martes, 28 de octubre de 2008

La Ermita de Valme

El origen de la devoción a la Virgen de Valme y de la construcción de su ermita en terrenos de Cuarto, se remonta a los tiempos de la Reconquista de Sevilla. Cuenta una piadosa leyenda, que recogen Ortiz de Zúñiga en sus "Anales..." y todos los autores que relatan los hechos de Fernando III, que al disponerse este Rey a lanzar el ataque definitivo para la reconquista de Sevilla, que estaba en manos del rey moro Ab-Xataf, se encomendó a una pequeña imagen de la Virgen, de su particular devoción, con estas palabras aproximadas: "Valédme, Señora, en esta empresa que acometí en nombre de Dios y gloria vuestra y yo os ofreceré en este lugar el primer pendón que tome dentro de Sevilla".

El 23 de noviembre de 1248, tras 16 meses de asedio, el Rey San Fernando entró victorioso en la Ciudad y, cumpliendo su promesa, en la cumbre del Cerro de Cuarto, también llamado "Buenavista", hizo labrar una capilla, de estilo mudéjar, en la que colocó la imagen de la Virgen que, en recuerdo de la angustiada invocación del rey, se denominó "de Valme". A sus pies colocó el pendón del rey moro de Sevilla, que actualmente se conserva en la Parroquia de Santa María Magdalena.

Asentada en terrenos del heredamiento de Cuarto, donados por el rey Fernando III el Santo a la Ciudad de Sevilla en su repartimiento, posteriormente pasó a propiedad de Doña Leonor de Stúñiga quien, a su vez, lo vendió a Don Juan Ponce de León. Éste edificó hacia 1430 "Casas y Mesón", donde hasta ese momento existía una torre militar, que aún subsiste. Los terrenos del donadío de Cuarto, sin embargo, eran abiertos y de pasto común, y así lo declara expresamente el juez de Términos Rodríguez Ayllón en 1434.

Durante algunas épocas la ermita quedó al cuidado de los labradores del lugar, hasta que poco a poco se fue arruinando. La ruina total la evitó, de momento el Caballero Veinticuatro Pedro de Pedrosa, que junto con su mujer, Ana Ruiz de Chaves, constituyó una Capellanía para misas en la ermita de Nuestra Señora de Valme en 1607, nombrando primer Capellán a su sobrino Don Alonso de Pedrosa. A esta familia se vincularía el Marquesado de Dos Hermanas, creado en 1679.

Por Cédula de Felipe V, fechada a 26 de octubre de 1622, se había ordenado la construcción de unos molinos de pólvora en el sitio de Cuarto, para alejarlos de la ciudad de Sevilla. Estos molinos estallaron al poco tiempo, destruyendo en parte la ermita de Valme, que estaba cerca. En 1677 fue reedificada, manteniéndose a base de los donativos que la gente sencilla y piadosa entregaba para el culto. Así, el 6 de febrero de 1774, José García Terreros, alcalde de Santiago de Querétaro (México) envió un considerable donativo para atender su culto.

Se reconstruyó en 1859 a iniciativa de S.S.A.A.R.R. los Serenísimos Infantes Doña María Luisa Fernanda de Borbón y Don Antonio María de Orleans, Duques de Montpensier. El autor del proyecto de construcción de la ermita debió ser el arquitecto Balbino Marrón, que realizó obras de similar estilo para el Duque de Montpensier.

La iglesia restaurada quedó inaugurada el 9 de octubre de 1859, fecha en que, con gran solemnidad se llevó a ella en procesión a la Virgen de Valme, junto con el pendón. De esta fecha data la lápida conmemorativa donde, con letras de oro sobre mármol negro, se dice:

"En este lugar edificó el rey Fernando 3º una capilla a la Virgen que con la voz de Valme invocó en la toma de Sevilla el año de 1248. Destruida por el tiempo ha sido reedificada para gloria del País y honra por su egregio ascendiente por S.S. A.A. R.R. Sermos. Ynfantes D. Luisa Fernanda de Borbón y D. Antonio María de Orleans en 1859".

Volvió a ser restaurada en 1989.

2 comentarios:

Du Guesclin dijo...

No tenía ni idea de la vinculación de los duques de Montpensier con Valme; la verdad es que para no haber nacido en Sevilla, le debemos bastantes cosas a estos señores.

Saludos.

Duende del Sur dijo...

Ya te digo, entre otras, el auge de nuestra Semana Santa o el Palacio de San Telmo, especialmente los jardines del mismo que la infanta María Luisa cedió en su testamento a la ciudad y que hoy conforman el Parque de María Luisa.

En mi opinión, deberían tener un mayor reconocimiento en la ciudad. Ahora mismo sólo recuerdo el Salón Montpensier en el Ayuntamiento y poco más...

Saludos amigo Sergio.