miércoles, 6 de febrero de 2008

Montserrat


Pontificia, Real, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Ntra. Madre y Señora de Montserrat.

Capilla de Montserrat. (Dos «pasos»).


La devoción y culto a la Santísima Virgen de Montserrat, mantenido por los catalanes residentes en la ciudad para el comercio con las Indias, es el origen directo de esta Hermandad como corporación de gloria o de luz. Los historiadores oscilan al señalar su antigüedad desde finales del XV hasta finales del XVI. Sin embargo sus primeras Reglas como Hermandad de penitencia fueron aprobadas el 24 de abril de 1601, por el Administrador sede vacante D. Luciano de Tregón. En ellas ya se prescribía la Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral en la tarde del Viernes Santo. Fundada en la Iglesia parroquias de San lldefonso permaneció en ella hasta el año 1.650, en que acordó trasladarse a la Iglesia de San Pablo de los Padres Dominicos. Años más tarde adquirió dos casas en el Compás del citado Convento construyendo su Capilla propia.

En la opinión de D. Santiago Montoto la Cofradía adquirió auge en el siglo XVII, en que ingresaron en ella los mercaderes de lienzo, sosteniendo el culto y gastos de la Hermandad. Sin embargo, a partir de 1761 entró en un período de decadencia, subrogándose el gremio en la propiedad de los bienes.

En la Semana Santa de 1849 varios devotos, considerando que la Hermandad no estaba canónicamente extinguida, se propusieron su restablecimiento. Una vez autorizada por el Prelado la recepción de nuevos hermanos y las elecciones de oficios, tuvo que sostenerse un pleito ante la Jurisdicción Civil con el gremio de mercaderes de lienzos, acerca de la propiedad de los bienes, pleito que ganó la Hermandad. En 1851 volvió a realizar Estación de penitencia.

Los años que siguen a la reorganización (1850-1868) se caracterizan por la fuerte vitalidad de la Hermandad, que contó con el apoyo de la burguesía sevillana, y especialmente de la pequeña Corte chica sevillana: el día 7 de marzo de 1851, en el Palacio de San Telmo, fueron nombrados Hermanos Mayores Perpetuos D. Antonio María de Orleans, Duque de Montpensier, y su esposa Doña María Luisa Femanda de Borbón, Infanta de España. Con ellos nació la vinculación tradicional con esa rama de la familia real española, de la que dan testimonio otros ilustres miembros: Su Majestad la Reina María Amelia de Nápoles Dos Sicilias, madre del Duque, y esposa del rey de Francia Luis Felipe de Orleáns, que fue camarera de la Virgen de Montserrat; la Infanta Luisa de Orleáns, nieta de los Montepensier, que -también ostentó el cargo honorífico de camarera; y especialmente el esposo de esta última, el Infante Don Carlos de Borbón, que ostentó el cargo de Hermano Mayor efectivo durante un largo período de casi 40 años. Su hija, Dña. María de las Mercedes, fue asimismo camarera honoraria de la Santísima Virgen. Actualmente ostenta el cargo de Hermano Mayor Honorario Perpetuo S. M. el Rey de España Don Juan Carlos I de Borbón.

Fruto de aquel período de esplendor de mediados del XIX es el patrimonio de orfebrería y bordados que aún hoy se conserva, así como el estilo y el sello romántico de la Cofradía, que se observa a lo largo de todo el cortejo: desde las túnicas que recuperaron en 1851 el color inmaculista (cuando la casi totalidad de las túnicas eran negras o moradas) o el diseño de las insignias, hasta las figuras simbólicas de la Mujer Verónica y la Virtud Teologal de la Fe (que datan de 1859 y 1865 respectivamente), y especialmente la tipología del paso de palio, de erestería rígida, caídas de terciopelo y corbatas en sus esquinas.

En el siglo XX la Hermandad, con sede en su Capilla propia del extinguido Compás de San Pablo, e integrada en la vida parroquias de Santa María Magdalena, ha sabido mantener y acrecentar su rico patrimonio, potenciar su vida interna y conservar el culto diario al Señor Sacramentado y a sus Sagrados Titulares.

En el 2001 celebra con solemnidad el IV Centenario de la aprobación de las primeras Reglas (abril de 1601), fecha histórica de nacimiento de la Hermandad.


En el primer «paso» figura el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, prodigioso crucificado de Juan de Mesa, esculpido entre 1619 y 1620. La Sagrada Imagen representa el momento cumbre del perdón desde el árbol de la cruz, dirigiendo su promesa de vida eterna hacia San Dimas, el Buen Ladrón. Con esta obra Juan de Mesa se distancia del modelo montañesismo, creando un prototipo de Crucificado más personal, con notables innovaciones en la posición del tronco y en el sudario. El modelo de la cabeza es sin duda el mismo que el utilizado en el Señor de San Lorenzo, ultimado por Mesa en el mismo año de 1620; de ahí la popular designación para el Crucificado de la Conversión como el "Gran Poder Crucificado". El Cristo de la Conversión fue restaurado por Gabriel de Astorga en 1851, que encarnó de nuevo la efigie y le colocó ojos de cristal. En 1982 fue intervenido por José Rodríguez Rivero-Carrera, que eliminó repintes, fijó las piezas desprendidas y, ejecutó nueva cruz arbórea. Las imágenes de los ladrones, San Dimas y Gestas, de telas encoladas y debidas al imaginero Pedro Nieto en 1628, han sido recuperadas tras una compleja restauración en el año de 1998. El misterio se completa con una imagen de Santa María Magdalena de rodillas al pie de la cruz. Se trata de una talla del siglo XVIII de notable mérito, atribuida a Pedro Roldán.

La canastilla del paso es obra de Antonio Girón, con ángeles mancebos y relieves de la Pasión obra de Rafael Lafarque; fue estrenado en 1944.


En el segundo paso procesiona Nuestra Señora de Montserrat, bellísima Dolorosa de escuela sevillana de la primera mitad del siglo XVII. atribuida, gracias a un documento relativo a un pleito sostenido en 1619, a "un escultor de la calle de la Ballestilla" (¿Gaspar de la Cueva?), que la tallaría inicialmente (hacia 1607), y a un oficial de Martínez Montañés que tenía su taller en la calle de la Muela (muy posiblemente Juan de Mesa), que la culminaría años más tarde, al no haber quedado inicialmente del gusto de la Hermandad. Fue restaurada por Gabriel de Astorga en 1851, y por Manuel Gutiérrez Cano en 1899, tras el incendio que sufrió el paso aquella Semana Santa, al procesionar por la calle Murillo, y que afortunadamente sólo afecto superficialmente a la encarnadura de la Imagen.

El paso de palio es característico de esta Hermandad, al haber perpetuado los elementos principales que tenían los pasos de Sevilla en el período romántico, antes de la "revolución estilística" juanmanuelina. La crestería es de metal plateado, del taller de orfebrería de Isaura (que también realizó la preciosa Cruz de guía), y data de 1855. Las bambalinas datan de 1889, del taller de Consolación Sánchez, con diseño de Emilio Pizarro. Están bordadas en oro a realce sobre terciopelo de seda de Lyon azul marino, con motivo de rocalla, rosas y ornamentación vegetal. Los faldones del paso datan de 1851, siendo obra de Manuel Muñoz de Rivera. El techo de palio fue bordado por el Convento de las Adoratrices en 1930.

El característico manto de la Virgen, es obra en su diseño original del famoso taller de bordados de Patrocinio López. Fue estrenado en la Semana Santa de 1866, si bien fue pasado a nuevo terciopelo azul más oscuro en el año 1900, a raíz de los daños sufridos en el incendio antes referido. Nuevamente pasado a terciopelo nuevo en 1969 por los sobrinos de Caro, y en 1994 por Piedad Muñoz. El diseño se inspira en los mantos regios de la corte española, utilizando sus símbolos heráldicos por privilegio de los Infantes de España. En su exterior se reproduce el gran collar de la Orden de Carlos III y el collar de la Orden del Toisón de Oro. Una gran guardilla de grandes hojas vegetales y rocalla enmarca el centro de la pieza, que está tachonado de castillos y leones, flores de lís y cruces de Calatrava. La Santísima Virgen viste saya azul, diseñada por Virgilio Mattoni en el año 1900. La Corona de plata sobredorada es obra de Eduardo Seco Imberg en 1931.

Los varales son obra de Fernando Cruz (1955); respiraderos de Antonio Cruz (1 964); juego de jarras de Fernando Cruz y Juan Femández (1 951-52); candelería de Manuel de los Ríos (1988); candelabros de cola de Viuda de Villarreal (1974); Imagen de la Moreneta de Villarreal (1976).

Túnica: De cola blanca, con antifaz azul y cinturón de esparto estrecho en su color y botonadura azul en el paso de Cristo; en el paso de la Virgen, túnicas de color crema, de cola, antifaz, azul celeste de raso, cíngulo azul y oro y botonadura azul.

Dirección Web: http://www.hermandaddemontserrat.org/

La información contenida en esta entrada ha sido tomada de la página web de Hermandades y Cofradías de Sevilla. Asimismo, las fotografías adjuntas son obra de Rafael Márquez.

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