viernes, 13 de agosto de 2010

El Médano de Ispal

Ispal es el nombre que recibe la ciudad de Sevilla primitivamente, con el que se abarca toda su prehistoria e historia prerromana; desde su mítica fundación hasta la época de su redenominación como Híspalis en el seno de Roma a partir del 206 adC.

La ciudad se asienta en una llanura aluvial, la del valle del río Guadalquivir, que es un curso caudaloso con fuertes crecidas cuyas avenidas anegan una amplia extensión con cierta frecuencia.

Las cotas de altitud del terreno, así como el desnivel existente, son muy bajos, encontrándose de 9 a 13 metros sobre el nivel del mar en la mayor parte de la zona, con sólo algún lugar por encima de los 15 msnm y con la máxima de 17 metros (en la calle Aire).

Esto hace que por un lado sea una zona muy fértil, muy rica en recursos naturales, y accesible por vía fluvial, al ser navegable; además, ofrece abundante agua potable y atempera los secos y calurosos estíos veraniegos. En tanto que, por otra, resulta extremadamente peligrosa para los pobladores que se pretendieran asentar en las proximidades de su cauce por las riadas, con el inconveniente de que se convierten los terrenos cercanos en áreas pantanosas.

El río en este sector se abría en varios brazos, el más oriental de ellos arrancaba a la altura de la actual Barqueta y siguiendo por lo que hoy es Alameda de Hércules, Trajano, Campana, Tetuán, Plaza Nueva, Avenida y García de Vinuesa, confluía en el curso principal. Este brazo será el que quede a poniente de las cotas más altas de altura.

Al Este de dichas cotas elevadas discurría otra vía fluvial, el arroyo Tagarete, por las actuales calle Arroyo, Amador de los Ríos, Avenida Juan de Mata Carriazo, Prado de San Sebastián, Plaza de don Juan de Austria, San Fernando, Puerta de Jerez y desembocaba en la Torre del Oro al Guadalquivir.

Constreñido este alto entre esos dos cauces, llegadas las crecidas del río se convertía este terreno en un médano, aislado por las aguas de tierra firme. De ahí que se pueda hablar de una localidad ribereña a la de sus habitantes, aun cuando habitualmente se encontrara tierra adentro.

Dicho médano, a la sazón de Ispal, era de forma ovalada y tenía unas proporciones de unos 450 metros de largo por unos 200 m de ancho. La isla que se formaba se delimitaba -en sentido horario- por las ahora vías de la Cuesta del Rosario, Plasencia, Muñoz y Pabón, San Nicolás, Federico Rubio, Fabiola, Cruces, Ximénez de Enciso, Santa Teresa, Lope de Rueda, Reinoso, Jamerdana, Plaza de los Venerables, Gloria, Plaza de Doña Elvira, Rodrigo Caro, Mateos Gago, Ángeles, Abades, Cardenal Sanz y Flores, Don Remondo, Segovias, Argote de Molina, Placentines y Francos.

La isla resultante tendría un perímetro de algo más de 1.700 metros y una superficie aproximada, o ligeramente mayor, a las 10 hectáreas; con el eje Norte-Sur de mayor longitud de casi 550 metros (desde la esquina de la Cuesta del Rosario con Plasencia hasta la de Gloria con Doña Elvira) y el Oeste-Este de casi 300 m (desde la esquina de Placentines con Francos hasta Federico Rubio).

En este médano (que por encima de los 15 metros daba cierta protección de las crecidas) se dará el asentamiento de los primeros pobladores que, enclavados en un terreno pantanoso, edificarían sobre palos construcciones palafíticas, que darían lugar a la población más antigua de la primitiva Ispal en torno a finales del siglo VIII adC.

Para confirmarlo tenemos los yacimientos arqueológicos que establecen como el primer núcleo poblado el existente entre la Cuesta del Rosario, San Nicolás, Santa Cruz y Francos; la parte al Norte del islote o médano. Éste tendría un perímetro de más de 700 metros y una extensión de algo más de tres hectáreas y media.

Precisamente en el alto entre las calles Mármoles y Aire levantan un santuario dedicado a Melkart, el dios fenicio equivalente al Herakles griego y al Hércules romano.

Fuente: Sevillapedia.