viernes, 9 de noviembre de 2007

Nadie conoce a nadie


Durante la Semana Santa sevillana del año 2000, Simón (Eduardo Noriega), un crucigramista de un periódico de Sevilla que aspira a escribir una novela, recibe una extraña llamada que, a modo de amenaza, le comunica que en la próxima edición de su crucigrama ha de incluir la palabra "adversario".

Este es el inicio de una trama que incluye religión, acción y romanticismo para crear así la ópera prima (en cuanto a largometrajes se refiere) del director canario Mateo Gil, conocido por sus trabajos como coguionista junto al ya consagrado Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos).

Basada en una novela homónima de Juán Bonilla, el thriller usa el tema de los juegos de rol como "excusa" para implicar a Simón en una serie de asesinatos y actos terroristas que le hacen sospechar de la inocencia de Sapo (Jordi Mollà), su compañero de piso.

Los cabos se van atando a medida que avanza la película, con la ayuda de una periodista compañera de trabajo (Natalia Verbeke) que, para liar más las cosas, hace peligrar la relación de Simón con su novia (Paz Vega).

La ciudad de Sevilla, lugar donde se desarrolla la totalidad de la película, es un escenario perfecto para contar esta historia, regalándonos fabulosas vistas aéreas de la ciudad, iluminadas por el gran elenco de actores con el que cuenta esta película.

Las múltiples críticas que tachan a este film de modificar los nombres originales de calles, iglesias y santos que aparecen en la cinta, tal vez deberían recordar que esta no se trata de una película documental, sino de ficción. Y que los comentarios peyorativos y burlescos sobre Sevilla, los sevillanos y sus tradiciones religiosas, forman parte de un personaje (también ficticio) y no de la ideología o mensaje de una película.

Con una trama algo forzada, una buena dirección e interpretación de actores, acompañado todo ello de una envolvente banda sonora original compuesta por Alejandro Amenábar, hacen de Nadie Conoce a Nadie una obra no carente de ciertos elementos que no están del todo mal como tarjeta de presentación para los (esperemos) próximos trabajos de Mateo Gil.

Dirección:
Mateo Gil.
País: España.
Año: 1999.
Duración: 108 min.
Intérpretes: Eduardo Noriega (Simón Cárdenas), Jordi Mollá (Sapo), Natalia Verbeke (María), Paz Vega (Ariadna).
Producción: Sogetel y Maestranza Films.
Fotografía: Javier Salmonesi.
Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
Música: Alejandro Amenábar.
Diseño de producción: Javier Po.