domingo, 18 de noviembre de 2007

La Plaza de San Leandro


Situada en la confluencia de las calles Alhóndiga, Imperial y Francisco Carrión Mejías, se encuentra la Plaza de San Leandro.

Traemos este enclave como objeto de estudio de este capítulo por encontrarse actualmente en esta Plaza de San Leandro la popular Pila del Pato.


Fue realizada en 1850 para sustituir a la de Mercurio en la Plaza de San Francisco, donde estuvo ubicada hasta 1881, año en que fue trasladada al paseo de la Alameda de Hércules, donde permaneció hasta la década de los cuarenta del pasado siglo XX. Por estas fechas fue nuevamente trasladada a la por entonces Plaza de San Sebastián, frente a la estación de autobuses del Prado en el lugar que hoy ocupan los Juzgados o Palacio de Justicia, para ser nuevamente trasladada en 1966 al lugar que actualmente ocupa en la Plaza de San Leandro. Esta singladura itinerante por los diversos espacios urbanos de la ciudad ha hecho que un gran sevillano, don Julio Domínguez Arjona, la denomine acertadamente “la fuente viajera”. El “trovador de Sevilla”, Francisco Palacios “El Pali”, la inmortalizó en unas no menos “inmortales” sevillanas: “En la Pila der Pato, mi arma, t’e conocío, y conté los lunares, mi arma, de tu vestío...

Es una fuente de mármol con balaustre de corte neoclásico y mar circular. Sobre amplia taza se dispone otra más pequeña coronada por la figura de un pato, de ahí su nombre, que sirve de surtidor.

Y si es popular y conocida la Pila del Pato, no menos importancia tiene el monumento botánico vivo que cobija a la Plaza: el coloso ejemplar de laurel de indias (Ficus microcarpa) que, a pesar de no estar situado en el centro de la misma, llena en verano con la anchura de su copa y el agradecido frescor de su sombra la totalidad del lugar, componiendo un asimétrico pero equilibrado espacio entre la fuente y su robusto tronco. Con la misma forma que la Plaza, un seto de pitosporo la encinta triangularmente, un alcorque, y naranjos por todo el perímetro, completan los elementos botánicos de la misma desde la reforma de la Plaza en 1966. Este laurel fue tomado como símbolo por las asociaciones de vecinos del barrio.

Tanto la Plaza como su entorno próximo albergaron actividades mercantiles ligadas a la producción agrícola. Así durante el siglo XIII era denominada de la Espartería y durante el XVI se ubicaba en ella el mercado de hierba y paja seca. No olvidemos que en ella desemboca la calle Alhóndiga, cuyo nombre define por sí mismo su principal actividad y su remoto origen.