jueves, 6 de marzo de 2008

El Santo Cristo del Mandato de Sta. María la Blanca


Tras un largo paseo por los barrios de Santa Cruz y San Bartolomé, recomendamos la visita de un edificio donde podemos disfrutar de la obra de artístas como Roldán, Astorga, Andrés de Ocampo, Juan de Mesa o el mismo Bartolomé Esteban Murillo, aunque esta vez nos vamos a detener en un artífice poco o nada conocido, que realizó algunas imágenes, a su vez poco o nada conocidas, que se encuentran en este templo de Santa María la Blanca.

Si cruzamos el cancel que da acceso a la capilla sacramental, percibiremos que el espacio se encuentra presidido por un retablo en el que recibe culto el Santo Cristo del Mandato. A su derecha se sitúa la Virgen del Pópulo, mientras que a la izquierda completa la escena del calvario la talla de san Juan Evangelista.

Las imágenes proceden de la extinguida Hermandad y Cofradía del Sagrado Lavatorio de Nuestro señor Jesucristo. Santo Cristo del Mandato y Madre de Dios del Pópulo.

El Santo Cristo del Mandato es obra de pasta policromada realizada por Diego García de Santa Ana en el año 1599. Esta desconocida advocación proviene del mandato que Cristo dio a sus discípulos de que se amaran los unos con los otros, y que Él cumplió al ser crucificado.

Tras un primer acercamiento detectaremos con cierta facilidad que la talla no está realizad en madera si no en pasta. Es éste un material que a pesar de todas las ventajas que ofrece, no fue el más utilizado por los maestros escultores en la Sevilla del siglo XVII. Estos se decidieron en su gran mayoría por el uso de la madera.


Sea como fuere, Diego García de Santa Ana eligió como material para la realización de este crucificado la pasta. Lo realizó a tamaño natural fijándolo a la cruz con tres clavos. Es precisamente en el acabado rígido de los dedos de las manos , donde mejor se detecta el uso de la pasta para la realización de la talla. Seguramente nos recuerde las extremidades del Cristo de la Expiración venerado en la capilla del Museo en Sevilla.

Presenta la imagen un buen estudio del rostro, detallado acabado de cabello y barba, que termina de forma bífida. Presenta tres potencias de plata y no lleva corona. El sudario cubre al Crucificado a la altura de las caderas anudado a la derecha, mientras una delgada soga lo sujeta a la cintura. Tanto el paño de pureza como el torso de la talla presentan una pérdida de volumen con respecto al resto del cuerpo, lo que provoca una apariencia desigual de la misma.

Fuente: http://www.artesacro.org
Fotos: Eduardo Fdez. López.