sábado, 4 de agosto de 2007

La Parroquia de Omnium Sanctorum


Erigido en la calle Feria, Omnium Sanctorum constituye uno de los templos mas antiguos de Sevilla. En opinión de algunos historiadores esta Iglesia fue construida tras la conquista de la ciudad a manos de Rey Fernando III y reedificada en época de Pedro I en 1356. Gestoso opina que se construyó en el emplazamiento de una antigua mezquita de época almohade . Como todas las iglesias de Sevilla ubicadas en esta zona, Omnium Sanctorum fue incendiada durante los sucesos revolucionarios de 1931, y en los de 1936 también ardió todo, excepto muros y reja, siendo reparada por el arquitecto Juan de Talavera.

La Iglesia ostenta la advocación de la imagen mariana de la Hermandad que tiene su sede en ella: Nuestra Señora de Omnium Sanctorum (osea Reina de todos los santos). Este título se vincula con la antigua fórmula de rezo del rosario. Desde muy antiguo, aproximadamente desde el siglo XIV, los santos eran invocados durante o al final del rosario. El sistematizador de la devoción de este rezo devoto, Alain de la Roche, recomendaba que después de las ciento cincuenta avemarías se rezase alguna de a aquellos santos de la devoción particular de cada uno. En la recitación del Rosario una primera parte se dedicaba a la Encarnación de Cristo, la segunda a su Padre y la tercera a la Santísima Virgen y a todos los Santos.

El culto de los santos se extendió tanto en el siglo XVI, que se encuentra en la segunda parte del Avemaría un añadido que dice así: “Todos los Santos, Santísima Madre de Dios, ruega por nosotros”. De igual manera, en las antiguas letanías de la Virgen aparecen nombrados todos los santos según su categoría.

Exterior del Templo:


Omnium Sanctorum constituye uno de los ejemplos mas clásicos de templo de estilo gótico-mudéjar. De la Iglesia fundada por San Fernando y que comenzó a construir en el siglo XIII probablemente no quede mas que la portada de los pies, labrada en piedra y constituida por un arco apuntado con arquivoltas con labor decorativa en zigzag y baquetones. En la línea de impostas se disponen relieves con cabezas humanas. Sobre el dintel se abre una ventana mudéjar realizada en la reconstrucción de 1356. En el muro luce un retablo cerámico de la Virgen de todos los Santos, realizado en 1928 por Antonio Kiernam Flores en la fábrica de Santa Ana.

En la calle Palacios Maraver se abre la portada del muro sur correspondiente al lado de la Epístola. Este ingreso se construyó en el último tercio del siglo XIV, y se compone de una portada pétrea con canecillos de cabezas zoomórficas. Junto a esta portada figura un retablo cerámico de la Virgen del Carmen, firmado por cerámica Montalbán en el año 1946, y que obliga al rezo por las Animas del Purgatorio.
Para Gestoso, la gran torre alminar que se erige a la derecha de la portada principal, fue construida después de 1251, posteriormente a la reconquista de Sevilla por Fernando III. Otros historiadores la consideran de principios del siglo XV y su decoración de sebka se deriva de la Giralda.
El exterior de esta Iglesia posee en su fachada principal, correspondiente a la calle Feria, la Cruz llamada de los carboneros. Anteriormente esta cruz de forja se encontraba en la antigua calle del carbón, actualmente Peris Mencheta. Esta cruz poseía un garfio donde los mozos de este gremio colgaban sus romanas, dejando a cambio una pequeña cantidad para el culto a la Santa Cruz.

Interior del Templo:

Se trata de una iglesia de planta de salón, dividido en tres naves que se subdividen a su vez en cinco tramos. Presenta una cabecera muy pronunciada que se organiza en tres tramos y se sujeta al exterior por potentes contrafuertes. Esta zona se incluye indudablemente dentro del estilo gótico del siglo XIV, y es de los pocos restos salvados de los incendios que afectaron a este templo. El edificio se sustenta por pilares cuadrangulares, sobre los cuales se apoyan arcos de medio punto, los cuales sustentan la moderna techumbre de madera que imita la tipología mudéjar.

En el altar mayor aparece un templete, realizado por José Paz Campano en 1940 y que está inspirado en los baldaquinos de las basílicas romanas. Se sustenta por medio de cuatro grandes columnas salomónicas que sujetan el entablamento de arco mixtilineo, rematándose la obra por una gran cúpula. En el centro, se venera la imagen de Nuestra Señora Reina de todos los Santos, talla realizada por Roque de Balduque en 1554, quién cobró por la hechura 23 ducados. Esta imagen fue notablemente alterada en su expresión en el siglo XVIII, probablemente por Duque Cornejo, quién dulcificaría el rostro y modificaría la posición del Niño. A los pies de la Virgen dos grupos de santos realizados por Cristóbal Ramos entre 1760 y 1770. Cada uno de ellos tiene una simbología con la Letanía. Estos santos son: San José, que representa a los patriarcas, San Lorenzo a los mártires, San Basilio a los Confesores, San Pedro a los Apóstoles, Santo Domingo de Guzmán por el Santo Rosario, y Santa Catalina de Alejandría por las Vírgenes.

En la nave del Evangelio se encuentra, en la cabecera, un retablo de mediados del siglo XVIII con una imagen moderna de la Virgen de Fátima y con esculturas, también modernas de Santa Rita y San Antonio de Padua.

Siguiendo en esta misma nave se encuentran dos arcosalios decorados con azulejos, unos del XVII y otros de 1940, que cobijan los sepulcros de los Guzmanes (dentro no hay nadie). En su parte inferior se hallan dos esculturas yacentes de terracota atribuidas a Mercadante de Bretaña, con escudos heráldicos. Junto a estas sepulturas se halla un retablo dorado en cuya hornacina se sitúa un imagen moderna del Sagrado Corazón de Jesús.

En dirección a los pies de esta nave se abre la capilla bautismal, en donde destaca un lienzo de las Animas del Purgatorio del siglo XVIII. Esta capilla fue la antigua de los Cervantes, y en ella estaba el famoso pendón verde que dio nombre al motín de 1521. La gente del barrio de la Feria se rebeló contra las autoridades, pues la gente del pueblo pedía pan y trigo, que escaseaba debido al gran hambre que padecía el barrio. El pendón verde era una enseña que había sido cogida a los moros por parte de la familia Cervantes, y ahora el barrio de la Feria la tomo como enseña en contra de las autoridades.(en esta capilla se encontraban los candelabros del paso para la Virgen de todos los Santos, y delante de ésta estaba la pariguela).

Al final de esta nave izquierda se abre una capilla en la que se hallan los titulares de la Hermandad de Los Javieres. Nuestra Señora de Gracia y Amparo es obra de Fernández Andes fechada en 1936. El Santísimo Cristo de las Almas fue tallado por Jose Luis Pires Azcárraga en 1945 y ha sido recientemente restaurado por el profesor Miñarro. El imaginero portugués se dispuso a crear esta imagen cuando su edad era ya muy avanzada. Apenas podía sostener la gubia cuando desbastaba la madera, época en el que los pulimentos se hacían a mano. Con trabajo sobrehumano sacó de la nada esta espléndida imagen fruto de gran laboriosidad. Pero, una vez culminada la obra, sus fuerzas, tras flaquearle durante todo el tiempo de la ejecución, le terminaron por fallar y hubo de ser ayudado, mas bien sostenido por varios cofrades, cuando en 1947 se celebró el acto de bendición. Costó 6500 pesetas y el plazo de entrega fue de tres meses.

En la entrada de esta Capilla cuelga una placa marmórea que dice así: “En el año de 1340 fundose en esta capilla de Jesús Nazareno la Hermandad del mismo nombre o de las cinco plagas, aprovosen sus reglas por el Señor Don Nuño el 22 de Febrero de 1356, en la noche del 14 de Abril de este año hizo su primera procesión a los campos extramuros de esta ciudad. Renovose esto el 9 de Marzo de 1990”. Fue entonces en Omnium Sanctorum donde se fundó la Hermandad del Silencio allá por el siglo XIV.

En los muros de los pies de esta nave se encuentra un pequeño altar que preside un cuadro de la Virgen del Rocío (de Almonte) , rodeada por numerosos ramos de flores. En el lado de la Epístola, y en su cabecera, se encuentra un retablo barroco fechado en 1690, en cuyo se centro se enmarca la genial talla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de Andrés de Ocampo en el año 1592. Le acompañan las imágenes de la Virgen y San Juan , obras del siglo XVII.

Al avanzar hallamos un retablo del principio del XVIII que lo preside una escultura de Santa Apolonia, del primer cuarto del siglo XVII. A los pies de la nave derecha se encuentran las imágenes de la Hermandad de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en sus misterios Dolorosos. El Cristo es obra de Francisco José Reyes Villadiego del año 1990.El contrato se firmó el Domingo de Ramos de 1989, siendo bendecida la imagen en Junio de 1990.

En los muros de ambas naves se disponen varios cuadros de la serie pintada por Juan de Espinal, entre 1770 y 1780, para el Monasterio de San Jerónimo del Campo, dedicados a la vida de este Santo. Se representan los siguientes temas; San Jerónimo tentado en el desierto por las mujeres, el Santo abandona el desierto ante las provocaciones que recibe de los herejes y Jerónimo es ordenado sacerdote por parte del obispo Paulino de Antioquía, entre otras.

En el incendio del 18 de Julio de 1936 se perdieron numerosas obras, entre ellas el antiguo retablo mayor, que se atribuía a Andrés de Ocampo, así como pinturas de Francisco Reina y Francisco Varela, aparte de un interesante retablo en el que aparecían esculturas de San Joaquín y Santa Ana.

Hermandades:

La titular de la Iglesia Omnium Sanctorum es la “Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental de Nuestra Señora Reina de Todos los Santos, Madre del Amor Hermoso y Medianera Universal de todas la Gracias”. Esta se formó a mediados del siglo XVII, momento en que se colocó la imagen en la capilla mayor, de la que eran patronos los Duques de Albuquerque, Marqueses de la Mina y de La Algaba.

Tiene aquí su sede canónica la “Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Almas, Nuestra Señora de Gracia y Amparo, Patriarca Bendito San José y San Francisco Javier”. Nació la Hermandad vinculada a la congregación mariana de los Javieres, de ahí que se la conozca con este nombre. Su primera estación de penitencia la realizó el Martes Santo, 16 de Abril de 1957, precisamente un Martes, día de la semana en que, ocasionalmente, vio la luz San Francisco Javier un lejano 7 de Abril de 1506.

Al igual que la anterior también tiene aquí su sede la “Hermandad de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos”. El actual paso de misterio, que procesiona desde este año el Miércoles Santo, representa el pasaje de la tercera negación de San Pedro según San Juan. Junto al Cristo procesionan las imágenes de San Juan, San Pedro, un soldado romano, una criada de Anás, un judío y José de Arimatea. PEl misterio se completa con la incorporación de un judío que figura a Malco y otro soldado. Así, son en total nueve los personajes que integran el misterio.

Misas:

Laborables; 19 horas
Domingos; 10´30 y 12 horas
(La Hermandad de los Javieres en su capilla tiene misa a las 20 horas)

El sacristán comenta la falta de juventud del barrio, ya que éstos no se quedan en la zona, de ahí que los feligreses sean en su mayoría de mediana edad en adelante.

Fiestas y Celebraciones:

A parte de los triduos y quinaros a las imágenes titulares de Los Javieres y Carmen Doloroso destaca la celebración de todos los Santos a principios de Noviembre. La culminación es la salida procesional que realiza la Virgen el 8 de Noviembre.

Curiosidades y Anécdotas:


Durante la Guerra Civil de 1936 aconteció que gracias al celo y arrojo de una señora de alterne, la Virgen fue protegida y salvada. Sucedió que la citada señora, junto con otros tres devotos, envolvieron a la imagen en una manta y junto con su novio, conductor del coche, la quisieron llevar a un lugar mas seguro. Pero al llegar a la altura de la Macarena, se encontraron con un control de guardias de asalto que les dio el alto. Sin detener el vehículo la mujer gritó: ¡al hospital, que la llevamos al hospital!, ¡que está muy mala!..por lo que les dejaron pasar. Terminado el conflicto fue llevada la escultura a San Lorenzo, hasta que en 1940 regresó definitivamente a Omnium Sanctorum.

Un dato negativo a destacar son los numerosos robos que la Iglesia ha venido sufriendo durante mucho tiempo. Esto ha cambiado de 6 años atrás y parece que la situación está mas controlada. Aun así actualmente son numerosas los mendigos que cada día se personan en la Iglesia pidiendo dinero o comida. Destaca la drogodependencia de la zona, lo que provoca que muchos de estos enfermos lleguen a limites extremos cuando no se les da dinero. De esta manera, este mismo verano el sacristán y el párroco fueron golpeados y maltratados físicamente por un individuo que les pedía dinero. También han llegado a amenazar al sacerdote o al sacristán con armas blancas como navajas o cuchillos cuando estos se negaban a darles un dinero que no tenían. Parece ser que el origen de todo se encuentra en el droga. Comentó el sacristán que hubo una época en la que nada mas acabar la misa cerraban y se iban rápidamente.

El documento que atestigua que el autor del Cristo de Las Almas de la Hermandad de Los Javieres es José Pirés, lo encontró el profesor Miñarro en la reciente restauración a la que sometió a la imagen. Lo curioso es que el papel en el que aparecía escrita la autoría se encontraba dentro de un frasco de medicina. Parece ser que Pirés padecía del estómago con frecuencia, por lo cual tomaba unas determinada pastillas para remediar el malestar.