jueves, 19 de julio de 2007

Mariana de Pineda


Mariana de Pineda Muñoz, más conocida como Mariana Pineda (Granada, 1 de septiembre de 1804 - id., 26 de mayo de 1831), fue una heroína de la causa liberal española en el siglo XIX.

En 2006, el Gobierno de la Unión Europea rindió homenaje y le otorgo su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo, como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa. También en el Congreso de los Diputados en Madrid figura su nombre junto a los de otros héroes de la libertad españoles.

Hija de la humilde Maria Dolores Muñoz y Bueno y del Capitán, o Coronel según las fuentes, de navío ya retirado Mariano de Pineda y Ramírez, noble nacido en Guatemala en 1754 y treinta años mayor. Se instalaron en Sevilla en un primer momento donde nació su hija Luisa Rafaela, aunque no llegarían a casarse por sus diferencias asociales y quizás por las presiones familiares. Finalmente acaban instalándose en Granada, en la Carrera del Darro en 1803 donde muere Luisa pero nace Mariana el 1 de septiembre de 1804. Su nombre real era: Mariana, Rafaela, Gila, Judas Tadea, Francisca de Paula, Benita, Bernarda, Cecilia de Pineda Muñoz.

Con dos años, en 1806, María Dolores rompe la relación sentimental, quedando bajo la custodia de su padre que fallece un año después, cuando pasa entonces al cuidado de su tío José, descrito como solterón, achacoso y ciego, durante un tiempo.

Finalmente queda bajo la responsabilidad de unos amigos de la familia, José de Mesa y Úrsula de la Presa, que se convertirán en su familia y le proporcionaran una educación cuidada según la época.

Mariana, rubia de piel muy blanca y ojos azules, con tan sólo 14 años conoce a un militar ya retirado y con mala salud, Manuel Peralta Valte (firme partidario del bando liberal). El año siguiente se casa rápidamente para evitar en lo máximo las críticas, el 9 de octubre de 1819, y el 31 de marzo del año siguiente nace su primer hijo.

Enviuda tres años después en 1822, aunque ya con dos hijos a su cargo. Comprometida también con la causa liberal, empieza a involucrarse cada vez más en contra de los partidarios del absolutismo y del Rey Fernando VII.

En Granada, existía un fuerte contraste entre las decenas de edificios religiosos y la amplia presencia liberal (con una población de unos 65000 habitantes en 1931), por ejemplo los Condes de Teba, desterrados de Galicia por liberales, y que acogían en su nueva residencia a los enemigos del absolutismo, entre ellos a Pineda. De ella se enamoró un joven que más tarde sería ministro de Hacienda y uno de los más ricos del país, José de Salamanca y Mayol, conocido como Marqués de Salamanca. Sin embargo no fue correspondido, prefirió a otro militar liberal, Casimiro Brodett, pero sin embargo no consiguió licenciarse por su alineación liberal y la boda se frustró.

La lucha entre liberales y absolutistas se recrudece, en 1828 una gran conspiración conllevó una oleada de arrestos y ajusticiamentos en los liberales. Pineda afronta la situación con actitud militante, es uno de los cómplices de la huida de prisión a su primo, el Capitán Fernando Álvarez de Sotomayor, destacado liberal condenado a muerte a causa del levantamiento de los ejércitos de Andalucía contra el Rey en 1820 promovido por el general Rafael de Riego. Consigue introducir un hábito completo de fraile y unas barbas postizas, con la que se fuga por la única puerta de su celda, y aunque todos dan por hecho que es la principal complice, los absolutistas no pueden juntar pruebas en su contra. También colabora ayudando a presos, sirviendo de enlace con exiliados desde Gibraltar o sirviendo su casa de refugio a gente comprometida, pese a estar sometida a estrecha vigilancia de la policía.

Pineda había conocido otro hombre, Manuel Peña y Aguayo, que muchos años después también llegaría a ministro de Hacienda del reinado de Isabel II, relación que dio como fruto una hija, que sólo reconoció en su testamento.

En 1831, en un registro de su casa, Ramón Pedrosa y Andrade comisionado especial para las causas de conspiración contra la Seguridad del Estado, una especie de policía política, requisa una bandera de dos metros por uno aproximadamente hecha en tafetán morado, en la que había cosido un triángulo verde, los dos colores del concepto de Oriente masónico y en la que se había bordado en hilo orojo el lema liberal Igualdad, libertad y ley. Aunque erróneamente se le atribuyó como bandera nacional según su propia leyenda, su significado político fue el mismo. Es arrestada, acusada de conspiración o insurrecta, e inmediatamente encarcelada.

En una de sus reuniones en Gibraltar se le había encargado coser y tejer la bandera, pero como ella no sabía bordar, encargó la tarea a dos criadas. Una de ellas tenía relaciones con un clérigo liberal y vio el bordado, víctima de su propia devoción partidista advirtió a su padre realista, el Doctor Julián Herrera, que moderase su fervor absolutista ya que la revolución era inminente. Este lo denunció y Pedrosa, detrás de Pineda durante muchos años, la detuvo bajo arresto domiciliario mientras obligaba a esconder la bandera en la casa para que la policía obtuviera así la prueba del delito.

Intenta escapar disfrazada de anciana, pero es detenida de nuevo y encerrada en el convento de Santa María Egipciaca de Granada, que utilizado originariamente para rehabilitar prostitutas había degenerando en una cárcel común para mujeres. Durante el juicio, Pedrosa, quien se le había insinuado, enamorado o confundido por la libertad sentimental de Pineda, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla, pero ella se niega:

Nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie. Me sobra firmeza de ánimo para arrostrar el trance final. Prefiero sin vacilar una muerte gloriosa a cubrirme de oprobio delatando a persona viviente..

Finalmente, en un juicio lleno de irregularidades, Fernando VII firma su sentencia de muerte en base al artículo número 7 del decreto de 1 de octubre de 1830:

Toda maquinación en el interior del reino para actos de rebeldía contra mi autoridad soberana o suscitar conmociones populares que lleguen a manifestarse por actos preparatorios de su ejecución, será castigada en los autores y cómplices con la pena de muerte.

Dos meses después de su arresto y al conocer la sentencia, Mariana exclama:

El recuerdo de mi suplicio hará más por nuestra causa que todas las banderas del mundo.

En la víspera, escribió un testamento y una carta a sus hijos para decirles que moría dignamente por la Libertad y la Patria, pero fueron requisados por subversivos. Antes de acostarse, debían cambiarle el vestido para evitar que escondiera nada, lo cual aceptó si, tras su muerte, lo picaban con unas tijeras para evitar que desnudaran el cadáver para quitarle el vestido. Sin embargo rechazó que le quitaran las ligas para evitar que se ahorcara antes, y aunque aceptó el cambio de vestido no aceptó quitarse las medias: Jamás consentiré ir al patíbulo con las medias caídas.

El 26 de mayo es conducida a los Campos del Triunfo donde es ajusticiada públicamente mediante el brutal garrote vil.

Su ejecución no solo pretendía castigar a los liberales, sino castigar también la participación de la mujer en la vida política y social en la convulsa España del siglo XIX, lo que la convirtió en un mártir para los liberales y en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades hasta el siglo XX, en España más concretamente hasta la irrupción del régimen franquista. La biógrafa Antonina Rodrigo, ha encontrado romances sobre Mariana en países como Argentina o Italia.

En 1925, el reconocido poeta de Granada Federico García Lorca termina la obra dramática homónima basada en su historia (Mariana Pineda, romance popular en tres estampas), que estrenará dos años más tarde en el Teatro Goya de Barcelona la compañía de Margarita Xirgu, y dando posteriormente a conocer aún mas a esta figura histórica que ya se había recogido popularmente en la calle.

En el 2004, se inauguró en su casa natal, en la calle Águila, una placa conmemorativa:

En recuerdo de Mariana Pineda, que murió en defensa de la libertad, el cabildo de Granada le dedica este homenaje en su casa familiar con motivo del bicentenario de su nacimiento, que tuvo lugar en 1 de septiembre de 1804.

Fuente: Wikipedia.