martes, 11 de diciembre de 2007

El Real Club Pineda de Sevilla


Activo desde hace cerca de 70 años, el Real Club de Pineda de Sevilla se fundó el 10 de octubre de 1940, para fomentar la práctica de deportes como el golf, la hípica, etc. Desde entonces hasta nuestros días, su prestigio ha ido aumentando gracias a sus socios y a sus ilustres visitantes.

El Club ofrece pues la posibilidad de practicar distintos deportes en sus instalaciones, pero el plato principal sigue siendo el fabuloso campo de golf. Constaba en principio de 9 hoyos, que se inauguraron en el año 1953, y que fueron diseñados por los arquitectos D. Rodrigo y D. Felipe Medina Benjumea. En 1992, el recorrido se amplió hasta los 18 hoyos con que cuenta hoy en día.

El recorrido se encuentra en muy buenas condiciones y presenta difíciles greens por su reducido tamaño, vegetación que gana un protagonismo fuera de lo común en algunos de los hoyos, y anchas calles que permiten una buena acogida de los golpes de salida. Todos los hoyos se disponen en plano como corresponde a su ubicación geográfica, lo que facilita y hace mucho más agradable y llevadero el paseo durante el juego.

Por supuesto, el campo cuenta con los servicios típicos de alquiler de palos y buggies.

Entre sus instalaciones, el Club cuenta también con su hipódromo propio, pistas de pádel, tenis y futbito, y tres piscinas climatizadas, una de ellas con hidromasaje. La zona de las piscinas se encuentra bajo una gran cubierta inclinada casi imposible de apreciar desde el exterior, pues está integrada perfectamente en el entorno natural de la zona.

La Casa Club, con capacidad para más de 100 personas, cuenta con salas de juegos de salón (donde se celebran conocidos campeonatos de ajedrez o juegos de cartas), sala de televisión, cafeterías, restaurante y una terraza junto a una espaciosa pradera, que hace la delicia de quien busca descansar al aire libre entre zonas ajardinadas y grandes árboles.

En definitiva, un lugar de ambiente selecto, para quien le guste, y se lo pueda permitir (entre los que no se encuentra quien escribe estas líneas, todo sea dicho de paso). Aún así, tampoco deja de ser un lugar agradable para una velada lejos del estrés de la ciudad.