sábado, 16 de enero de 2010

El Convento de San Leandro


Fuente: Wikipedia

El convento de San Leandro, situado en la Plaza de San Ildefonso, es un interesante ejemplo de la arquitectura conventual de la capital hispalense (además de ser conocido pro sus famosas yemas). Este convento fundado en 1295 por la Orden de Agustinas, estuvo en su origen emplazado en el lugar conocido como «Degolladero de los Cristianos», junto a la Puerta de Córdoba. En 1310 la comunidad de religiosas agustinas que lo habitaba obtuvo licencia para trasladarse a unas casas en la collación de San Marcos, concretamente a la calle de Los Melgarejos. Posteriormente, fue trasladado en 1369 a unas casas situadas junto a la parroquial de San Ildefonso.

Interior:

A finales del siglo XVI el conjunto conventual fue objeto del comienzo de una total renovación, de modo que el templo, tal y como hoy lo podemos ver, data de principios del siglo XVII y su fábrica se atribuye al arquitecto Juan de Oviedo.

El inmueble posee una planta casi cuadrangular, con tres fachadas exteriores. El acceso al convento se realiza a través de un vano que se localiza en el frente correspondiente a la plaza de San Ildefonso, y que da paso a un pequeño compás. Este posee dos galerías con pilarcillos metálicos y una tercera con columnas. En su perímetro se encuentran la puerta reglar y los locutorios, así como el torno.

Tras la citada puerta reglar, mediante un acceso en recodo se pasa al claustro. Este, también llamado «Patio grande» o «Patio central», posee una estructura romboidal, con doble galería de arcos peraltados en planta baja y de medio punto en planta alta. Las galerías están soportadas por columnas de mármol, y se enmarcan con alfices. Los muros del claustro, por su parte, están revestidos con azulejos de cuenca, que alternan con otros lisos. En el centro del patio se localiza una interesante fuente poligonal, con tazón central.

Alrededor del citado claustro se sitúan las principales dependencias del convento, dispuestas en sus diferentes alas: la iglesia y el coro bajo, la sacristía interior, la sala capitular, el refectorio y el despacho de la abadesa.

La actual iglesia, construida a fines del siglo XVI, posee estructura de cajón, con los coros alto y bajo a los pies. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos, formando cuatro tramos entre arcos fajones. El presbiterio, que queda diferenciado de la nave mediante un gran arco de triunfo decorado con pinturas, se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. En el muro derecho del presbiterio se localiza el vano de acceso a la sacristía llamada «de afuera».

A los pies de la iglesia se encuentra el muro de cerramiento que separa la nave del coro bajo; está articulado por medio de pilastras y de un gran vano de medio punto, cerrado con una artística reja, en su parte central. A ambos lados del citado vano se abren dos portezuelas adinteladas, que dan paso al coro bajo. Este espacio se cubre con tres tramos de bóvedas de cañón con lunetos. El coro alto, por su parte, posee una estructura similar y presenta una gran celosía de madera.

En el interior del templo, además de los interesantes bienes muebles que posee, destaca un magnífico cancel, fechado en 1729.


 Fuente: Sevillaguia.com

En su interior sobresalen los retablos laterales de Juan Martínez Montañés, dedicados a San Juan Evangelista (1631) y San Juan Bautista (1621) Otras piezas artísticas de interés son las imágenes de Santiago el Mayor y Santiago el Menor, además de un relieve que representa el Martirio de San Juan Evangelista, obras todas de Francisco de Ocampo. También un pequeño retablo barroco dedicado a la agustina Santa Rita de Casia, del segundo cuarto del XVIII.

La sala capitular, situada en el ala del claustro perpendicular a la iglesia, es el resultado de una subdivisión efectuada en la nave de los antiguos dormitorios. Se trata de un espacio rectangular, con cubierta adintelada y vigas de madera. En la planta alta se localizan los antiguos dormitorios.

El refectorio, por su parte, se localiza en el ala derecha del claustro. Posee planta rectangular y se cubre con un sencillo artesonado fechado a comienzos del Siglo XVII. Sobre el citado refectorio se han dispuesto las actuales celdas-dormitorios, aunque existen otras distribuidas de madera dispersa por todo el convento.

En el inmueble destaca el sector que comprende la esquina entre la calle Zamudio y la plaza de San Ildefonso, conocido como «del obrador». En este ámbito se sitúan las dependencias utilizadas para la fabricación de los dulces típicos de este convento, alrededor de un patio denominado «de San José».

Otro núcleo interesante lo constituye el noviciado. Este, que se organiza también en torno a un patio, se localiza al fondo de la parcela formando fachada con la calle Caballerizas. Junto a este sector se sitúa la cocina (paralela al refectorio) y la vivienda del capellán (a un lado de la zona del compás, con fachada a la calle Caballerizas). No lejos de estas dependencias se encuentran los lavaderos, aún utilizados a pesar de su antigüedad, y en los que destaca un hermoso patinillo con columnas.

En el sector de la calle Imperial se encuentra un pequeño patio llamado «de la Cruz». Posee doble arquería y alrededor se alojan la enfermería y la antigua cocina de la misma.

Por último, y frontero con el jardín de la Casa de Pilatos, se localiza el jardín conventual. Este, de apreciables dimensiones, cuenta con pozo y fuente, así como edificaciones relacionadas con su mantenimiento.

Exterior:

Al exterior, el conjunto posee tres fachadas. La principal, que se localiza en la plaza de San Ildefonso y la calle Caballerizas, presenta sus paramentos encalados y una serie de vanos adintelados. En ella destaca la portada de acceso al convento, muy sencilla.

La fachada correspondiente a la plaza de San Leandro y a la calle Zamudio incluye la portada de acceso a la iglesia. Esta se compone de un vano de medio punto enmarcado por pilastras toscanas, rematado por un frontón triangular roto. En el centro del mismos se sitúa el escudo de la Orden Agustina, mientras que a ambos lados aparecen dos remates piramidales coronados con bolas. El conjunto se remata mediante un frontón curvo coronado con una cruz.

La tercera fachada, ubicada en la calle Imperial, presenta un esquema semejante a las anteriores, con sus paramentos encalados y vanos adintelados.

Desde 1964 este convento está incluido en el Conjunto Histórico de Sevilla. En 1995 fue declarado Monumento por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural.

Fuente: Wikipedia.