miércoles, 7 de mayo de 2008

Ciudad Jardín


Ciudad Jardín es un barrio de corte residencial donde imperan chalets de distinto tamaño, con espacios abiertos y excelentes comunicaciones urbanas. Linda al Sur con un conjunto polideportivo -con piscinas, campos de fútbol, frontón y tenis- conocido por casi todos los sevillanos que acudían a él cuando estas instalaciones escaseaban en la ciudad. Al norte, la calle Marqués de Pickman está formada por numerosos y variados comercios en su acera de Nervión, y allí se encuentra la plaza de Abastos. Al Oeste se ubica la avenida de la Ciudad Jardín, que tras la Gran Plaza, prolonga la de la Cruz del Campo; en ella se localiza el Instituto Martínez Montañés, la Escuela Universitaria del Profesorado de Educación Primaria, la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y Correos. Al Este limita con la Ronda del Tamarguillo y la barriada de Amate. Cuatro manzanas triangulares componen el vértice que asoma a la Gran Plaza -en sus días con una gran unidad compositiva-, cuyo conjunto inicial, por sus volúmenes y detalles constructivos y ornamentales, engrandecía la plaza. Hay que lamentar la pérdida de dos de ellas, obra del arquitecto Antonio Gómez Millán.

Exposición Iberoamericana:

Al igual que el Cerro del Águila, la Ciudad Jardín vino a edificarse sobre la parte de los terrenos del llamado cortijo del Maestrescuela, conocido por este nombre desde el siglo XVII y propiedad del Marqués de Nervión antes de su urbanización.

El terreno fue adquirido a comienzos de los años 20 por una empresa inmobiliaria con la finalidad de edificar un conjunto de chalets u hotelitos que alojarían a visitantes de la Exposición Iberoamericana de 1929, por lo que su Comité fue el patrocinador del barrio. Su trazado parcelario, con alternancias lineales y curvas creó un espacio urbano inédito en Sevilla con viviendas de escasa altura que trataban de ser un modelo de expansión urbanística de la ciudad, con plazas recogidas sombreadas por árboles y patios exteriores para cada vivienda. Un modelo que no tuvo continuidad para desgracia de Sevilla, pues el problema de la vivienda se acrecentó en las décadas siguientes.

La nueva barriada no llegó a cumplir sus objetivos iniciales, pues la Exposición Iberoamericana recibió menos visitas de las esperadas y no hubo necesidad de alojar a nadie en ella. De este modo, se destinaron entonces a viviendas particulares y se llegaron a pasar malos momentos en los inicios debido a la despreocupación del Ayuntamiento que no planificó un adecuado servicio de limpieza y recogida de basuras, así como por la carencia de líneas de tranvías (Nervión y Matadero eran las más próximas). Sevilla seguía haciendo su vida en el casco antiguo y. salvo algunos núcleos aislados, el resto eran amplias y llanas superficies.

La calle Roque Hernández iba paralela al arroyo Tamarguillo, que a comienzos de siglo aún corría a cielo abierto, a menudo sucio, con inestables caudales y propenso a desbordarse.

De las numerosas riadas que sufrió la Ciudad Jardín, la más conocida es la que motivó la Operación Clavel, que tuvo lugar en noviembre de 1961, pero la mayor se produjo en febrero de 1936. entonces se desató una lluvia torrencial que se prolongó durante días, desbordándose los ríos de la ciudad, ahora más crecidos que nunca, y prácticamente todos los barrios se vieron necesitados de auxilio. El Tamarguillo, desbordado, arrasaba. El Ayuntamiento tuvo que hacerse cargo de la situación y se organizaron los trabajos de socorro: a la Ciudad Jardín llegaron camiones para poner a salvo a las familias afectadas y conducirlas hasta una de las naves del Matadero, a pocos metros aguas abajo del arroyo. En este formidable edificio neomudéjar obra de José Sáez López aguardaron unos días hasta que las aguas comenzaron a descender y v9olver a su cauce: entretanto, la vecina barriada de Amate, entonces de chabolas, había desaparecido.

Lavado de cara:


En 1937 las calles seguían sin pavimentar y las casas se resquebrajaban por la endeblez de la construcción, por lo que los vecinos se negaban a pagar los alquileres. Intervino el Ayuntamiento hispalense poniendo a trabajar a los parados de la Ciudad Jardín en su reconstrucción, y el resultado fue un cambio radical en sólo cuatro meses: ahora el barrio tenía todas sus calles urbanizadas y dotadas con luz eléctrica; se había construido una piscina, un jardín infantil y comenzaban las obras de una guardería. El 13 de octubre de 1949 el barrio se completó con un grupo de viviendas militares que fueron entregadas por el propio capitán general y, poco a poco, al urbanizarse todas las barriadas colindantes con infraestructuras de todo tipo, al ampliarse las líneas de autobuses y al crecer la ciudad hacia el Este, el barrio se convirtió en un lugar céntrico de la nueva ciudad. Ahora, con la nueva Ronda del Tamarguillo ha quedado comunicado con el resto de la ciudad.

Fuente: ABC.