lunes, 10 de marzo de 2008

Ntra. Sra. del Rosario (Magdalena)

ILUSTRE Y PRIMITIVA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Real Parroquia de Sta. María Magdalena.

Procesiona en Octubre.

Referencia histórica.- Las primeras Cofradías del Rosario surgen en el seno de la Orden de Predicadores a partir de 1479, según recoge el historiador Romero Mensaque. Se trataba de corporaciones dedicadas al culto a la Santísima Virgen y al fomento de esta oración, establecidas en las iglesias de los conventos dominicos o bien en la parroquia mayor de cada ciudad o pueblo, o incluso en templos pertenecientes a otras ordenes religiosas, siempre con licencia expresa de la Orden de Predicadores. En 1479 el Papa Sixto IV confirmó las constituciones de la primera Cofradía de la que se tiene noticia, en Colonia (Alemania), aunque el origen de las corporaciones rosarianas se remonta a 1470 en que el dominico Alain de la Roche fundó una en Douai (Francia). Junto a esta corriente existe otra puramente española protagonizada por el padre Juan Agustín. Continuando con las palabras de Romero Mensaque "todo parece indicar que en el Real Convento de San Pablo se funda una de estas Cofradías en fecha muy temprana, 1481, siendo prior Fray Alonso de Ojeda, aunque la documentación propia más antigua que se conserva es de finales del siglo XVI."

Y continúa el referido investigador. "La Cofradía de San Pablo representa la ortodoxia formal de la devoción rosariana en tanto corporación dependiente y tutelada por la Orden de Predicadores y detentadora de bulas y privilegios pontificios que concedían gran cantidad de gracias e indulgencias para todos los cofrades propios y agregados." Ocupó originariamente una de las Capillas de la Iglesia del Convento, pero pronto los cofrades obtuvieron del Arzobispo fray Diego de Deza (1505-1523), también dominico, autorización para labrar una rica y amplia capilla contigua al templo. La hermandad pronto contó con importantes recursos económicos al incorporarse a la misma cofrades pertenecientes a la nobleza de la ciudad. En la segunda mitad del siglo XVII se detecta un mayor número de cofrades y también una mayor diversificación social, con predominio de la alta burguesía, escribanos públicos y funcionarios judiciales, capitanes y profesionales liberales. Esta "apertura social" se debió a la importancia del Rosario tras la peste de 1649 y el auge que cobró como devoción central en todas las Misiones populares, en las que el Convento de San Pablo era uno de los focos más importantes. Entre los 582 hermanos inscritos en el libro de hermanos del siglo XVII destacan los apellidos ilustres, y entre ellos el Capitán Alvarez de Benavides y el insigne pintor universal Bartolomé Esteban Murillo, que fue cofrade de la hermandad hasta su muerte.

La Hermandad desarrolló gran actividad durante todo el siglo XVIII, contando con un patrimonio importante que administraba varias rentas, memorias y patronatos. En 1798 presentó nuevas Reglas ante el Consejo de Castilla. Sin embargo, en el siglo XIX sufrió una profunda decadencia a raíz de la desamortización de los bienes del Convento de San Pablo, cuya comunidad fue exclaustrada. Esto supuso un cambio radical en el instituto de la hermandad, al pasar a depender de la Mitra hispalense como hermandad diocesana, con ciertos privilegios de índole espiritual pero no gubernativo.

En 1867, para asegurar su subsistencia, se fusionó con la Hermandad de penitencia del Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Señora de Montserrat, manteniendo sus cultos de instituto y la devoción a la Virgen del Rosario en su histórico templo, que, desde mediados del XIX, ya era sede definitiva de la Parroquia de Santa María Magdalena.

La Hermandad cedió su Capilla propia como Sagrario de la Parroquia, por medio de concordia establecida en 1883.

Esta fusión perduró hasta el 27-12-1941, en que debido a una discrepancia de opiniones entre la hermandad y la Parroquia, se dictó un Decreto de separación de ambas. En 1942 se nombró una Junta, y se aprobaron Estatutos en 1945. Sin embargo, la vida de hermandad languideció totalmente, no celebrándose los cultos anuales ni las actividades contempladas en los Estatutos. En la década de 1980 la Imagen de Nuestra Señora del Rosario empezó a ser custodiada por la Hermandad Sacramental. Al mismo tiempo el único hermano subsistente apuntaba en el libro de hermanos las nuevas solicitudes de aquellos devotos del Rosario que no deseaban que se extinguiera su histórica Hermandad.

Iniciados los trámites para su revitalización, con fecha de 21 de junio de 2005 se autoriza la reorganización de la Hermandad por el Vicario General del Arzobispado. Con fecha 10 de enero de 2006 han sido aprobadas las nuevas Reglas de esta Ilustre y Primitiva Hermandad de Nuestra Señora del Rosario. La bellísima Imagen de Nuestra Señora del Rosario es obra de Cristóbal Ramos en el año 1787.

La información contenida en esta entrada ha sido tomada de la página web de Hermandades y Cofradías de Sevilla.