lunes, 17 de septiembre de 2007

La Capilla de la Virgen de la Antigua


La monumental reja que cierra esta capilla es obra de varios autores a lo largo de mas de treinta años. Se comenzó en 1565, siguiendo un diseño realizado por Hernán Ruiz II, por el rejero Juan López y la concluyo Rodrigo de Segovia en 1601. La vidriera que ilumina el interior de la capilla es obra de finales del siglo XIX y en ella se representa a San Fernando.

El espacio de la capilla tenia en su origen la misma altura que el resto de las demás del templo, pero en el año 1500, cuando el Cardenal Diego hurtado de Mendoza decidió situar en ella su enterramiento, ordeno elevarla y duplicar su anchura; la bóveda actual es una reconstrucción de la primitiva, realizada por Diego Antonio Díaz en 1734.

La capilla esta presidida por un retablo de mármol de colores realizado en 1738 a costa del arzobispo D. Luis de Salcedo y Azcona, quien también eligió esta capilla para disponer en ella su sepulcro. El diseño del retablo es obra de Juan Fernández de Iglesias y las esculturas de mármol que en el figuran son obra de Pedro Duque Cornejo. En el centro aparece una representación de La Virgen de la Antigua, realizada al fresco, que había sido pintada a fines del siglo XIV en el muro de la antigua mezquita cuando esta era utilizada por los cristianos.


El estilo gótico de esta obra aparece devaluado por numerosos repintes que alteran su fisonomía; estas intervenciones se realizaron en su mayor parte a lo largo del siglo XVI. La Virgen lleva una rosa en su mano, mientras que el Niño tiene un pájaro; dos ángeles sostienen sobre la cabeza de la Virgen una corona que es obra de orfebrería del presente siglo, concretamente de 1929. Sobre la corona otro ángel sostiene una cartela con la inscripción "Ecce María venit"; a los pies de la Virgen y a escala muy reducida aparece la figura arrodillada de una donante que se identifica con Dª Leonor de Alburquerque, esposa de Don Fernando de Antequera, quien según la tradición aparecía en el lado opuesto, aunque actualmente no queda rastro de su imagen.
El altar posee un frontal de plata de estilo rococó fechable a finales del siglo XVIII ; en su centro se representa la Aparición de la Virgen a San Fernando. De la misma época es el frontal de plata que tiene la mesa auxiliar del altar situado a la derecha. También del siglo XVIII son la mayor parte de las sesenta lamparas de plata que cuelgan en los laterales de la capilla. Importantes dentro del ajuar de la capilla son los atriles de plata del siglo XVI que figuran sobre el altar, atribuidos a Francisco de Alfaro, y la araña también de plata y de la misma época atribuida a Hernando de Ballesteros. El sepulcro que figura en el muro izquierdo pertenece al Cardenal Diego Hurtado de Mendoza y fue realizado en Génova por el escultor Domenico Fancelli, quien lo concluyo en 1510, trasladándose a Sevilla para montarlo en este mismo lugar. La disposición es de arco rehundido sobre cuyo basamento figura el sepulcro con la escultura yacente del difunto. Una menuda y bien tallada decoración de estilo plateresco incluye esculturas de santos y relieves de tema evangélico junto con los escudos de armas del difunto, configurando en conjunto una de las mas notables obras del renacimiento que se conserva en nuestro país.
En el muro derecho de la capilla se encuentra el sepulcro que alberga los restos del arzobispo Don Luis de Salcedo y Azcona, realizado en torno a 1738-1740 por el escultor Pedro Duque Cornejo, quien para armonizar su diseño con el de D. Diego hurtado de Mendoza reprodujo se misma disposición arquitectónica.

Los muros de la capilla están recubiertos por una serie de pinturas que narran la historia de la Virgen de la Antigua, junto con varios pasajes y figuras de Santos ; estas pinturas fueron realizadas por Domingo Martínez con la colaboración de Andrés Rubira de 1734 a 1738. En el muro derecho se representa en su parte mas alta La aparición de la imagen de la Virgen a los musulmanes, en la parte media La Traslación de la imagen de la Virgen, flanqueada por San Leandro y San Laureano. En la parte baja aparece El venerable Contreras presentando cautivos redimidos a la Virgen y cuatro tablas ovales que ofrecían a San Luis de Francia, San Luis de Tolosa, San Luis Gonzaga y San Luis Beltrán. Junto al altar mayor figura Sor María de Agreda. En el muro izquierdo y en la parte alta se encuentra La caída del muro de la mezquita que ocultaba la Virgen; en la parte media se representa La Visita nocturna de San Fernando a la Virgen y en lo laterales a San Carpofogo y San Isidoro. En la parte baja esta representado San Diego de Alcalá curando enfermos, Cristo curando al ciego y cuatro tablas ovales con las imágenes de San Fernando, Santa Florentina, San Hermenegildo y San Abundio. Junto al altar mayor se dispone una pintura que representa al Doctor Scoto. Una parte de las Pinturas de esta capilla se perdió en un incendio acaecido en 1889, siendo sustituidas por otras del mismo tema pero de escasa calidad.