jueves, 4 de octubre de 2012

Éxito de público en la bienal de Flamenco de Sevilla



Sevilla clausuró el pasado 30 de septiembre su XVII Bienal de Flamenco, con éxito de público, al haber agotado las entradas para más de la mitad de los 71 espectáculos ofrecidos en la muestra. La ciudad continúa siendo una importante capital cultural, por lo que goza de buena salud en lo que al turismo y sus sectores afines se refiere (como el alquiler de coches Sevilla).

La bienal, con una duración de cuatro semanas, ofrecía 20 estrenos absolutos, y 20 estrenos nacionales, con un total de 44 funciones y la participación de más de 500 artistas. Según la organización, la ocupación media del festival fue del 86%, recaudando casi 800.000 euros.
Sus organizadores celebran la visita de más de 42.000 espectadores, principalmente de países como: Francia, Italia, Japón, Alemania y Rusia, además de España.

Algunos de los espectáculos que agotaron sus entradas fueron el inaugural, ‘Raíces de ébano’, de Manuela Carrasco,  las tres funciones de ‘La Pepa’, de Sara Baras en el Teatro de la Maestranza; ‘Las idas y las vueltas’, de Accademia del Piacere con Arcángel, ambos en el Real Alcázar y todos los previstos en el Monasterio de la Cartuja, entre muchos otros.

También tuvo éxito el ciclo ‘Flamenco para niños’, con cinco funciones y la participación de más de 700 niños.

Flashmob

Pero hubo una actividad que, por peculiar, consiguió la atención de las redes sociales además de los medios, tanto nacionales como internacionales. Fue el flashmob celebrado en la Estación de Santa Justa, con la participación de una cincuentena de personas y que consiguió que la coreografía de Rafaela Carrasco se bailara de manera simultánea en 17 ciudades de todo el mundo: Buenos Aires (Argentina), Lima (Perú), Monterrey y Aguas Calientes (México), Londres (Reino Unido), Budapest (Hungría), Liubliana (Eslovenia), Valencia (España), Roma, Milán, Turín, Padua y Bolonia (Italia), Pekín y Shangai (China), Mineápolis (EEUU) y Estocolmo (Suecia).

Una vez más, miles de visitantes inundaron Sevilla y no sólo se quedaron en la ciudad, sino que alquilaron vehículos en la capital hispalense y recorrieron los alrededores, activando la economía no sólo de las empresas de alquiler de coches, sino de los restaurantes, el comercio y la industria hotelera.