jueves, 13 de marzo de 2008

Antonio J. Dubé de Luque


Terminaba el año de 1943 cuando nace en Sevilla Antonio Dubé de Luque, convirtiendo a corta edad los impulsos artísticos infundidos por su padre, el cual había estudiado en el arte de la pintura en la Escuela de Bellas Artes hispalense, en premios y menciones otorgados al arte de sus dibujos, siendo La Virgen de la Estrella una de las más bellas obras creada a trazos de pincel y con sólo 18 años.

Pero la inquietud del artista le llevaba más allá del lienzo, necesitada extraer sentimientos palpables y reales, descubriendo en la gubia la tercera dimensión del arte y consolidando poco a poco su labor escultórica al verse recompensado con los primeros encargos. Del modelado del barro surge el primer boceto, dándole vida al culminarlo en madera, y transformando la constancia en arte que invita al recogimiento, a la oración mientras contemplamos esta mezcla entre el presente y el pasado barroco.

Y surgen los trabajos relacionados con las cofradías, siendo la restauración del anterior grupo escultórico de La Cena y el retallado y modelado de la Virgen de la Soledad, Titular de la hermandad de Los Servitas y obra del taller de Castillo Lastrucci, los primeros con relevancia, continuando esta labor con las Vírgenes de La Candelaria, Ntra. Sra. de los Ángeles.

Pero su obra no se detiene en este punto, sus dotes como cartelista (Coronación Canónica de la Virgen de la Encarnación y portada de los boletines de la Hermandad Servitas) y sus diseños (proyecto de la Urna para el Cristo Yacente del Santo Entierro, pasos de misterio, palios) le convierten en un artista múltiple y polivalente que ve como su obra se extiende por Andalucía, Extremadura, Islas Canarias e incluso cruza el Atlántico para llegar a las Américas.

Para él, sus obras son como los hijos, se quieren a todas por igual, componiendo retazos de la vida del autor, donde se ponen ilusiones, esperanzas y el saber que se va conjugando en la experiencia que dan los años.

Cuando Entrega una obra que sale fuera de Sevilla, le queda la frialdad del recuerdo, haciéndole un seguimiento visual a través de vídeo y la televisión, porque al llegar la Semana Santa, se concentra en esta Pasión particular que se forma en nuestra ciudad Mariana. la competencia no le preocupa en absoluto puesto que, según palabras del autor, en esto no hay maestría, la experiencia es un grado siempre que se mantenga la misma inquietud e ilusión del que está comenzando. El que se conforma con ser "maestro".. se queda estancado en su obra.

Aunque no se le puede aplicar el famoso refrán de , debido a la gran cantidad de oficios que desempeña, dice que no da pregones "porque no soy pregonero" y que no ha escrito libros "porque no soy escritor". Y a pesar de esto, ha dado conferencias y, el que suscribe, está seguro que su talento no le impide participar de lleno en esos campos, a pesar de que reconoce que para escribir, hace falta leer mucho y, en consecuencia, tener tiempo para leer.

Este artista sin fronteras, también goza del privilegio que dan los nuevos medios, viendo como su obra se refleja en todo el mundo a través de esa visión tímida que da la "red de redes", conocida más por Internet. "Las Hermandades tienen que encarar el siglo XXI con la misma mentalidad que la encara la sociedad, porque son una parte muy importante del pueblo de Sevilla, creadas hace más de seis siglos por sus gentes y necesitan evolucionar al mismo ritmo.

Dentro de su obra, hay unos ojos en Sevilla a los que Dubé supo dar el color del Cielo hispalense en primavera, ese mismo tono del traje de los Seises que bailan ante la Inmaculada Concepción.

Una mirada que, junto al resto de las formas que componen la imagen, dan vida y fe a un barrio que crece junto a su cofradía y a la Virgen de Consolación de la Hermandad de la Sed. Esta Virgen se transforma con la luz, con un carisma tan acentuado, que cuando cruzamos la mirada con Ella, difícilmente podemos apartarla.

Diseño Manto Virgen d ela Soledad Servita. 2003Y es que en la capital hispalense es admirada y muy conocida su forma de plasmar y restaurar a la Madre de Dios, transmitiendo con igual perfección tanto el dolor en su rostro por la muerte de su Hijo, como la hermosura del descanso interior al saberlo Resucitado. Y a pesar de todo esto, quizás se desconozca que la figura de Cristo le apasiona, aumentando este sentimiento cuanto más profundiza en su figura. "A la imagen de la Virgen hay que hablarle, mientras que cuando se está componiendo la imagen de Cristo, lo que se espera es que sea Él quien hable y que diga cómo quiere ser interpretado".

Para Antonio Dubé la imagen que nos han presentado de Jesús, tan acaramelada y rodeado de angelismos no es tal. Cristo era un ser humano con todas sus consecuencias, exceptuando el pecado, que jamás lo tocó. Por eso, intenta impregnar a sus imágenes que lo representan de naturalidad anatómica, evitando la sensación estática, a la vez que conjuga en su rostro la serenidad, en armónico contraste con el dolor.

En todas sus tallas encontramos un sentimiento común que da un carácter único a su obra: esa mirada que enfoca hacia el interior del alma, trascendental momento que conjuga el pensamiento de un futuro alentador con el dolor de su presente: La Pasión.

Antonio Dubé de Luque, escultor, pintor, diseñador de orfebrería, bordados y pasos.. Hermano Mayor. Según sus propias palabras, tiene como actividad profesional más cercana a lo religioso la de ser "cofrade", siendo este el motivo principal por el que pierde horas de sueño dedicado al arte sacro.

Quizás yo, en mi pobre cultura mundana, no sea el más indicado para hablar de él, pero no será mi mano la que escriba, no será mi boca la que hable, simplemente transcribiré los sentimientos que surgen de una gubia, de un pincel y una madera.. de la que surge la Madre de Dios, escondida en sus adentros y que sólo el tallista sabe encontrar,

La obra de Antonio J. Dubé no se queda en la escultura religiosa, son multitud de campos los que abarca desde la pintura, con realización de retratos, bodegones, paisajes, miniados y cartelería. Destacar el lienzo que presidió el Altar erigido en Sevilla en 1982, para la Beatificación de Sor Ángela de la Cruz, por su S.S. el Papa Juan Pablo II. (Actualmente en la ante-Capilla donde reposan los restos de la Beata).

En lo referente a escultura civil, encontramos retratos, figuras costumbristas, bajorrelieves, etc. En cuanto a imaginería religiosa, Desde 1966 son numerosas sus obras realizadas, entre figuras de Cristo, de la Virgen, Santos y secundarias de composición de Misterios, repartidas por todas las provincias andaluzas.

Asimismo en Extremadura, Castilla, Cataluña, Valencia y Canarias. Fuera de España, en Hispanoamérica, realizó para Ecuador, una copia de la Virgen de la Esperanza Macarena, a tamaño natural.) Otra de las facetas del Maestro es el dibujo, con multitud de proyectos realizados a lo largo de su carrera, tanto a nivel de pasos como medallas, enseres, insignias o carteles para Hermandades.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Francisco Santiago.

Fuente: Wikipedia.