miércoles, 20 de febrero de 2008

El Cristo de la Sangre de San Isidoro


En una de las capillas laterales junto al altar mayor de la iglesia de San Isidoro nos encontramos con uno de los primeros y más antiguos crucificados de nuestra ciudad, datándose del siglo XIV.

En el podemos apreciar los rasgos clásicos del periodo gótico en este tipo de imágenes como son la suavidad de las formas en la que destaca el intento de representar la belleza por encima del sufrimiento.

Su cuerpo es arqueado estando sujeto a la cruz mediante tres grandes clavos con gran rigidez de sus brazos y forzada disposición de piernas y pies.

Otro de las características de los crucificados góticos, y que podemos compararlo también con otros crucificados como el del Subterráneo del Museo de Bellas Artes, el del Millón o el de San Agustín, es su largo sudario anudado en la cadera derecha que cubre su desnudez con complicados pliegues a manera de faldellín descendiendo desde la cintura hasta por debajo de las rodillas, llegando casi a los pies.


La cabeza de esta imagen está reclinada sobre el hombro derecho enmarcado por cabellos ondulantes y corta barba rizada en cuyo rostro se expresan sentimientos de tristeza y serenidad sin llegar a expresar en ningún caso dolor.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López