jueves, 27 de septiembre de 2007

Lebrija


Lebrija es una localidad de la provincia de Sevilla. En el año 2006 contaba con 25.165 habitantes. Su extensión superficial es de 372 km² y tiene una densidad de 66,8 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 36º 55' N, 6º 04' O. Se encuentra situada a una altitud de 36 metros y a 78 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla.

Es la patria de Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática española.

Historia:

La presencia del hombre en estas tierras se remonta hasta la Edad del Bronce, aunque la fundación de la localidad se atribuye, según los distintos autores, a los fenicios (Lepriptza) y a los tartessios (Nebrissa). En sus orígenes fue un puerto del Lacus Licustinus, bajo cuyas aguas permanecían muchas de las tierras de marismas hoy existentes en el Bajo Guadalquivir.

En el siglo I a.C., los romanos la llaman Veneria, en alusión a la abundante caza mayor que proporcionaba esta región. Tras el oscuro paso de los visigodos, la población es reconstruida por los árabes.

En 1.249 se produce su conquista por las tropas cristianas de Fernando III, aunque los musulmanes todavía intentan recuperarla en 1263 y en 1340. En 1924 se le concede el título de Ciudad.

El núcleo urbano se asienta sobre las laderas que rodean el cerro del Castillo, con forma alargada en el sentido este-oeste. Está delimitado en tres de sus caras (sur, oeste y norte) por fuertes escarpados que imposibilitan la urbanización. El cerro constituye desde sus orígenes una vieja acrópolis fortificada. En la primera fase del dominio romano se reutiliza la fortaleza existente, pero en la época imperial el núcleo comienza a crecer extramuros en la única dirección posible (el este), coincidente con el camino de Sevilla.

Durante la dominación musulmana se reutiliza la ciudad intramuros, se reconstruye la muralla romana en todo su perímetro y se deforma la trama clásica, que adquiere la típica imagen árabe. El crecimiento extramuros se produce a partir del siglo XV, con la construcción junto a la Puerta de Sevilla del Barrio Nuevo. Pero la expansión moderna comienza en el siglo XVIII, urbanizando la calle perpendicular a la puerta principal, desde la Plaza del Arco hacia el este (calle Corredera) y su paralela por el sur (actual calle Andrés Sánchez de Alba). Durante el siglo XIX, la actual Plaza de España se constituye en centro de la ciudad moderna. Surgen de forma radial calles frente a las tres puertas de la ciudad histórica, al tiempo que se renueva la ciudad intramuros. A finales del XIX, se construye el ferrocarril al oeste del núcleo y en dirección norte-sur, constituyendo un límite al crecimiento urbano hacia la marisma.

En la primera mitad del siglo XX, se produce la colmatación de las manzanas originadas en los dos siglos anteriores por las calles radiales y sus correspondientes transversales. El crecimiento del área urbanizada es mínimo, sobre todo en comparación con el que se produce desde los años 50. A partir de entonces, el desarrollo se orienta sobre todo hacia el norte, siguiendo el camino que une la ciudad vieja con la estación, y hacia el noreste, en los bordes de la salida a Sevilla. La tipología edificatoria es abierta, a base de bloques y promoción por polígonos (caso de la barriada Blas Infante). El único eje urbano de gran dimensión es la Avenida de Andalucia, situada sobre el camino de la estación, y que da continuidad al eje norte-sur de la ciudad histórica.

Entre sus edificaciones de interés histórico artístico destacan la Iglesia Parroquial de Santa María de la Oliva (siglo XIII), las iglesias de Santa María de Jesús (siglo XVI), del Convento de las Monjas Concepcionistas (siglo XVI) y de Santa María del Castillo (mudéjar), las capillas de la Vera-Cruz, de la Aurora y del hospital de la Misericordia (siglo XVIII), el asilo de San Andrés, los restos del Castillo, la Cilla del Cabildo, el Ayuntamiento (neoclásico), la Posada de la Concepción (siglo XVIII) y el Monumento a Elio Antonio de Nebrija.

Fuente: http://www.sevillaweb.info