sábado, 21 de junio de 2008

San Bernardo

Tras su definitiva integración en la ciudad, San Bernardo atraviesa una etapa de transición en la que sus tradicionales viviendas populares van dejando paso a las nuevas edificaciones residenciales. Barrio alegre y torero -sus tabernas eran auténticas tertulias taurinas- ha vivido a lo largo de su historia en un considerable aislamiento que ha hecho brotar de la sensibilidad de sus vecinos una marcada impronta sevillana, como particular era el toreo de su vecino Pepe Luis Vázquez, miembro de una de las más célebres sagas del barrio y torero de arte.

La desaparición de la Estación de Cádiz, la avenida abierta entre el barrio y los Jardines de la Buhaira y las nuevas construcciones dotan a San Bernardo de un claroscuro que se incrementa a la caída de la tarde en la que la torre iluminada de su iglesia recorta la silueta de la hermosa veleta de la Fábrica de Artillería.

Junto al arroyo:

Situado históricamente extramuros, este barrio estaba emplazado junto al arroyo Tagarete y quedaba indefenso tras el cierre de la puerta de la Carne casa noche. Han sido siglos de un fuerte aislamiento, que ha perdurado hasta los años veinte de nuestro siglo, condicionado además por la proximidad del Matadero, del Rastro y de la Fábrica de Artillería.

Es uno de los arrabales más antiguos de Sevilla, ya lo fue en tiempos árabes junto a una Laguna (Bohaira), en cuya orilla construyó Almutamid un palacio con hermosos jardines, que Abu Yacub Yusuf amplió para competir con el de Medina Azahara, en Córdoba, plantando por decenas de miles olivos, árboles frutales y palmeras. su muerte inició el abandono de tan magnífico espacio que se fue arruinando desde 1181 hasta el punto que cuando llegó San Fernando en 1248 ya ofrecía un desolador aspecto. También cuentan las crónicas que, por su ayuda, el rey Santo le regaló al rey de Niebla aquellos terrenos que vinieron a llamarse la Huerta del Rey, así nombrada también por Cervantes.

En sus terrenos más cercanos nacieron las primeras fundiciones, en aquellos tiempos lejos de la ciudad, que desde el siglo XIV se especializan en la fabricación de piezas de artillería. Más adelante, en el XVI, conseguirán realizar prodigios, como el Giraldillo, obra fundida por Bartolomé Morel en 1568. Y serían aquellos trabajadores los que comenzarían la edificación del barrio sobre el desaparecido arrabal árabe y la parroquia que a finales del XVI se levantó dando nombre al barrio. Nombre que no es gratuito, pues fue el día 22 de agosto de 1247, festividad de este santo, cuando Fernando III puso cerco a la ciudad e instaló en los terrenos del actual barrio su campamento; de ahí también los nombres de las calles del mismo: Campamento, Santo Rey, Cofia, etc. o la vía principal, San Bernardo, hasta 1859 conocida como Ancha de San Bernardo.

Pasados los años, el rey Fernando III sustituyó las fundiciones privadas por la Fundición de Bronces de Artillería, ampliando sus talleres hacia el emplazamiento actual desde la Huerta del Rey; por su parte, Carlos III ordenó en 1782 la construcción de la Real Fábrica de Artillería, que ha funcionado hasta hace pocos años y que ahora es, además de formidable edificio, una extraordinaria joya de la arqueología industrial andaluza.

Pero el barrio tenía sus carencias, y una de ellas era el continuo problema en el abastecimiento de agua pues la fuente de dos caños instalada en la arteria principal del mismo a menudo carecía de tan básico elemento y, de hecho, las cañerías de plomo no serían instaladas hasta 1844; en 1859 una nueva fuente vino a suministrar agua, pero los vecinos no la recibieron con agrado por estar construida con materiales de derribo del cercano Cementerio de San Fernando.

Las comunicaciones:

La llegada del ferrocarril en el siglo XIX no aportó nada nuevo ni mejoró las comunicaciones de San Bernardo, más al contrario, las empeoró, llevando su aislamiento hasta hace muy poco, perjuicio por el que sus vecinos mostraron sus quejas al Ayuntamiento Hispalense en 1861, y fruto de esta demanda fue la construcción del paso subterráneo que comunicaba la calle San Bernardo con la avenida de Cádiz, que venía además a sustituir a un antiguo y peligroso puente de madera; otro avance para el barrio fue el entubamiento del Tagarete, pues así desaparecieron los malos olores -San Bernardo se veía afectado por los residuos de la cloaca del Presidio de San Agustín, las Reales Almonas y la Fábrica de Salitre- así como las riadas. pero el verdadero impulso para su integración en la ciudad fue la construcción del Puente de San Bernardo, obra de Juan Talavera en 1924, que eliminaba las limitaciones provocadas por el paso a nivel del ferrocarril y que ha venido a aportar, no sólo al barrio sino a toda la ciudad, una de las más bellas estampas de Sevilla, pues sobre él aparece estar clavada la Giralda cuando nos acercamos al centro de la ciudad por la Avenida de Eduardo Dato.

Fuente: ABC.