, López de Legazpi y Rafael Laffón, y que recibe este nombre por un bosquecillo de alerces que allí existió, en la antigua Huerta de Árbol Gordo. Es una barriada que presenta un aspecto rural pese a estar inmersa en un enclave urbano fuertemente urbanizado y con gran tráfico rodado en la parte de la Carretera de Carmona. Comenzó a parcelarse extraoficialmente en 1926, estando en 1945 trazadas y numeradas las nueve calles que componen hoy día el barrio, aunque no fueron rotuladas hasta 1950. De sus 259 parcelas, la mayoría fueron levantadas por los propios vecinos, que carecieron de servicios indispensables durante décadas, pues hasta 1962 no se realizó el proyecto de canalización y alcantarillado. Además, las incesantes oleadas de inmigrantes provocaron que numerosos obreros sin cualificar se asentaran en la zona levantando chabolas y chozas, situación que llegaría hasta comienzos de los años setenta, cuando continuaban sus calles aún sólo de tierra. A finales de esta década se puso fin a esta situación pavimentándose sus calles con asfalto y acerando las mismas con losetas.

Por otra parte, la barriada de San José Obrero fue promovida por la iniciativa pública en 1955, cuando ya existía en la zona el albergue municipal junto al que edificó el Instituto Nacional de la vivienda. Sus 460 viviendas, agrupadas predominantemente en bloques de cuatro plantas, se distinguen claramente de las que le rodean. Sus calles, la mayoría rotuladas en 1960, son: Padre Isla, General Martínez Vara del Rey, Nicasio Gallego, Samaniego, Iriarte, Antonio Filipo rojas y Santo Domingo Sabio.

El Zodiaco:

La barriada de El Zodiaco fue construida entre 1970 y 1980 sobre terrenos que fueron de la huerta de Los Miradores y para completar los terrenos que aún quedaban por edificar en este trayecto. Comprende las calles Rafael Alberti, Antonio Gala, Andrés Segovia y Tharsis, limitando al norte con la barriada de La Corza.

Por último, entre las calles Arroyo, San Juan Bosco y José Laguillo, a pocos metros ya de la Ronda Histórica de Sevilla -en el tramo de María Auxiliadora- se encuentra el barrio de Los Granados, edificado sobre la huerta del mismo nombre, que ocupaba parte del Campo de los Mártires. Aunque no lo parezca, su urbanización data de comienzos del siglo XX, cuando el arquitecto sevillano Aníbal González construyó varios corrales de vecinos junto a la fábrica de Urquiza y Pérez. Sin embargo, de todo aquello no queda nada, y la barriada actual data de 1970, siendo rotuladas sus calles en 1971 y 1972. Sus calles cuentan con una marcada heterogeneidad en sus edificaciones, destacando las viviendas de mayor altura en la calle Venecia.

Fuente: ABC.

2 comentarios:

Du Guesclin dijo...

Recuerdo aún muchas de esas fábricas de las que hablas. Especialmente la destilería, que vaya tufo que dejaba cuando volvía a las 2 de la tarde del instituto....

Entre las ganas de comer y el olor a colonia se formaba una mezcla explosiva en el estómago.

Desgraciadamente, hoy se levanta un bloque de pisos y una especie de parque sin empezar hasta quién sabe...

Saludos.

Anónimo dijo...

yo naci en este barrio tan bonito y tranquilo c/ pinta iy meacuerdo bien cuando el tamarguillo se desbordo y tambien del accidente de la avioneta un recuerdo malo pero bueno hay esta hace 45 años que falto de sevilla pero siempre esta en mis reuerdo de niño aveces vengo varios dias y siento tal nastalgia por lo que deje atras un saludo de un sevillano