miércoles, 31 de octubre de 2007

La Capilla de San Francisco


La vidriera que se dispone sobre la reja de esta capilla es obra de Enrique Alemán realizada hacia 1475, y en ella aparecen representados San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena, San Francisco de Asís y San Luis de Tolosa. En el interior de la capilla se encuentra otra vidriera, obra de Arnao de Flandes en 1454, donde figura San Francisco recibiendo los estigmas.

El retablo de la capilla es obra de Bernardo Simón de Pineda, realizado en 1661, y en él se enmarca una magnífica pintura que representa El éxtasis de San Francisco, obra de Francisco Herrera el Mozo en 1657. Esta composición es excepcional dentro del escaso repertorio de pinturas que se conocen de este artista, y por otra parte muestra una pincelada suelta y deshecha que refuerza el sentido ascensional de la figura del Santo y de los ángeles que lo rodean. En el remate del retablo figura una pintura de La imposición de la casulla a San Ildefonso, realizada por Juan de Valdés Leal en 1661.

En el muro frontero del altar mayor se encuentra un pequeño retablo del primer cuarto del siglo XVII cuya imagen principal representa a Santa Teresa. Otra obra escultórica conservada en esta capilla es un Ecce Homo de medio cuerpo colocado en el interior de una urna: es obra sevillana del último tercio del siglo XVII.

Entre las pinturas que están situadas en los muros figuran La huida a Egipto y La Presentación del Niño en el Templo, obras anónimas italianas de mediados del siglo XVIII. Más interesante es la Caída de San Pablo, obra que puede atribuirse a Frans Francken II, pintor flamenco del siglo XVII.