lunes, 19 de noviembre de 2007

Utrera


Utrera se sitúa en la provincia de Sevilla, al sureste de la capital, en la comarca de la Campiña o tierras bajas del valle del Guadalquivir. Sus fértiles tierras le han dado la fama de ser el granero de Andalucía. Constituye cabeza comarcal, y bajo su administración se encuentran las pedanías de Guadalema de los Quintero, Palmar de Troya, el pantano del Águila, La Cañada, Trajano, Pinzón, las estaciones de Don Rodrigo y las Alcantarillas, y otros poblados que deben su origen al Instituto Nacional de Colonización. Antiguamente, también dependían del partido judicial de Utrera lo que hoy día son las ciudades de Los Palacios y Villafranca, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra y los pueblos de Los Molares y Las Cabezas de San Juan.

La ciudad se encuentra a una altitud de 49 m y tiene una extensión superficial de 332 ha. El término municipal abarca en su totalidad 681'34 km², limitado al norte por Alcalá de Guadaíra y Los Palacios y Villafranca; al este por Morón de la Frontera, Los Molares y El Coronil; al sur por Arcos de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda, ya ambos en la provincia de Cádiz; al oeste por Las Cabezas de San Juan y La Puebla del Río.

Su población en 2006 es de 50.000 habitantes censados.

Historia:

La primera noticia cierta que se tiene de la ciudad data del año 1253, cuando Alfonso X lleva a cabo el repartimiento de sus tierras considerándola como una modesta alquería defendida por un castillo. Ésta no pasará de forma definitiva a manos cristianas hasta la batalla de Salado, en 1340. No obstante, los vestigios arqueológicos testimonian un pasado más antiguo, pudiéndonos remontar al Calcolítico (tercer milenio a.C.).

Ahora bien, la civilización romana resulta ser las más patente, representada por un amplio legado que incluye importantes ciudades, como Salpensa o Siarum. Ambas poblaciones contaban con una amplia proyección urbanística e igualmente acuñaron monedas propias.


De hecho, hay quien basándose en la evidente raíz latina de Utrera no tiene inconveniente en otorgar un origen romano a la actual población, identificándola con Utraria -fábrica de Odres-. Corominas, en cambio, piensa que el nombre deriva de Vultuaria -terreno elevado- aludiendo a la orografía en la que está enclavada.

De época visigoda quedan restos sepulcrales de escatología cristiana que cambian de signo tras la invasión musulmana. Durante esta época, parece que la ciudad no era más que una pequeña arquería con una torre de protección. Luego, día tras día los repartidos para poblar Utrera tuvieron ocasión de cercar la aldea con murallas y transformar la torre en Castillo.

Durante los s. XVI Y XVII Utrera experimenta un gran florecimiento económico, que llega a su cumbre con Felipe II, pues, en 1570 era la primera población del próspero reino de Sevilla. Pero, los efectos de la peste bubónica de 1649, que dejó diezmada la población y la mala política de los Austrias menores, cambiaron radicalmente el panorama.

La esperanza puesta en el s. XVIII en las reformas ilustradas se vio frustrada. La guerra de la Independencia agravó aún más la difícil situación, que cobra un nuevo impulso con la familia Cuadra, con la que la vieja Villa comienza a sentirse ciudad, pretensión que no consigue hasta el reinado de Alfonso XII (1877).

Con todo, hasta la guerra civil de 1936, Utrera presencia las convulsiones propias de una sociedad agraria, con fuertes tensiones sociales.

La guerra civil dejó una estela de sufrimiento y familias truncadas. Hoy, Utrera es un típico ejemplo de población mediana, con algo más de 50.000 habitantes que trabajan para mejorar su destino, poniendo la mirada en un esperanzador futuro.

Fuente: http://www.sevillaweb.info