sábado, 10 de octubre de 2009

Juana Jugan

Nacida en Cancale, en Ille-et-Vilaine (Francia), en la aldea de Petites Croix, el 25 de Octubre 1792, Juana Jugan es bautizada el mismo día en la Iglesia de Saint-Méen en plena tormenta revolucionaria. Su padre, marinero como la mayor parte de los hombres de su región, se encuentra en la gran pesca de Terranova. Cuatro años más tarde, desaparece en el mar. Su madre se queda sola para alimentar y educar a sus 4 hijos (otros 4 habían fallecido de pequeños). Para ayudar a la familia, Juana, a los 16 años, se va como ayudante de cocina a una casa solariega cerca de Cancale.

Se queda allí hasta la edad de 25 años, después deja su casa para ir a Saint-Servan en donde trabajará como ayudante enfermera en el hospital “du Rosais”. A la petición de matrimonio de un joven marinero, ella responde: "Dios me quiere para Él, me guarda para una obra que aún no está fundada".

Juana Jugan sólo quiere servir a Dios y a los otros, a los pobres, particularmente a los más débiles, los más desamparados, fiel al ideal de configuración a Jesús por María que enseñaba san Juan Eudes a los miembros de la Orden Tercera del Corazón de la Madre Admirable, asociación de la que formará parte, hacia la edad de 25 años.

Una tarde de invierno de 1839, ella abre la puerta de su casa y su corazón a una anciana ciega y medio paralítica, bruscamente reducida a la soledad. Juana le da su cama… Este gesto la comprometerá para siempre. Una segunda anciana sigue a la primera, después una tercera… En 1843, serán cuarenta, en torno a Juana y a sus tres jóvenes compañeras. Estas últimas la eligen como superiora de la pequeña asociación, que se encamina hacia una verdadera vida religiosa.

Pero pronto Juana Jugan será destituida de este cargo, reducida a la simple actividad de la colecta, ruda tarea de la que ella es la iniciadora, animada en esta iniciativa de caridad y de reparto por los Hermanos de San Juan de Dios. A la injusticia, Juana no responde más que con el silencio, la delicadeza, el abandono. Su fe y su amor descubren en esta decisión el camino de Dios para ella y para su familia religiosa.

A lo largo de los años, la sombra del ocultamiento se va extendiendo cada vez más sobre Juana Jugan. Los comienzos de su obra son falsificados. Vive 27 años puesta de lado (1852 a 1879), cuatro de ellos en la casa de Rennes, y los veintitrés últimos en La Tour St Joseph, (casa Madre de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres desde 1856).

A su muerte, el 29 de agosto 1879, tiene 87 años y pocas Hermanitas saben que ella es la fundadora, pero su influencia entre las jóvenes postulantes y novicias, con las que comparte su vida a lo largo de estos últimos veintisiete años, es decisiva. A través de este contacto prolongado, pasa el carisma inicial, el espíritu de los comienzos se transmite.

Y poco a poco, la luz se va haciendo… A partir de 1902, la verdad comienza a desvelarse: Juana Jugan, Sor María de la Cruz, muerta en el olvido un cuarto de siglo antes, ya no es la tercera Hermanita, como se había hecho creer, sino la primera, la Fundadora.

En Sevilla es recordada en dos esculturas idénticas, una situada en los jardines de la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres de la calle Luis Montoto y otra en Triana en la Residencia de Ancianos de las Hermanas de la Consolación, antes Hermanitas de los Pobres.

Mañana, día 11 de octubre de 2009, será canonizada en Roma por el Papa Benedicto XVI.

2 comentarios:

María_azahar dijo...

Desconocía la figura de esta gran mujer y sólo me percaté cuando vi los numerosos carteles de su canonización por la ciudad y al principio incluso entendí que era sevillana. Siempre es bueno reconocer la inmensa labor positiva femenina a lo largo de la Historia. Gracias por rendirle este pequeño homenaje.

Anónimo dijo...

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