jueves, 15 de noviembre de 2007

El Puente de la Barqueta


Construido entre 1989 y 1992 como acceso al recinto de la Exposición Universal. Fue diseñado por los ingenieros Juan J. Arenas y Marcos J. Pantaleón, cuenta con un sólo ojo apoyado de orilla a orilla. Su único arco es de acero atirantado por el propio tablero.

Se trata de un puente colgante construido en tierra, siendo girado hasta su emplazamiento original.

Barqueta constituye un puente de acero de tipo bowstring y diseño absolutamente original, que incluye un arco central elevado que nace y muere en los vértices de sendos pórticos triangulares. Con una luz de 168 m sobre el río Guadalquivir, el puente se apoya en cuatro soportes verticales distanciados 30 m en sentido transversal.


Los pórticos triangulares de Barqueta reciben la fuerza axial del arco, evitando que éste termine cayendo y ocupando la zona central del tablero y, al tiempo, componen verdaderas puertas de entrada a la isla en la que la exposición internacional tuvo lugar. Las secciones transversales tanto del arco como de los pies inclinados incluían surcos profundos que, además de calidad estética, producen suficiente inercia local para evitar cualquier tipo de rigidizador longitudinal interno.

Los nudos que conectan al arco central con el par de pies inclinados componen los puntos umbilicales de la estructura, con chapas internas que establecen conexión directa entre cada par de chapas homólogas del arco y los pies inclinados. Y con un aspecto externo que muestra con claridad su papel estructural, de lo que se deriva su expresividad y su valor estético.


La pureza de este arco y la limpieza geométrica de las puertas de entrada, combinadas con la invitación a entrar y pasar que esas puertas producen, con el sentimiento dinámico de movimiento horizontal de los tirantes inclinados y con la explícita manifestación de su flujo interno de fuerzas, termina conduciendo a un puente de valores estéticos tan rotundos como delicados.

Fue premiado por la Convención Europea para la Construcción Metálica y se ha convertido en uno de los símbolos de identidad de la nueva Sevilla.